Las Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2025 presentan los ingresos tributarios íntegros, pormenorizados y armonizados de 27 países de América Latina y el Caribe (ALC) hasta 2023, año en el que el promedio de los ingresos descendió como proporción del PIB en toda la región, tras dos años consecutivos de incremento debido a la crisis del COVID-19 en 2020.
Tras una fuerte recuperación del impacto inicial que tuvo el COVID-19, el crecimiento económico se ha mantenido en niveles bajos en muchos países de ALC. Aunque esta tendencia es un reflejo de factores cíclicos – entre ellos condiciones externas menos favorables, el desmantelamiento de las transferencias públicas y el endurecimiento de la política monetaria – también se debe a obstáculos estructurales al crecimiento económico, en particular al escaso aumento de la productividad (OECD et al., 2024[1]). Al mismo tiempo, persisten las dificultades sociales, ya que la pobreza y la pobreza extrema de esta región se mantuvieron por encima de los niveles previos a la pandemia y la inflación siguió mermando el poder adquisitivo. En 2023, en la región de ALC, el 27.3 % de la población se encontraba en situación de pobreza y el 10.6 % en situación de pobreza extrema (OECD et al., 2024[1]). Pese a los recientes esfuerzos de consolidación, el espacio tributario para promover la inversión y ampliar los programas de protección social sigue siendo limitado. El servicio de la deuda como porcentaje de la recaudación aumentó hasta el 12.2% en 2022, lo que supone una subida desde el 9.8% de 2012 y duplica con creces el promedio de la OCDE (4.8%) (OECD et al., 2024[1]).
Para financiar sus programas de desarrollo, las administraciones de esta región tienen que aumentar el gasto público y movilizar más recursos. Se necesitan sistemas tributarios más justos y eficientes: los reducidos ingresos tributarios limitan la capacidad estatal para responder a las demandas de la ciudadanía y mejorar los servicios públicos. Asimismo, mediante el reequilibrio de la estructura tributaria para no seguir dependiendo de los impuestos al consumo y del impuesto de sociedades y la promoción de una mayor progresividad del impuesto sobre la renta de las personas físicas, la región podría seguir reduciendo las desigualdades y minimizar las distorsiones que restringen la iniciativa empresarial (OECD et al., 2024[1]). También serán necesarias reformas tributarias para fomentar una transición verde y justa (OECD et al., 2022[2]). En muchos países de ALC, se requiere un pacto tributario más sólido entre la administración, la ciudadanía y el sector privado, que garantice el respaldo político necesario para sostener dichas reformas a lo largo de lo que se prevé será un proceso prolongado (OECD et al., 2021[3]).
El informe Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2025 proporciona una base única para llegar a dichos pactos tributarios, al servir como pilar para emprender análisis detallados de las políticas tributarias de los países y también como punto de partida común para el intercambio de conocimientos y el desarrollo de capacidades en toda la región. El informe se organiza como sigue. En este capítulo (Capítulo 1) se aborda la evolución de los principales indicadores tributarios desde 1990 hasta 2023, entre ellos, la recaudación tributaria como proporción del PIB, la estructura tributaria y la proporción de ingresos tributarios que generan los diferentes niveles gubernamentales, así como la eficiencia del impuesto sobre el valor agregado en la región. También se analizan los ingresos procedentes de los impuestos ambientales. Dicho análisis se completa con secciones especiales sobre los ingresos no tributarios en la región de ALC (Capítulo 2) y los ingresos procedentes de recursos naturales no renovables (Capítulo 3). En el Capítulo 4 se incluyen cuadros comparativos de los indicadores tributarios fundamentales de la región, y los Capítulos 5 y 6 contienen un desglose minucioso por país de los ingresos tributarios.