Los impuestos medioambientales son ingresos tributarios relacionados con el medio ambiente.
Entre las características consideradas se incluyen la recaudación, la base imponible, las tasas impositivas y las exenciones. Se aplican en los siguientes ámbitos medioambientales: productos energéticos (incluidos los combustibles para vehículos); vehículos de motor y servicios de transporte; emisiones medidas o estimadas a la atmósfera y el agua; sustancias que agotan la capa de ozono; determinadas fuentes difusas de contaminación del agua; gestión de residuos y ruido, así como gestión del agua, la tierra, el suelo, los bosques, la biodiversidad, la fauna y la flora silvestres, y las poblaciones de peces.
Este indicador se mide como porcentaje del PIB y de los ingresos tributarios.