La economía mexicana se ha visto significativamente afectada por el aumento de la incertidumbre mundial y los cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos. El crecimiento se ha moderado en 2025, con las exportaciones no automovilísticas y el consumo privado como principales motores. Tras dos décadas de resultados modestos, salvaguardar la estabilidad macroeconómica y reactivar el crecimiento son prioridades fundamentales. La reducción del déficit fiscal mediante medidas creíbles tanto en el lado del gasto como en el de los ingresos, integradas en un marco fiscal sólido a medio plazo, contribuiría a preservar la estabilidad fiscal. Canalizar los ingresos fiscales adicionales hacia inversiones que mejoren la productividad reforzaría las perspectivas de crecimiento. Es esencial intensificar los esfuerzos para combatir la delincuencia, una de las principales preocupaciones de las empresas y los ciudadanos, a fin de fomentar la inversión y el crecimiento. La informalidad laboral sigue siendo generalizada, y el fomento de las competencias y la facilitación del empleo de las mujeres mediante una educación y unos cuidados tempranos asequibles y de alta calidad pueden contribuir a reducirla.
TEMÁTICA ESPECIAL: Impulsar la digitalización
Lectura complementaria