A pesar del papel clave que desempeñó América Latina y el Caribe (ALC) en el suministro mundial de petróleo crudo en 2023, los ingresos fiscales provenientes de la exploración y producción de petróleo y gas registraron una pronunciada caída como consecuencia de la disminución de los precios internacionales. Los ingresos totales se redujeron en un 22%, alcanzando los USD 90.9 mil millones, frente a los USD 115.4 mil millones presentados en 2022. Como resultado, los ingresos fiscales en la región descendieron a un promedio del 3.9% del PIB, desde el 4.4% registrado el año anterior. Esta disminución se debió principalmente a la contracción de los ingresos no tributarios, ya que los ingresos tributarios se mantuvieron relativamente estables, con un incremento en Colombia que compensó en gran medida la caída registrada en Trinidad y Tobago.
Los ingresos fiscales vinculados a la actividad minera también disminuyeron en 2023, reflejando el impacto de la baja de los precios sobre las utilidades. Los ingresos totales cayeron a USD 24.4 mil millones desde los USD 29.8 mil millones de 2022, lo que representa un promedio del 0.59% del PIB, frente al 0.74% del año anterior. Esta reducción se debió principalmente a una marcada caída en los pagos anuales por declaración del impuesto de sociedades (IS), también conocido como el impuesto sobre la renta de personas jurídicas, así como a menores pagos anticipados. Los ingresos no tributarios se mantuvieron estables como proporción del PIB, ya que los mayores volúmenes de producción en algunos países compensaron parcialmente el efecto de la disminución de los precios de los productos básicos.
En 2024, los ingresos provenientes de recursos naturales no renovables continuaron disminuyendo, en un contexto de débil actividad económica mundial y tensiones geopolíticas persistentes. Se estima que los ingresos por hidrocarburos se redujeron al 3.2% del PIB, a pesar de una caída moderada en los precios internacionales, impulsados principalmente por contracciones significativas en Colombia y Trinidad y Tobago. Los ingresos mineros también se debilitaron, descendiendo al 0.5% del PIB, debido en gran medida a disminuciones significativas en Colombia y Chile, este último como resultado de una marcada caída en los ingresos vinculados al litio.