Colombia ha reconocido cada vez más que las consideraciones climáticas deben orientar las políticas públicas, resaltando el papel central de la gestión ambiental y la biodiversidad en los planes de desarrollo del país. Siendo una nación megadiversa y rica en recursos aspira a ser un “potencia mundial de la vida”, anclando su modelo de desarrollo en la sostenibilidad, la inclusión social y la conservación de su excepcional biodiversidad.
En los últimos años, Colombia se ha posicionado como un líder ambiental ambicioso en América Latina y el Caribe, y a nivel global. Desde metas climáticas audaces hasta la promoción internacional de la protección de la biodiversidad y la Amazonía, el país ha contribuido a impulsar debates ambientales. La cuestión central radica en determinar en qué medida estas ambiciones pueden sostenerse y traducirse en resultados duraderos para el bienestar humano y la resiliencia ecológica. En los debates políticos actuales, los principales temas ambientales ocupan un lugar cada vez más predominante, entre los cuales se encuentran el riesgo de escasez de electricidad y gas, el aumento de las tarifas energéticas, la exploración de hidrocarburos, el despliegue de energías renovables y los conflictos socioambientales asociados a los procesos de consulta. Estos debates subrayan el desafío central del país: cómo garantizar la seguridad energética al tiempo que se avanzan los objetivos de descarbonización y protección ambiental.
La más reciente Evaluación del Desempeño Ambiental de Colombia de la OCDE ofrece un análisis y datos sólidos para determinar cuáles han sido los avances del país y proporcionar un reporte oportuno de los logros alcanzados y los desafíos que aún persisten.
Las grandes ambiciones ambientales de Colombia se han consolidado en la última década
Las ambiciones ambientales de Colombia son notables. El país propone reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 51% para 2030, en comparación con el escenario habitual, y ha establecido un objetivo jurídicamente vinculante de cero emisiones netas para 2050. La adaptación al cambio climático también ha ganado relevancia en la agenda de políticas públicas, respaldada por un sistema integral de indicadores y por un énfasis en soluciones basadas en la naturaleza que generan sinergias con la conservación de la biodiversidad y la restauración de los ecosistemas terrestre,
La Hoja de Ruta para una Transición Energética Justa de 2024 establece una trayectoria multisectorial para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, al tiempo que promueve la diversificación económica, la inclusión social y la protección ambiental. Este documento señala la salida del carbón en la generación de electricidad para 2035 y plantea como meta duplicar la participación de las energías renovables en la oferta total de energía para 2050, en particular mediante la expansión de la bioenergía y la energía solar.
Al albergar cerca del 10 % de la biodiversidad mundial, Colombia ha desarrollado un marco de políticas sofisticado para la conservación de la biodiversidad. Un Plan de Acción Nacional sobre Biodiversidad actualizado establece metas claras y herramientas de monitoreo, mientras que instrumentos innovadores, como los pagos por servicios ecosistémicos y las compensaciones de biodiversidad, han movilizado financiamiento y respaldado los medios de vida locales.
La reducción de la deforestación sigue siendo un eje central de los objetivos climáticos y de biodiversidad. La pérdida de bosques naturales ha disminuido desde su punto máximo en 2017, alcanzando el nivel más bajo en 2023. Este avance ha sido posible gracias al fortalecimiento de las acciones contra las actividades ilegales que impulsan la deforestación, a una mayor coordinación interministerial y a los avances en la implementación del Acuerdo de Paz de 2016. Las metas de deforestación varían desde 49 999 hectáreas para 2035, conforme a la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) más reciente de Colombia, hasta 33 000 hectáreas anuales en el Plan de Acción Nacional sobre Biodiversidad, así como la meta de deforestación neta cero para 2030. La Evaluación del Desempeño Ambiental de la OCDE recomienda armonizar estas metas a fin de garantizar una trayectoria de política clara y creíble, así como un monitoreo eficaz.
En 2025, Colombia superó la meta 30x30 para la conservación marina con cinco años de anticipación, con casi la mitad (47 %) de su zona económica exclusiva bajo algún régimen de protección. Las metas terrestres avanzan en términos generales conforme a lo previsto. Estos logros sitúan a Colombia muy por encima del promedio de la OCDE en cuanto a áreas protegidas. Para sostener este progreso, la Evaluación de la OCDE recomienda fortalecer el financiamiento sostenible para la conservación de la biodiversidad y garantizar una distribución adecuada de beneficios y apoyo técnico a las comunidades que contribuyen a estos esfuerzos.
Más allá de sus fronteras, Colombia ha desempeñado un papel visible en la cooperación ambiental internacional. El país fue sede de la 16.ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD COP16) en Cali, promovió una mayor colaboración para la protección de la Amazonía y avanzó en el fortalecimiento de la transparencia y la trazabilidad en las cadenas de suministro del sector extractivo. Al mismo tiempo, Colombia ha impulsado los debates globales sobre el futuro de los combustibles fósiles, incluidas las iniciativas orientadas a promover el inicio de negociaciones sobre un tratado de no proliferación de los combustibles fósiles. Esta postura resulta particularmente destacable en el caso de un país que sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles para sus ingresos públicos, sus exportaciones y su actividad económica.
