Dada la rápida evolución de las tecnologías digitales, su alcance global y su impacto transversal en la economía, resulta indispensable adoptar un enfoque integral y multiactor para abordar los desafíos de la transformación digital. Uno de los principales desafíos es asegurarse de que nadie se quede atrás en lo que respecta al acceso y la participación. Para lograrlo, debemos seguir impulsando una conectividad resiliente y de alta calidad, lo cual requiere la colaboración entre reguladores, responsables de la formulación de políticas, partes interesadas del sector, la comunidad técnica de Internet y la sociedad civil.
La OCDE elabora informes analíticos especializados sobre conectividad para informar a los responsables políticos y proporcionar una hoja de ruta que ayude a los países a impulsar una infraestructura de comunicaciones de alta calidad y unos servicios de conectividad asequibles para todos.