En el ámbito de las políticas para la transformación productiva, Paraguay adoptó un enfoque multisectorial con el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2030. El plan consiste en una hoja de ruta estratégica que vincula cuatro pilares fundamentales: reducción de la pobreza, crecimiento inclusivo, integración a nivel mundial y fortalecimiento institucional, con 16 objetivos específicos y cuatro vías transversales. Implementado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el plan guía las acciones del Estado, la sociedad civil, el sector privado y los poderes legislativos y judiciales para coordinar sus tareas. Al mismo tiempo, la estrategia Impulsando el Crecimiento de Paraguay, emprendida en 2025, tiene como objetivo duplicar el tamaño de la economía en una década, aumentar el PIB nacional en un 7% a 10% y promover la generación de 500 000 empleos. Por otra parte, la Política Energética de la República del Paraguay al 2050 se orienta a consolidar el país como centro concentrador regional para la integración energética. Un instrumento sectorial clave es el Marco de Políticas del Sector Agropecuario 2020-2030, que promueve la competitividad del mercado, la tenencia equitativa de la tierra, la mejora de los servicios públicos para la agricultura, la armonización de la producción familiar y de las agroempresas con las prioridades nacionales de desarrollo. Estas iniciativas movilizan instituciones como ministerios, bancos, servicios nacionales y actores del sector privado para impulsar la productividad de los productos existentes, diversificar los productos sofisticados e impulsar nuevas industrias, con lo que fomenta la competitividad y la innovación.
En cuanto a los mecanismos de financiamiento público para la transformación productiva, Paraguay depende principalmente de incentivos ficales y líneas de crédito canalizados a través de la banca de desarrollo nacional. Se implementaron regímenes jurídicos para ofrecer exenciones y reducciones de impuestos vinculados con los ingresos y los gastos, con el fin de promover la inversión productiva, la generación de empleos y la competitividad industrial. Ejemplos destacables son la Ley 60/1990, que fomenta la inversión nacional y extranjera, y la Ley 1064/1997, enfocada en la transformación para las exportaciones. El financiamiento directo a través de la Agencia de Desarrollo Financiero y el banco nacional de desarrollo, el Banco Nacional de Fomento, también proporciona recursos a mediano y largo plazo para sectores estratégicos, como la vivienda, las micro, pequeñas y medianas empresas, las agroempresas y la manufactura.
En términos de alianzas internacionales para la transformación productiva, las alianzas internacionales incluyen el Programa País con la OCDE, el cual establece asesoría técnica y estándares para armonizar la política de inversión con las prioridades nacionales de Paraguay. A nivel operativo, el Consejo de Inversiones y el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación revisa, aprueba o rechaza proyectos y programas de inversión en busca de beneficios tributarios en el marco de la Ley 60/1990 y la Ley 1064/1997. Sus decisiones siguen los criterios de elegibilidad y armonización con la política nacional y entre 2024 y 2025 ha aprobado proyectos por más de 680 millones de USD. El Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Red de Inversiones y Exportaciones se coordinan para canalizar la inversión extranjera en sectores estratégicos, como vivienda, energía y silvicultura, con respaldo de inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo y del Fondo de Cooperación Internacional de Taiwán. Además, el Comité Nacional de Facilitación del Comercio y el Programa de Operador Económico Autorizado redujeron los tiempos y costos de logística por medio de plataformas digitales y acuerdos de reconocimiento mutuo con países de América Latina, el Caribe y el Mercosur.