Este año, los miembros de la OCDE, con la plena participación de la Unión Europea, celebramos el 60º aniversario de la fundación de la Organización. Somos una comunidad de ideas afines, comprometida con la preservación de la libertad individual, los valores de la democracia, el Estado de derecho y la defensa de los derechos humanos. Creemos en los principios de una economía de mercado abierta y transparente. Guiados por nuestra Convención, perseguiremos un crecimiento económico y un empleo sostenibles y respetuosos con nuestro planeta. Trabajamos con el objetivo común de poner fin a la pobreza, abordar las desigualdades y no dejar a nadie atrás. Buscamos mejorar las vidas y las perspectivas de todas las personas, tanto dentro como más allá de la OCDE. Como pionera mundial, la OCDE seguirá desarrollando análisis basados en datos empíricos que ayuden a elaborar políticas y estándares innovadores y, por consiguiente, a construir economías más sólidas, sostenibles e inclusivas, que inspiren confianza a unas sociedades resilientes, receptivas y sanas.
Confianza en la cooperación mundial: Visión de la OCDE para el próximo decenio
El mundo se enfrenta cada vez más a importantes retos que requieren cooperación y acción a escala mundial.
El mundo ha cambiado drásticamente en los últimos años. Las megatendencias se han hecho más evidentes, y las oportunidades y amenazas más visibles. Las crisis financiera mundial y la pandemia de COVID-19 han acelerado estas tendencias, lo que pone de relieve la interdependencia y complejidad del mundo actual.
Las consecuencias del cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos son innegables. Si no actuamos ahora, la degradación del medio ambiente tendrá un impacto devastador en nuestras economías y sociedades. La crisis climática es una amenaza fundamental para nuestra existencia.
La ciencia, la innovación, la digitalización y el progreso tecnológico están transformando el mundo, y nos ofrecen soluciones y nuevas oportunidades. La pandemia de COVID-19 desencadenó la crisis social, económica y de salud pública más profunda desde la fundación de nuestra Organización. No obstante, la ciencia y la industria desarrollaron vacunas seguras y eficaces a una velocidad sin precedentes.
A pesar del progreso tecnológico, nuestras economías están experimentando un bajo crecimiento de la productividad. La desigualdad en términos de ingresos, riqueza y oportunidades ha aumentado dentro y entre los países. La movilidad social ha disminuido. Los jóvenes, las mujeres, los ancianos y los sectores más vulnerables de la población han sido los más afectados por las crisis recientes. El cambio demográfico, la degradación medioambiental y el aumento de la deuda mundial, pública y privada, pueden provocar un aumento de las desigualdades intergeneracionales.
La proporción de migrantes en la población mundial sigue aumentando. La migración y la integración son cuestiones complejas y delicadas que requieren un enfoque global y equilibrado que permita tener en cuenta sus desafíos y posibles beneficios, al tiempo que se respetan las competencias nacionales.
Si bien estos desafíos globales precisan respuestas efectivas y globales, el multilateralismo está sometido a una presión cada vez mayor. Las tensiones comerciales y geopolíticas son más prominentes. La globalización y los mercados abiertos son vistos con creciente preocupación. La complejidad de la gobernanza pública desconcierta a muchos, y la confianza en los gobiernos ha disminuido.
Estas tendencias aceleradas y su impacto ponen de manifiesto la necesidad de proteger y promover el multilateralismo. Para hacer frente con eficacia a los desafíos globales y generar los bienes públicos mundiales que necesitamos para un futuro resiliente, es indispensable la acción nacional y la cooperación internacional.
Los miembros de la OCDE, junto con la UE, reafirmamos nuestros valores fundamentales y nuestros objetivos fundacionales
Sin perder de vista estos desafíos, reafirmamos los objetivos de nuestra Convención y presentamos nuestra visión de una OCDE eficaz e influyente para el próximo decenio. Somos una comunidad de ideas afines, comprometida con la preservación de la libertad individual, los valores de la democracia, el Estado de derecho y la defensa de los derechos humanos. Creemos en el valor de las economías de mercado abiertas al comercio, competitivas, sostenibles y transparentes.
Nuestra diversidad cultural e histórica añade valor a la OCDE. Nuestro compromiso con unos valores compartidos y un enfoque basado en el consenso constituyen la fortaleza de la Organización. La OCDE se sustenta en una base sólida de comités de expertos dirigidos por los propios miembros, una Secretaría altamente cualificada, una recogida de datos de referencia mundial, análisis basados en evidencia y rigurosas revisiones entre pares. Gracias a todo ello, la Organización es líder mundial en la evaluación comparativa de políticas y en la elaboración y difusión de mejores prácticas, directrices políticas e instrumentos jurídicos.
