Pasar de más inversión a mejor inversión
Los países de ALC están poniendo cada vez más énfasis no solo en atraer mayores volúmenes de IED, sino también en atraer inversiones que respalden sus prioridades de desarrollo. Con entradas de IED que han promediado alrededor del 3% del PIB en las últimas dos décadas, la región no enfrenta un problema de volumen. El desafío radica en atraer y retener inversión extranjera que contribuya efectivamente a las prioridades de desarrollo y en lograr una distribución más equitativa de estos flujos entre los países de la región. Esto implica un cambio claro desde la cantidad hacia la calidad.
La IED como catalizador del desarrollo sostenible en ALC
El reciente informe de la OCDE Evaluación del impacto socioeconómico de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe ofrece una evaluación exhaustiva de la contribución de la IED al desarrollo sostenible en la región.
La IED impulsa la transformación estructural y la mejora en las cadenas de valor en ALC, con cerca del 30 % de la inversión greenfield (inversión en nuevas instalaciones) dirigida a sectores de tecnología media y alta, así como a actividades intensivas en conocimiento. También contribuye a las transiciones verde y digital: las actividades digitales representan actualmente alrededor del 13% de la IED, reflejando un desplazamiento desde las telecomunicaciones hacia los servicios digitales, mientras que la inversión en energías renovables – impulsada en gran medida por inversores de la UE – se ha más que duplicado en las últimas dos décadas, alcanzando el 17 % del total de la IED greenfield.
La IED es también una fuente relevante de empleo. Entre 2003 y 2024, generó aproximadamente 5,5 millones de puestos de trabajo, lo que equivale a cerca del 4,4 % del empleo total en la región y al 12% del empleo global vinculado a la IED. La intensidad laboral es relativamente elevada, con alrededor de 3 000 empleos por cada mil millones de dólares estadounidenses invertidos. Los sectores digitales concentran aproximadamente el 20% de estos empleos, impulsados principalmente por inversiones provenientes de Estados Unidos y la UE, mientras que las energías renovables han experimentado una duplicación en la creación de empleo (aunque todavía representan cerca del 3%).
Además, la IED contribuye positivamente a la calidad del empleo. Las empresas extranjeras tienden a ofrecer salarios más altos, contratos más estables y una mayor participación de mujeres en su fuerza laboral. No obstante, esta tendencia no se refleja en los puestos de liderazgo, y muchos de los sectores que atraen mayor inversión siguen estando dominados por hombres.
Sin embargo, el impacto de la inversión no es automático. El potencial transformador de la IED depende en gran medida de políticas nacionales complementarias, en particular en materia de infraestructura y desarrollo de capacidades. Las alianzas público-privadas más sólidas no son un elemento accesorio, sino el mecanismo mediante el cual las ambiciones estratégicas se traducen en resultados concretos.
La Unión Europea como socio estratégico
La inversión de la UE en ALC desempeña un papel clave en el avance de las prioridades de desarrollo sostenible de la región. Los inversionistas europeos aportan no solo capital, sino también estándares ambientales y sociales, formación y transferencia de conocimientos.
La Agenda de Inversión Global Gateway UE-ALC proporciona un marco estructurado para esta cooperación, combinando instrumentos financieros, cooperación técnica y diálogo de políticas bajo un enfoque de “Equipo Europa” que alinea a actores públicos y privados en torno a objetivos compartidos.
Coordinación regional: una ventaja competitiva infrautilizada
En lugar de competir por la IED principalmente sobre la base de costos, los países de ALC se beneficiarían de posicionarse como nodos complementarios dentro de cadenas de valor regionales integradas. El ejemplo del éxito de Costa Rica en manufactura avanzada y semiconductores se sustenta en la consistencia de políticas a largo plazo, marcos de incentivos creíbles y una inversión sostenida en educación y capacidades institucionales.
La lección principal es que la especialización estratégica, más que la competencia homogénea, ofrece una vía más sostenible para captar mayor valor de los flujos globales de inversión. El sector de semiconductores ilustra lo que una coordinación eficaz puede lograr, permitiendo a los países ascender colectivamente en la cadena de valor de formas que ninguna economía podría alcanzar por sí sola.
Por el contrario, la ausencia de estándares armonizados en educación y formación técnica y profesional en la región limita la capacidad de muchos países para atraer y absorber inversión diversificada. Este es uno de los costos más tangibles de la falta de coordinación en el panorama de inversión de ALC.
Asimismo, el reciente acuerdo entre la UE y Mercosur muestra que los flujos bidireccionales de IED – con ALC aportando recursos naturales y potencial en energías renovables, y la UE contribuyendo con capital – constituyen una fuente significativa y aún poco explorada de crecimiento mutuo que merece mayor atención analítica y política.
Los instrumentos de la OCDE como ancla para las reformas internas
La cooperación de la OCDE con los países de ALC en materia de políticas de inversión ha impulsado reformas en toda la región. La adhesión a los estándares de inversión de la OCDE continúa funcionando como un ancla externa para reformas al clima de inversión y como una oportunidad de aprendizaje entre pares.
En países como Perú y Paraguay, el compromiso con estos instrumentos ha proporcionado la estructura y legitimidad necesarias para avanzar en reformas internas que ya se consideraban necesarias, pero cuya priorización resultaba compleja. A su vez, estas experiencias han alentado a otros países de la región – como Panamá y República Dominicana – a acercarse a la OCDE y utilizar sus instrumentos de inversión.
El caso de Perú ilustra este proceso de forma concreta: su proceso de adhesión a los Códigos de Liberalización ha dado lugar a la eliminación de 188 procedimientos administrativos redundantes o discriminatorios, a la armonización de marcos regulatorios y a mejoras en las normas de asociaciones público-privadas. Paraguay, por su parte, está utilizando el proceso de adhesión a la Declaración sobre Inversión Internacional y Empresas Multinacionales para identificar brechas institucionales y estructurar su agenda de reformas. Panamá ha expresado su intención de realizar una Revisión de Políticas de Inversión de la OCDE como hoja de ruta para alinear su entorno regulatorio con estándares internacionales.
Desde la perspectiva del sector privado, se subraya que en industrias intensivas en capital, la seguridad jurídica y la previsibilidad regulatoria son fundamentales. Los marcos de la OCDE aportan una forma de credibilidad institucional que los compromisos unilaterales difícilmente pueden replicar.
No obstante, el desafío subyacente – convertir marcos regulatorios sólidos en cambios de políticas públicas concretos – sigue siendo el más complejo. La evidencia analítica, los instrumentos internacionales y las estructuras de cooperación ya están disponibles. El progreso dependerá, en última instancia, del compromiso político sostenido y de la capacidad institucional a nivel país. Esta es la dirección hacia la cual deberá orientarse la próxima fase de la cooperación entre la OCDE y ALC.
Este artículo se basa en las discusiones del evento paralelo de la Iniciativa de Inversión en ALC y el Comité de Inversiones celebrado en abril de 2026.