Un poco más de un tercio (35%) de las personas encuestadas en ALC expresan un nivel alto o moderadamente alto de confianza en el gobierno nacional, mientras que cerca de una de cada dos (48%) manifiestan baja o falta de confianza. La confianza en los gobiernos nacionales es menor en ALC que en los países de la OCDE, donde en promedio, el 39% reporta confianza alta o moderadamente alta en el gobierno nacional. Tanto en los países de ALC como en los de la OCDE, las instituciones policiales y de seguridad son las que detentan los niveles de confianza más altos, mientras que las legislaturas y los partidos políticos son las menos confiadas. A su vez, los gobiernos locales inspiran más confianza que los gobiernos nacionales en ALC (37%) y la OCDE (45%). En contraste con los resultados y tendencia de la OCDE, un porcentaje menor de encuestados en ALC reporta confianza alta o moderadamente alta en la administración pública (32%) comparado a los niveles de confianza promedio en el gobierno nacional. En línea con los resultados observados en la OCDE, las percepciones sobre la voz política y la afinidad partidaria están más estrechamente relacionadas con las brechas de confianza que cualquier otra característica socioeconómica y demográfica: el 66% de las personas encuestadas en ALC que creen que “gente como ellos” tiene voz e influencia en las decisiones de gobierno confían en el gobierno nacional, comparado a un 21% entre quienes sienten que no tienen voz. Las percepciones de inseguridad financiera y física también se asocian a bajos niveles de confianza. Las diferencias en los niveles de confianza entre jóvenes y adultos mayores, y entre hombres y mujeres, son notablemente menores en ALC que en la OCDE.
El informe también explora cómo las percepciones sobre las interacciones cotidianas con las instituciones y aquellas relativas a cómo los gobiernos gestionan cuestiones de política complejas se relacionan con, y potencialmente influyen en, la confianza ciudadana.
Si bien algunas interacciones cotidianas son valoradas positivamente, como los contactos con los servicios administrativos (55%), otras generan mayor escepticismo en ALC. Entre ellas se encuentran la satisfacción con los sistemas educativo (50 %) y sanitario (40 %). Asimismo, muchas personas dudan de la igualdad de trato y la integridad de los empleados públicos: solo el 36% considera que sus solicitudes de beneficios públicos serían tratadas de manera justa, y apenas el 31% confía en que los funcionarios públicos rechacen sobornos. Las percepciones sobre la capacidad de respuesta de los gobiernos son ligeramente mejores: el 43 % cree probable que los servicios mejoren tras reclamos por parte de los ciudadanos.
Consistentes con los hallazgos observados en los países de la OCDE, las percepciones positivas sobre las interacciones cotidianas con las instituciones públicas están estrechamente asociadas con mayores niveles de confianza en la administración pública y en los gobiernos locales. La satisfacción con los servicios administrativos es el principal determinante de la confianza en la administración pública nacional, y el segundo más importante en el caso de la confianza en los gobiernos locales — tras las percepciones de que las personas pueden expresar sus opiniones sobre decisiones que afectan a sus comunidades. Asimismo, una mayor satisfacción con los servicios administrativos también se asocia a niveles más altos de confianza en el gobierno nacional.
Al considerar la capacidad de los gobiernos para gestionar cuestiones de política complejas, los latinoamericanos se muestran más optimistas que sus pares de la OCDE respecto a la capacidad de sus gobiernos para afrontar desafíos tales como equilibrar intereses intergeneracionales (46%). Sin embargo, son más escépticos respecto a la preparación de las instituciones ante emergencias, así como en relación a otros aspectos de los procesos de toma de decisiones, como ser el uso de evidencia y la capacidad de respuesta a los insumos ciudadanos. Los datos de la Encuesta de Confianza muestran que las percepciones sobre la toma de decisiones en cuestiones de política complejas moldean la confianza en el gobierno nacional y la administración pública. Las personas que creen que el gobierno equilibra adecuadamente los intereses de generaciones actuales y futuras, toma decisiones basadas en la mejor evidencia disponible y rinde cuentas ante el poder legislativo son más proclives a confiar en ambas instituciones.
La información que las personas reciben, ya sea del gobierno u otras fuentes, también influye en la confianza. Los latinoamericanos confían más en los medios de comunicación (42%) que en sus gobiernos, en contraste a los resultados promedio de la OCDE. La comunicación sobre asuntos cotidianos, como ser la disponibilidad de información pública sobre servicios administrativos, se percibe de manera más favorable que la comunicación sobre cuestiones más complejas, como los impactos de grandes reformas.