América Latina y el Caribe (ALC) es una región de notable diversidad, creatividad y potencial. Sin embargo, las persistentes desigualdades sociales y económicas siguen dificultando la plena materialización de un crecimiento inclusivo y de la movilidad social ascendente para millones de personas. Las disparidades en el acceso a una educación de calidad, a oportunidades de desarrollo de competencias y a trayectorias hacia un empleo productivo continúan siendo algunos de los principales obstáculos para construir sociedades más cohesionadas y prósperas.
El Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe (LACRP), lanzado en 2016, trabaja para apoyar a la región en el avance hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible. El Programa promueve el diálogo y la colaboración entre los países de ALC y la OCDE en torno a cuatro prioridades interrelacionadas: aumentar la productividad, fortalecer las instituciones, mejorar la inclusión social y garantizar la sostenibilidad ambiental. Estos pilares orientan nuestros esfuerzos colectivos para informar y acompañar reformas de política pública basadas en evidencia en toda la región.
Esta publicación constituye una contribución concreta a la prioridad de inclusión social y refleja el compromiso compartido de los países de ALC de ampliar las oportunidades y reducir las desigualdades. Responde a las recomendaciones formuladas por ministros y representantes de alto nivel durante la Cumbre Ministerial OCDE-ALC celebrada en Bogotá en 2024. Bajo el tema “La inclusión productiva revisitada”, los participantes llamaron a renovar la acción para enfrentar los obstáculos estructurales a la igualdad, en particular aquellos que afectan la capacidad de las personas y las comunidades para acceder a una educación de alta calidad, adquirir competencias pertinentes y participar plenamente en los mercados laborales y en la sociedad.
Basado en datos comparables a nivel internacional, evidencia y análisis de políticas, este informe evalúa los avances realizados en los países de ALC y, al mismo tiempo, pone de relieve los desafíos que siguen requiriendo una atención urgente. Destaca la importancia de garantizar un acceso equitativo a una educación de calidad y de reforzar la pertinencia y calidad de los sistemas de competencias, así como de diseñar políticas que permitan que todas las personas que aprenden, con independencia de su origen socioeconómico, desarrollen las capacidades que necesitan para prosperar en un mundo del trabajo en constante evolución.
Esperamos que los análisis y las recomendaciones de política presentados en esta publicación apoyen a los gobiernos, al personal educativo, a los empleadores y a los socios de la sociedad civil de toda la región en sus esfuerzos por promover la movilidad social y reducir las desigualdades. Alcanzar estos objetivos es esencial para liberar el potencial humano de la región y construir sociedades más resilientes, inclusivas y prósperas de cara al futuro.