Según un nuevo informe de la OCDE, las pensiones de capitalización por activos han crecido considerablemente durante las dos últimas décadas y han contribuido a complementar los sistemas tradicionales de reparto y a reforzar la resiliencia de los sistemas de pensiones. No obstante, los gobiernos deberían adoptar más medidas para fomentar la utilización de los fondos de pensiones con el fin de hacer frente a los importantes desafíos que plantea la financiación de la jubilación.
Panorama de las pensiones de la OCDE 2026:¿Estamos ahorrando lo suficiente para la jubilación? muestra que los activos de los fondos de pensiones alcanzaron los 78 billones de USD a finales de 2025, lo que equivale al 106 % del PIB de la OCDE. Esto supone un aumento notable respecto al 62 % registrado en 2001 y pone de manifiesto cómo, en un período relativamente breve, ha crecido la importancia económica de los activos destinados a financiar las pensiones. Este crecimiento se ha visto impulsado por el aumento de las aportaciones, los rendimientos positivos de las inversiones y los desembolsos relativamente bajos en concepto de prestaciones por pensiones en numerosos países.
A pesar de este considerable crecimiento de los activos destinados a financiar las pensiones, el informe advierte de que es posible que las personas no estén ahorrando lo suficiente para garantizarse unos ingresos adecuados durante la jubilación. Actualmente, en casi todos los países de la OCDE existe un déficit de aportaciones para la jubilación, lo que significa que los trabajadores tendrán que complementar las pensiones de los sistemas obligatorios con aportaciones voluntarias para alcanzar sus objetivos de ingresos durante la jubilación. Este déficit de aportaciones es igual o superior al 10 % entre los hombres asalariados que perciben un salario medio en 17 de los 41 países analizados. En 17 países, el déficit de aportaciones que presentan las mujeres es mayor que el de los hombres, mientras que en 31 países este déficit es mayor entre los trabajadores por cuenta propia que entre los asalariados. En la mitad de los países analizados, el déficit de aportaciones es mayor entre las personas con ingresos elevados, mientras que en 12 países son las personas con ingresos bajos quienes más necesitan aportar.
El crecimiento de los activos en su conjunto también oculta importantes diferencias entre países. Mientras que en ocho países de la OCDE los activos destinados a financiar las pensiones superan el PIB nacional, en otros 17 países estos activos representan menos del 20 % del PIB. Como consecuencia, en numerosos países, los ahorros de la mayoría de las personas siguen siendo insuficientes para alcanzar sus objetivos de ingresos durante la jubilación.
El informe propone una vía de actuación para que los gobiernos aborden los obstáculos que impiden a las personas realizar aportaciones suficientes. Entre las medidas propuestas figuran aumentar las aportaciones obligatorias, fomentar las aportaciones voluntarias de los empleadores, incentivar a las personas a incrementar sus aportaciones, ofrecer incentivos financieros, mejorar la educación financiera y atender las necesidades específicas de las personas.
«Aunque el gasto público en pensiones sigue aumentando en los países de la OCDE, muchos trabajadores no están ahorrando lo suficiente para garantizarse unos ingresos adecuados durante la jubilación», declaró el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. «Las pensiones de capitalización contribuirán a reducir ese déficit. Sin embargo, sigue habiendo muchas personas que no cuentan con un plan de pensiones, empiezan a ahorrar demasiado tarde o no ahorran lo suficiente. La adhesión automática a los planes de pensiones, las aportaciones que aumentan a medida que suben los salarios, unas estrategias de inversión mejor diseñadas y una gobernanza sólida pueden cambiar esta situación».
Según el informe, los gobiernos deberían velar por que el asesoramiento financiero esté debidamente regulado. Los requisitos de registro y cualificación, las normas sobre el deber de diligencia, las obligaciones de información y las restricciones aplicables a los sistemas de remuneración de los asesores financieros han contribuido a mejorar los resultados para las personas que reciben asesoramiento financiero. No obstante, para que estas medidas sean eficaces, es necesario que estén bien diseñadas.
Una mayor armonización de los requisitos regulatorios ayudaría a los inversores de los sectores de las pensiones y los seguros a integrar, en sus procesos y decisiones de inversión, los riesgos que afectan a la sostenibilidad de sus carteras. Los requisitos de divulgación de información sobre sostenibilidad deberían fomentar la transparencia y la comparabilidad de la información que los inversores pueden utilizar para evaluar su exposición a los riesgos.
Los gobiernos también deberían velar por que el tratamiento fiscal de los pagos derivados del fallecimiento no socave la función principal de los sistemas de pensiones de capitalización, que consiste en financiar los ingresos durante la jubilación. Los incentivos deberían animar a las personas a utilizar sus ahorros para financiar su jubilación, en lugar de transmitir su patrimonio con ventajas fiscales.
Para obtener más información sobre el informe, incluidas sus principales conclusiones y gráficos, consulte el siguiente enlace (que puede utilizarse en artículos de prensa).
Las consultas de los medios de comunicación deben dirigirse a Lawrence Speer, de la Oficina de Medios de la OCDE (+33 1 45 24 97 00).
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