Los sólidos fundamentos macroeconómicos de Perú respaldan la resiliencia, pero para lograr mejoras sostenidas en los niveles de vida se requiere restablecer la disciplina fiscal y acelerar las reformas estructurales para enfrentar la informalidad generalizada, fortalecer el Estado de derecho, ampliar el acceso al financiamiento, apoyar la movilidad social intergeneracional, acelerar la transición verde y aumentar la productividad — indispensables para impulsar un crecimiento más rápido y sostenible.
Una gestión fiscal prudente y el restablecimiento del cumplimiento de las reglas fiscales son necesarios para preservar la credibilidad del marco fiscal, mantener la confianza de los inversionistas y generar espacio fiscal para inversiones prioritarias. Financiar la protección social, la infraestructura y la adaptación y mitigación del cambio climático, protegiendo al mismo tiempo la sostenibilidad fiscal, requiere mayores ingresos, un gasto más eficiente, instituciones más sólidas y reformas estructurales que impulsen el crecimiento a largo plazo. Es necesario fortalecer la capacidad administrativa para asegurar que las reformas en curso y futuras se implementen y sostengan en el tiempo.
Ampliar el acceso al financiamiento es fundamental para impulsar la inversión, la productividad y la formalización. Reducir los costos de intermediación, promover el financiamiento basado en activos y capital, y profundizar los mercados de capitales permitiría un mejor acceso al financiamiento de largo plazo. Las empresas informales, que representan la mayoría, se beneficiarían de un mayor acceso a herramientas adaptadas como fintech, banca móvil y sistemas alternativos de evaluación crediticia, combinados con incentivos que vinculen el financiamiento con la formalización y las mejoras de productividad.
Promover la igualdad de oportunidades a lo largo del ciclo de vida, desde la primera infancia hasta la vida laboral, es clave para romper los ciclos intergeneracionales de desventaja. Reducir la informalidad, ampliar el acceso a educación inicial de calidad, fortalecer la transición de la escuela al trabajo y cerrar las brechas de género en el mercado laboral son medidas necesarias para mejorar la calidad de vida de la población, en especial de los más vulnerables.
Perú es altamente vulnerable al cambio climático y se ha comprometido a alcanzar emisiones netas cero al 2050, pero reducir las emisiones y fortalecer la resiliencia exige una profunda transformación económica. Detener la deforestación, ampliar la energía renovable y el transporte con bajas emisiones, y reforzar las políticas de adaptación aumentaría la resiliencia ambiental y apoyaría un crecimiento sostenible.