Los flujos de inversión extranjera directa (IED) representan el valor de las transacciones transfronterizas correspondientes a inversiones directas a lo largo del tiempo.
Se produce IED cuando un inversor residente en una economía adquiere un interés duradero en una empresa residente en otra economía y ejerce un grado significativo de influencia sobre ella. Los flujos financieros consisten en transacciones de capital, reinversión de beneficios y operaciones de deuda entre empresas.
Los flujos de salida representan la diferencia entre las transacciones que suponen un aumento de la inversión de los inversores de la economía declarante en empresas de una economía extranjera, como la compra de acciones o la reinversión de beneficios, y las transacciones que suponen una disminución de la inversión de dichos inversores en las referidas empresas, como las ventas de acciones o los préstamos concedidos por la empresa extranjera al inversor residente.
Los flujos de entrada representan la diferencia entre las transacciones que suponen un aumento de la inversión de inversores extranjeros en empresas residentes en la economía declarante y las que suponen una disminución de dicha inversión.
Este indicador se mide en millones de dólares estadounidenses (USD).