En el ámbito de las políticas para la transformación productiva, México implementó el Plan México 2024‑2030, cuyo objetivo es transformar el modelo de producción del país al incrementar el valor agregado nacional, fomentar el desarrollo regional, apuntalar la ciencia y la tecnología, acelerar la transición energética y mejorar la infraestructura. Sus objetivos incluyen llevar a México a ubicarse como la décima mayor economía del mundo en 2030, mantener los niveles de inversión por arriba del 25% del PIB, generar 1.5 millones de empleos en sectores estratégicos, aumentar en 15% el contenido nacional en las cadenas globales de valor y promover las inversiones sostenibles. Participan el gobierno federal, los bancos de desarrollo, las instituciones sectoriales y los gobiernos subnacionales y se implementará hasta 2030.
En cuanto a los mecanismos de financiamiento público para la transformación productiva, en la actualidad México utiliza una combinación de programas fiscales y financieros. Dichos programas incluyen beneficios fiscales, como una reducción de 100% del impuesto sobre la renta durante los primeros tres años de operación de una empresa en los Polos de Desarrollo para el Bienestar del Istmo de Tehuantepec y los Polos Industriales del Bienestar Progreso I y Mérida I en Yucatán, seguida de una reducción del 50% al 90% durante los siguientes tres años, según los niveles de empleo. Además, se permite una deducción inmediata del 100% para las inversiones en activos fijos. Estas medidas se centran en sectores estratégicos: eléctrico y electrónico, productos farmacéuticos, automotores y agroindustria. Su propósito es promover la inversión, la innovación y el empleo formal. En lo que respecta a incentivos basados en los gastos, se permite una deducción adicional del 25% del aumento del gasto en capacitación de los trabajadores, así como otra deducción del 25% del aumento de los gastos en innovación durante el año fiscal. La banca nacional de desarrollo también participa activamente en el financiamiento de la transformación productiva: Nacional Financiera, Banco Nacional de Comercio Exterior, Sociedad Hipotecaria Federal, FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) y Banobras. Estas instituciones proporcionan principalmente préstamos directos, crédito mediante intermediarios financieros, garantías y emisión de bonos sostenibles. Su apoyo se dirige a sectores como los de industria, comercio exterior, vivienda asequible e infraestructura sostenible, y agricultura. La banca de desarrollo nacional moviliza recursos por un valor de 1-5 000 millones de USD, en consonancia con el Plan Nacional de Desarrollo 2025‑2030 con el objetivo de impulsar la competitividad, la inclusión y la sostenibilidad.
En términos de alianzas internacionales para la transformación productiva, México fortaleció su Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, al participar en el Acelerador de Alianzas de las Naciones Unidas, que traza y promueve alianzas internacionales entre múltiples actores, diseñadas para impulsar la innovación industrial, la transición energética y la infraestructura sostenible, armonizada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En 2025, México y la Unión Europea (UE) concluyeron negociaciones políticas para modernizar el Acuerdo Global UE‑México, estableciendo un ambicioso marco para profundizar el diálogo político, la cooperación y las relaciones económicas. Este acuerdo modernizado tiene como fin generar nuevas oportunidades económicas, al estimular el comercio y respaldar las transiciones verde y digital para ambos aliados. Por otra parte, el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá incorpora compromisos económicos y medioambientales que propician la innovación y la sostenibilidad en la región.