El sector filantrópico de México ha experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas. Con la creación de grandes fundaciones corporativas y aquellas establecidas por personas de patrimonio ultraelevado como Carlos Slim, la filantropía privada se ha convertido en una fuente creciente de financiamiento para el desarrollo social y económico del país. Las fundaciones en México adoptan muchas formas diferentes. Han surgido para abordar cuestiones que van desde el desarrollo económico y la protección del medio ambiente hasta los derechos humanos.
A pesar de este crecimiento, aún falta una comprensión empírica detallada del tamaño, el volumen de sus donaciones y los desafíos que enfrenta el sector filantrópico privado de México. Las investigaciones previas han utilizado principalmente el registro de datos abiertos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para analizar los ingresos y el financiamiento de los donantes registrados en México (Cemefi, 2023[1]; Butcher García-Colín, 2022[2]).1 Sin embargo, el registro no se limita a las fundaciones filantrópicas privadas, sino que también incluye universidades, bibliotecas y organizaciones no gubernamentales (ONG). Además, es incompleto y carece de información detallada sobre la distribución sectorial de los fondos.
Este informe se centra en las actividades y los patrones de financiamiento de las fundaciones privadas nacionales que participan en iniciativas de desarrollo. Con este fin, el Centro de Filantropía de la OCDE recopiló y analizó datos primarios de 62 fundaciones2, utilizando una encuesta estandarizada sobre concesión de subvenciones y una encuesta organizacional, y datos secundarios de la base de datos del SAT para otras 269 fundaciones. El informe también examina los flujos filantrópicos internacionales de 27 organizaciones transfronterizas activas en México, lo cual proporciona una perspectiva comparativa.
Esta investigación es parte de una iniciativa más amplia del Centro de Filantropía de la OCDE destinada a analizar el papel de la filantropía en las economías emergentes y brindar recomendaciones para abordar los objetivos cruciales delineados en la Agenda 2030. Estudios anteriores han examinado la filantropía nacional en la República Popular de China, Colombia, India, Nigeria y Sudáfrica.