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El rendimiento académico ha seguido disminuyendo en los países de la OCDE hasta llegar a los promedios más bajos registrados hasta el momento en ciencias, matemáticas y lectura según el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE. La novena edición del informe PISA evaluó a más de 760.000 jóvenes de 15 años procedentes de 91 países y economías, una muestra representativa de alrededor de 33 millones de estudiantes de todo el mundo. Actualmente, el rendimiento de uno de cada cinco de estos estudiantes se considera bajo en las tres materias, lo que supone una subida con respecto al 16 % registrado en 2022, según el último informe PISA de la OCDE.
La puntuación media en ciencias disminuyó ligeramente en la OCDE entre 2015 y 2025, si bien se mantuvo estable en líneas generales en otros países y otras economías. Los alumnos de las provincias y los municipios chinos de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang obtuvieron los mejores resultados en ciencias en el informe PISA. Sus puntuaciones superaron en más de 100 puntos el promedio de la OCDE en todos los casos, teniendo en cuenta que, por lo general, 20 puntos equivalen a un año de aprendizaje aproximadamente. La mayoría de las provincias y los municipios chinos participantes, Estonia, Japón, Corea, Singapur, Taipéi chino y el Reino Unido se situaron entre los sistemas educativos con mejores resultados generales y se clasificaron entre los diez primeros puestos en ciencias, matemáticas y lectura.
Entre 2015 y 2025, la puntuación media en matemáticas cayó 22 puntos en la OCDE y 8 puntos en las economías no pertenecientes a la OCDE. El descenso más pronunciado se produjo en la puntuación en lectura, ya que el promedio disminuyó 28 puntos en los países de la OCDE y 16 puntos entre los participantes no pertenecientes a la OCDE durante ese mismo período.
La caída de las puntuaciones en lectura fue especialmente acusada en algunas competencias que son cada vez más importantes en la era digital y de la IA, como la evaluación de la información, el establecimiento de conexiones entre distintas fuentes y la valoración de lo que leemos desde un punto de vista crítico. Entre 2018 y 2025, prácticamente se duplicaron los casos de “lectura apresurada” (el 9 %), donde los estudiantes leen rápidamente, pero de forma incorrecta. En muchos países, el empeoramiento de los resultados en lectura viene de antes de la pandemia de COVID-19, mientras que el aumento de la digitalización y el declive de los índices de lectura por placer coinciden en el tiempo con el descenso de los resultados en competencia lectora.
“Las competencias lectoras constituyen la base del aprendizaje en todo el currículo escolar y son esenciales para encontrar, evaluar, interpretar y analizar la información en un mundo cada vez más digitalizado” afirmó el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, al presentar el informe en París. “Por lo tanto, el descenso del rendimiento en lectura resulta especialmente preocupante. Los países deben redoblar los esfuerzos por desarrollar las competencias lectoras necesarias para que los jóvenes se desenvuelvan en la era de la IA y, al mismo tiempo, tienen que asegurarse de que las herramientas digitales no constituyan una distracción para el aprendizaje, sino que lo favorezcan”.
La relación entre el uso de la IA y el rendimiento académico es compleja. Los estudiantes que utilizan la IA para determinadas tareas, por ejemplo, para resumir textos, tienden a obtener peores resultados que aquellos que no lo hacen. No obstante, los usuarios que utilizan la IA todas las semanas con fines generales obtienen unos resultados similares a los que no. Los alumnos tienden a obtener unos resultados algo mejores cuando el uso de la IA se combina con oportunidades de desarrollar sus competencias en dicho uso. Sin embargo, esas oportunidades son más frecuentes entre los estudiantes favorecidos, lo que aumenta el riesgo de que surja una brecha en la utilización de la IA.
En los países de la OCDE, las puntuaciones en ciencia mejoraron en Costa Rica, la República Eslovaca, Turquía y el Reino Unido, y los sistemas educativos de varios países no pertenecientes a la OCDE también registraron mejoras. En Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Montenegro, Catar y la República Eslovaca, entre 2015 y 2025, disminuyó el porcentaje de estudiantes con bajo rendimiento y aumentó el de alumnado con alto desempeño.
El rendimiento académico ya no depende solo de la riqueza nacional, dado que esta explica solo la mitad de las diferencias de rendimiento que existen entre los distintos países. De la misma forma, aunque un gasto mayor en educación puede tener grandes beneficios, el empleo adecuado de esos recursos es igual de importante. Por otra parte, la reducción de las diferencias de rendimiento por nivel socioeconómico entre 2022 y 2025 se debió principalmente al descenso de los resultados entre los estudiantes favorecidos, no a la mejora del alumnado desfavorecido.
Véase el resumen del informe PISA 2025 con las conclusiones y los gráficos principales (se autoriza la difusión de este enlace en los artículos de prensa).
Para más información, los periodistas pueden ponerse en contacto con Spencer Wilson u Olivier Clavet (tel. +33 1 45 24 82 75) en la Oficina de Medios de la OCDE.
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