La presidencia italiana trató de garantizar una rápida respuesta internacional a la pandemia de COVID-19. La ayuda prestada por la OCDE incluyó análisis sobre el impacto de la pandemia de COVID-19 en los ODS, así como sobre las medidas encaminadas a fortalecer las cadenas de suministro de medicamentos y reforzar el personal que trabaja en los servicios de salud a nivel mundial. En colaboración con la OIT, la OCDE analizó el impacto del COVID-19 en la educación y los mercados laborales internacionales.
Por lo que se refiere a las agendas de desarrollo y del clima, la OCDE desempeñó un papel fundamental en la configuración de instrumentos financieros vinculados a la sostenibilidad en los países en desarrollo, al aportar información de base para los Principios de Alto Nivel del G20 relacionados y proporcionar directrices a los países para diseñar paquetes de recuperación verdes y para garantizar que estuviesen en consonancia con los objetivos climáticos. En colaboración con la OIT, la OIM y el ACNUR, la OCDE elaboró el Informe Anual sobre Tendencias y Políticas Internacionales en materia de Migración y Desplazamientos Forzosos (solo disponible en inglés), en el que se detallan las cifras de migración correspondientes a 2020. En el Ámbito de Competencias de Finanzas, la ayuda de la OCDE se centró principalmente en las infraestructuras. La Organización facilitó análisis sobre su resiliencia y las infraestructuras digitales, destacando la publicación de las Directrices del G20 para Financiar y Fomentar la Conectividad de Banda Ancha de Alta Calidad (solo disponible en inglés). Además, se puso un especial foco en la inclusión social, con énfasis en las soluciones de financiación a nivel subnacional y en la participación de la mujer.