La productividad laboral y la utilización de la mano de obra son indicadores de los efectos económicos derivados de la eficiencia laboral. El crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita puede desglosarse en crecimiento de la productividad laboral y cambios en el grado de utilización de la mano de obra.
La productividad laboral es la relación entre la producción total y la hora trabajada. Mide la eficiencia con la que el insumo de trabajo se combina con otros factores de producción y se emplea en el proceso productivo. El insumo de trabajo se define como el total de horas trabajadas por todas las personas dedicadas a la producción. La productividad laboral solo refleja parcialmente las capacidades individuales de los trabajadores o la intensidad de su esfuerzo. La proporción entre la medida del producto y el insumo de trabajo depende en gran medida de la presencia y el uso de otros insumos, como el capital, los insumos intermedios, los cambios en la tecnología, la organización y la eficiencia, y las economías de escala.
La productividad laboral es una dimensión clave del desempeño económico y un factor determinante en la evolución del nivel de vida. Un crecimiento elevado de la productividad laboral puede reflejar un mayor uso del capital, una disminución del empleo de los trabajadores de baja productividad o mejoras generales de la eficiencia y la innovación.
La utilización de la mano de obra es la proporción del tiempo trabajado per cápita. Mide cuánto tiempo por habitante se dedica al trabajo en una economía.
Este indicador se mide como el crecimiento anual tanto del PIB por hora trabajada como de las horas trabajadas per cápita.