En la OCDE, defendemos los más altos estándares de independencia, integridad, lealtad y discreción en todo nuestro trabajo. Nuestros funcionarios prestan servicios con carácter internacional, guiados únicamente por el interés de la Organización y sin influencias externas. Nos comprometemos a:
- Actuar con objetividad, imparcialidad y evitando conflictos de intereses.
- Administrar los recursos de manera responsable y denunciar cualquier caso de uso indebido o corrupción.
- Mantener la confidencialidad y proteger la reputación de la Organización.
- Respetar los derechos individuales, garantizar la dignidad, la diversidad y no discriminación.
- Brindar protección y apoyo a los funcionarios en el ejercicio de sus funciones.
Estos principios son la base de la confianza y la responsabilidad que sostienen nuestra misión.
Obtenga más información sobre nuestras normas y cómo fomentamos una cultura de ética e integridad en toda la Organización.