Los mercados laborales de la OCDE han seguido mostrando fortaleza; el empleo en el conjunto de la OCDE ha alcanzado un máximo histórico y se prevé que continúe creciendo este año y el próximo. Sin embargo, los salarios reales siguen por debajo de los niveles de hace cinco años en aproximadamente un tercio de los países de la OCDE, y se prevé que la crisis energética de este año intensifique la presión sobre los salarios, según un nuevo informe de la OCDE.
El informe Perspectivas del empleo de la OCDE 2026 indica que el empleo en el conjunto de la OCDE, que alcanzó los 670 millones en mayo de 2026 —un 26 % más que en 2001— crecerá previsiblemente un 0,3 % en 2026 y un 0,6 % en 2027. Tras mantenerse en el 5,0 % o por debajo de ese umbral durante más de cuatro años, la tasa de desempleo en el conjunto de la OCDE se situó en el 4,9 % en mayo de 2026 y se espera que permanezca cerca de ese nivel, históricamente bajo, durante 2027.
«Los mercados laborales de la OCDE se han mostrado fuertes y resistentes: el empleo ha alcanzado máximos históricos y las tasas de desempleo se encuentran cerca de mínimos históricos», afirmó el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann. «Sin embargo, el poder adquisitivo de los trabajadores no está avanzando al mismo ritmo. La respuesta pasa por impulsar la productividad laboral mediante mejores políticas educativas, oportunidades de formación para adultos, una mayor movilidad laboral y la adopción de nuevas tecnologías».
El crecimiento de los salarios reales ha perdido impulso y, ante las renovadas presiones inflacionistas vinculadas al aumento de los costos energéticos, se prevé que siga moderándose. Los salarios de los trabajadores con remuneraciones más bajas han resistido mejor el impacto de la inflación que los de la mayoría de los trabajadores, gracias a las subidas del salario mínimo.
Las tasas de desempleo han aumentado entre los jóvenes. Además de los recién graduados, los jóvenes sin estudios universitarios han comenzado a registrar aumentos de sus tasas de desempleo en algunos países. Según el informe, hasta ahora la evidencia sobre el impacto de la inteligencia artificial en los trabajadores más jóvenes sigue siendo limitada. Los factores cíclicos y los cambios a largo plazo en la demanda de competencias desempeñan un papel más relevante.
La edición de este año también pone de manifiesto importantes diferencias regionales en los indicadores de los mercados laborales y muestra que el lugar de residencia condiciona tanto las perspectivas de empleo como las oportunidades de progresar en la escala de ingresos. Las tasas de desempleo son, de media, más del doble en las regiones que se encuentran entre el 20 % con peor desempeño del mercado laboral que en aquellas situadas entre el 20 % con mejor desempeño; en Bélgica, Canadá, Italia y la República Eslovaca llegan a ser más de cuatro veces superiores. Las personas que viven en regiones con menores ingresos también tienen menos posibilidades de progresar en la escala de ingresos con el paso del tiempo que quienes viven en regiones con mayores ingresos.
El informe pone de manifiesto que el comercio y los cambios tecnológicos afectan de manera muy distinta a los mercados laborales locales en función de su estructura industrial. Aunque, en última instancia, el cambio estructural favorece la creación neta de empleo en general, el ajuste se produce principalmente a través de la incorporación y la salida de personas del mercado laboral, más que mediante la movilidad entre sectores o regiones, lo que hace que algunos trabajadores y comunidades sufran dificultades persistentes.
Para ayudar a las regiones a adaptarse al cambio estructural, los gobiernos deben combinar la inversión en bienes públicos locales —como transporte, vivienda, servicios de cuidado infantil, infraestructura digital, educación y servicios de salud— con políticas específicas en materia de empleo, competencias e industria. Esto implica fomentar la colaboración entre empresas, servicios públicos de empleo, universidades, centros de formación y autoridades locales para potenciar las fortalezas de cada región y resolver los cuellos de botella; ayudar a los trabajadores en riesgo de perder su empleo mediante la intervención temprana, la recapacitación, y medidas de apoyo económico y de acceso al empleo; y promover la diversificación para que las economías locales dependan menos de un único sector.
Para fomentar la movilidad geográfica y laboral, también entre los hogares desfavorecidos, los gobiernos deben abordar cuestiones como el acceso a la vivienda, el cuidado infantil, los condicionantes familiares, la transferibilidad de los derechos y el acceso a los servicios locales. Sin embargo, dado que para muchas personas la movilidad no es una opción viable, estas medidas deben complementarse con iniciativas destinadas a ampliar las oportunidades de acceder a empleos de calidad allí donde ya viven.
Los datos completos y las previsiones del informe Perspectivas del empleo 2026 están disponibles en: https://www.oecd.org/en/publications/oecd-employment-outlook-2026_7e710f54-en.html
Para más información, se invita a los periodistas a ponerse en contacto con Spencer Wilson, en la Oficina de Medios de la OCDE (tel. +33 1 45 24 97 00).
Trabajando con más de 100 países, la OCDE es un foro global que promueve políticas para preservar las libertades individuales y mejorar el bienestar económico y social de las personas en todo el mundo.