Colombia presenta Declaración de Belém y convoca conferencia global sobre combustibles fósiles. Credit: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia.
Donde las ambiciones de Colombia se encuentran con la realidad
No obstante, la Evaluación del Desempeño Ambiental de la OCDE pone de relieve presiones ambientales persistentes y en aumento. Alcanzar los objetivos climáticos de Colombia requiere reducciones significativas de las emisiones, en particular las derivadas de la deforestación y la agricultura, así como la contención del rápido crecimiento de las emisiones del transporte. La agricultura, en especial la ganadería extensiva, impulsa alrededor de tres cuartas partes de la deforestación, con la consiguiente pérdida de biodiversidad y de hábitats. Esto subraya el desafío más amplio de armonizar los objetivos ambientales con las prácticas de uso del suelo. La Evaluación de la OCDE recomienda acelerar la implementación del Catastro Multipropósito para mejorar la tenencia de la tierra, integrar la planificación del uso del suelo en los distintos niveles de gobernanza y avanzar en la hoja de ruta para el financiamiento agrícola verde mediante la eliminación de incentivos perjudiciales para la biodiversidad.
La transición energética de Colombia implica complejas concesiones, al reconfigurar las estructuras fiscales, los modelos de exportación y los mercados laborales regionales. La expansión de la generación eléctrica y de las energías renovables no convencionales ofrece beneficios de largo plazo en términos de diversificación, productividad y resiliencia frente a las fluctuaciones de los precios de la energía. La transición hacia una matriz energética más limpia es esencial para cumplir los objetivos de mitigación y reducir los impactos ambientales a nivel local. Sin embargo, el más reciente Plan Energético Nacional (PEN) sigue desalineado con las metas establecidas en la NDC. Se requieren políticas decisivas en materia de reforma fiscal, inversión verde, reconversión de capacidades laborales y participación a nivel local para traducir estos desafíos en oportunidades sostenibles.
El eslabón faltante: incentivos, financiamiento y coordinación
Un mensaje recurrente de la Evaluación de la OCDE es que la implementación constituye el principal cuello de botella. Colombia ha dado pasos pioneros para alinear el financiamiento con los objetivos climáticos y de biodiversidad, entre ellos la Taxonomía Verde de 2022, la emisión de bonos verdes y las líneas de crédito vinculadas a la sostenibilidad. Sin embargo, las señales de precios siguen desalineadas: los impuestos relacionados con el medio ambiente no alcanzan su potencial, y los subsidios a los combustibles fósiles mantienen las tasas efectivas de carbono en niveles negativos, lo que se traduce en la subvención de las emisiones de CO₂. La inversión en combustibles fósiles continúa superando a la destinada a energías limpias, recalcando la necesidad de una mayor divulgación por parte del sector financiero y de un fortalecimiento de los sistemas de monitoreo, reporte y verificación. El espacio fiscal limitado, la fragmentación de las responsabilidades institucionales y las restricciones de capacidad continúan ralentizando los avances. Fortalecer la coordinación entre sectores y niveles de gobierno, respaldada por un financiamiento adecuado y bien focalizado, es fundamental para transformar la ambición en resultados sostenibles.
Mantener el impulse más allá de los compromisos
La Evaluación del Desempeño Ambiental de la OCDE envía una señal clara: si bien existen bases sólidas, se requieren reformas sustantivas y un esfuerzo sostenido para generar resultados. El desafío no radica en reinventar las políticas, sino en fortalecerlas, ampliarlas y alinearlas de mejor manera con los objetivos ambientales. Las decisiones en materia de política pública que se adopten en los próximos años determinarán si el liderazgo de Colombia se define por los compromisos asumidos o por mejoras tangibles sobre el terreno.
¿Qué son las Evaluaciones del Desempeño Ambiental de la OCDE?
Las Evaluaciones de Desempeño Ambiental de la OCDE estudian el progreso de los países en relación con sus objetivos ambientales y compromisos internacionales. Estas evaluaciones promueven el diálogo de políticas, el aprendizaje entre pares y la rendición de cuentas, involucrando no solo a los gobiernos, sino también a la sociedad civil y al público en general.
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El 28 de enero, la Subdirectora de Medio Ambiente de la OCDE Mathilde Mesnard, presentó la segunda Evaluación del Desempeño Ambiental de Colombia junto con Edith Bastidas, Viceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, en Bogotá. Puede ver la repetición del evento de lanzamiento y consultar un resumen de los principales hallazgos y recomendaciones clave. Vea la repetición del evento de lanzamiento y consulte un resumen de los principales hallazgos y recomendaciones.