En sus sesenta años de existencia, la OCDE ha ayudado a sus miembros y socios a fomentar la buena gobernanza y a orientar, reformar y mejorar sus políticas públicas. Como actor multilateral de confianza, la Organización desempeña un papel esencial en la estructura de gobernanza mundial. La OCDE refuerza, en el marco de su mandato, el orden internacional basado en normas mediante el desarrollo de estándares que promueven el bienestar de todas las personas. Los estándares de la OCDE se han convertido en referencias mundiales en materia de flujos de capitales, tributación, marcos para la lucha contra el cohecho y la corrupción, conducta empresarial responsable, gobierno corporativo, ayuda al desarrollo, educación y, más recientemente, inteligencia artificial.
Juntos trabajamos por lograr un crecimiento fuerte, sostenible, verde, inclusivo y resiliente...
Estamos decididos a que la OCDE siga apoyando a los países, tanto de dentro como de fuera de la Organización, para que diseñen conjuntamente políticas que promuevan un crecimiento económico sostenible e inclusivo. Nos comprometemos a elaborar análisis de referencia con relevancia mundial. Las recientes crisis mundiales no solo han brindado oportunidades para «reconstruir mejor» y acelerar una transición justa, sino que también nos imponen la obligación de promover sistemas más resilientes para las generaciones futuras.
La adaptación al cambio climático y su mitigación son fundamentales para la resiliencia de los sistemas socioeconómicos y ecológicos. Se necesita una transformación sin precedentes de nuestras economías. La OCDE dará prioridad a la resiliencia climática y la transición energética. Apoyará a los países en su transición justa hacia la cero emisión neta de gases de efecto invernadero y ayudará a los miembros a lograr los objetivos del Acuerdo de París de 2015.
La OCDE acelerará la elaboración de políticas públicas para ayudar a cerrar las brechas en materia de bienestar a escala nacional, entre unos países y otros, entre géneros y entre generaciones. Además, velará por que todos sus análisis, investigaciones y recomendaciones en materia de políticas públicas integren una perspectiva de igualdad de género.
La OCDE continuará liderando el trabajo en materia de política económica, reforma estructural y productividad. Proseguirá su labor en el ámbito de la ciencia, la innovación y la digitalización, aprovechando su potencial para el crecimiento económico y la inclusión social y digital. De este modo, contribuirá a la formación de sociedades abiertas en la era digital y de los datos. La OCDE abordará los desafíos de la digitalización, centrándose en: desarrollar nuevas competencias, afrontar la evolución del modelo tradicional de trabajo y los modelos de negocio, actualizar la política de competencia, protegerse de las amenazas a la democracia, la seguridad digital y la privacidad, y combatir la desinformación en línea. Para apoyar esta labor, la OCDE también seguirá buscando iniciativas que mejoren y promuevan la libre circulación de datos con confianza.
La OCDE seguirá desempeñando un papel de liderazgo en la promoción de las políticas y reformas tributarias que construyan y fortalezcan un sistema tributario mundial estable, eficiente, equitativo y apto para satisfacer las necesidades de la economía mundial del siglo XXI.
La OCDE valora el comercio internacional y seguirá apoyando el comercio abierto y la transparencia. La OCDE seguirá ofreciendo investigación de alta calidad que promueva la apertura de los mercados, con el objetivo de alcanzar unas condiciones equitativas en todo el mundo, defender los derechos humanos y proteger frente a las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, elementos clave para el crecimiento sostenible e inclusivo. La Organización mantendrá su compromiso con el futuro del trabajo, la resiliencia de los mercados laborales, el empleo de calidad y la importancia del diálogo social. La disponibilidad y la calidad del empleo resultan fundamentales, especialmente para la generación más joven. La OCDE prestará más atención a la resiliencia de los sistemas sanitarios. La OCDE apoyará la transición del sector agroalimentario hacia un sector resiliente que garantice alimentos nutritivos, ingresos para los agricultores y un medio ambiente sostenible. La OCDE continuará su importante labor en materia de ciencia y tecnología, gobierno corporativo, conducta empresarial responsable, inteligencia artificial, educación, competencias y aprendizaje permanente, pymes, ciudades y regiones.
