Las herramientas de IA se utilizan en diversos organismos públicos con un papel en la gobernanza de riesgos críticos, como la gestión de catástrofes, la aplicación de la ley y ámbitos interrelacionados como la lucha contra el terrorismo, las aduanas y la gestión de fronteras. Los organismos pertinentes utilizan tecnologías de IA para mejorar la escala, velocidad y precisión de las capacidades de análisis anticipatorio, vigilancia y supervisión en tiempo real y procesos administrativos, al tiempo que reducen los costos operativos. Esto puede mejorar las capacidades de investigación y gestión de crisis, optimizar la asignación de recursos y mejorar los tiempos de respuesta.
Dado que el uso de la IA tiene un gran potencial de impacto en este ámbito, especialmente en lo que respecta a la aplicación de la ley, se considera que estas entidades son usuarios finales de IA de alto riesgo (OECD, 2020[253]) y, por lo tanto, deben tener consideraciones adicionales a la hora de recurrir a la IA en aras del bien público y la seguridad. Por encima de todos los demás tipos de instituciones públicas, la ciudadanía deposita el mayor grado de confianza en la policía (OECD, 2024[46]). Los organismos pertinentes deben mantener esta confianza garantizando que la IA se adopte de una manera confiable que mitigue los desafíos éticos y los riesgos para la protección de los derechos personales, en particular, mediante la vigilancia de la forma en que se obtienen, mantienen y aplican los datos subyacentes (OECD, 2020[254]; 2019[191]; 2022[255]). Se pueden extraer lecciones de los casos de uso existentes y, como se analiza más adelante, algunos gobiernos han establecido mayores expectativas de rendición de cuentas por el uso de la IA por parte de estos agentes.