Los contextos frágiles1 comienzan a ser golpeados por la pandemia del COVID-19. La mayoría de estos países no están lo suficientemente preparados para dar respuesta a la propagación y las consecuencias del virus en las múltiples dimensiones de fragilidad. Los más vulnerables tienen dificultades para acceder a hospitales y cuentan con servicios públicos pobres. Las medidas de confinamiento son difíciles de aplicar y la movilización de los actores a cargo de la seguridad para mantenerlas en vigor crea mayores riesgos. La crisis resalta las desigualdades sociales y los problemas de gobernabilidad en diversos contextos. Si bien la pandemia ha creado una nueva dinámica de paz, la mayoría de los conflictos persisten mientras las misiones de mantenimiento de la paz y las respuestas humanitarias se ven extremadamente restringidas.
La recuperación de la crisis requerirá apoyo internacional, pero los sistemas públicos, como el de la salud, no deberían recibir apoyo de manera aislada, ya que estos servicios públicos no son débiles en aislamiento. El COVID-19 hace hincapié en la necesidad de ayudar a los países a abordar las causas de la fragilidad de manera integral y con un compromiso a largo plazo.
1Los contextos frágiles se definen mediante el marco de fragilidad de la OCDE. El marco de 2018 reconoce a 58 países que representan contextos frágiles o extremadamente frágiles. Para mayor información, consultar http://www3.compareyourcountry.org/states-of-fragility/overview/0/.