Es precisamente esta variedad de temas lo que proporciona a la OCDE una capacidad única para analizar cuestiones complejas y recomendar políticas públicas coherentes. Esta capacidad se ve reforzada por la colaboración con la Agencia Internacional de la Energía, la Agencia de energía Nuclear, el Foro Internacional del Transporte en los ámbitos de transición energética, transporte, movilidad y logística. La OCDE sigue identificando y abordando temas de vanguardia, como la inteligencia artificial, la educación infantil y la economía colaborativa. La OCDE propiciará el debate y el pensamiento innovador sobre los sistemas económicos óptimos, y aprovechará las oportunidades para crear nuevos datos inteligentes en una era de digitalización.
… y renovamos nuestro compromiso con el desarrollo sostenible de la economía mundial…
Los miembros de la OCDE, junto con la UE, estamos decididos a que la OCDE siga siendo una comunidad de política eficaz e inclusiva, capaz de promover sus estándares en todo el mundo. El éxito dependerá de nuestra capacidad de influir en todas las partes interesadas y de colaborar con ellas para promover su adhesión a los estándares y prácticas de la Organización, con el fin de mejorar la transparencia y la rendición de cuentas. El compromiso con la comunidad mundial se guiará por los principios de apertura, impacto y compromiso.
Sobre la base de nuestra Convención, y conscientes del papel de la OCDE en el mundo y de la creciente interdependencia mundial, renovamos nuestro compromiso de contribuir al desarrollo de la economía mundial y a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
En sesenta años, el número de miembros de la OCDE ha aumentado de veinte a 38 países. La ampliación permite a la Organización promover y difundir sus estándares, además de consolidar su influencia mundial. Colaboraremos activamente con los países que han manifestado su deseo de adherirse a la OCDE. Para salvaguardar el carácter esencial de la Organización, los futuros miembros deben tener una mentalidad similar, compartir nuestros valores fundamentales, adherirse a nuestros estándares, de conformidad con el Marco aprobado por los miembros, y estar dispuestos a asumir todas las obligaciones de los miembros y a contribuir al proceso de aprendizaje mutuo.
Cada vez son más los países socios que participan en nuestra labor. Como organización abierta e inclusiva, acogemos este mayor compromiso, acorde a las prioridades de los miembros y basado en el interés mutuo y en relaciones variadas y flexibles. El diálogo internacional nos permite desarrollar nuevos estándares y promover los existentes. Buscamos un impacto global en todas nuestras relaciones externas, con el fin de que nuestros estándares se promuevan, gocen de protección y no se vean comprometidos.
Reconociendo el cambiante entorno mundial y los nuevos desafíos que afrontan los países en desarrollo, nos comprometemos a renovar el enfoque de la OCDE en materia de desarrollo. Lo haremos de forma coherente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, mediante el establecimiento de estándares y el análisis de los problemas del desarrollo sostenible, en colaboración con los países en desarrollo. Esto garantizará la coherencia de las políticas más amplias que impulsa la OCDE con nuestra Convención, para mejorar el bienestar general de todos los países y ciudadanos del mundo.
La OCDE seguirá mejorando su interacción con otras organizaciones multilaterales, sobre todo con las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio, foros como el G7 y el G20, y organizaciones regionales como la APEC, la ASEAN, la CELAC y la Unión Africana. La OCDE seguirá poniendo en marcha programas regionales integrales, como los que actualmente se llevan a cabo en Asia Sudoriental (SEA), Eurasia, América Latina y el Caribe (ALC), Oriente Medio y Norte de África (MENA) y Europa Sudoriental (SEE), para promover el intercambio de conocimientos y seguir difundiendo normas y mejores prácticas. En calidad de laboratorio de ideas multidisciplinar para los responsables de las políticas públicas, la OCDE ofrece foros estimulantes e innovadores para un diálogo político más amplio. La colaboración con nuestros socios empresariales y sindicales (BIAC y TUAC), ONG y el mundo académico nutrirá y enriquecerá la labor de la OCDE.
...gracias al apoyo de una organización transparente, responsable e inclusiva
La OCDE actuará como una organización orientada a los resultados y basada en datos empíricos, a la vanguardia de las prácticas de gestión modernas, la transparencia y la rendición de cuentas. La Secretaría reflejará la diversidad de sus miembros, logrará la igualdad de género y valorará su patrimonio lingüístico. La OCDE no dejará de mejorar su propia eficiencia y eficacia con el objetivo de servir de guía a sus miembros y al resto del mundo a la hora de hacer frente a nuestros retos comunes y aprovechar las oportunidades de ofrecer mejores políticas para una vida mejor para todos en los próximos años.