La Dirección de Ciencia, Tecnología e Innovación (STI, por sus siglas en inglés) de la OCDE ha estructurado un programa de trabajo fundamentado en décadas de experiencia, lo que le confiere ahora un papel rector y central en la formulación de políticas a escala mundial. Esta labor se materializa a través de las siguientes acciones:
- Generamos análisis económicos incisivos, examinando la dinámica a nivel de las empresas, la productividad, los patrones sectoriales de cambio estructural y los nuevos desafíos de política pública inducidos por los avances tecnológicos. Gracias a la combinación de enfoques micro, meso y macro, obtenemos una perspectiva de futuro que mantiene a la OCDE a la vanguardia de la agenda en materia de políticas públicas.
- Creamos una base de datos empíricos que trasciende los límites convencionales. Desde el principio, la STI ha trabajado para que sus estadísticas marquen nuevas cotas de innovación. En 1963, fue el I+D; en 2013, las cadenas de valor mundiales; hoy es la inteligencia artificial (IA). Nuestros conocimientos económicos se basan en datos y metodologías estadísticas fiables. Formamos parte del sistema estadístico descentralizado de la OCDE y nos beneficiamos de un ciclo de retroalimentación integrado que incluye el desarrollo metodológico, la recopilación de datos, el análisis empírico de políticas y el asesoramiento técnico.
- Fijamos normas internacionales en ámbitos como la privacidad, la gestión de los riesgos de la seguridad digital, la IA, la neurotecnología, la protección del consumidor y la colaboración científica. Los estándares de la STI se desarrollan en colaboración con altos responsables de la formulación de políticas de la OCDE con el objetivo de ofrecer orientación y recomendaciones ante los complejos desafíos de política pública que enfrenta la comunidad global, y se benefician de una amplia consulta con las partes interesadas.