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Aumentar la productividad, la competencia y la inversión, a la vez que se combate la informalidad, contribuirá a elevar el nivel de vida en Perú

 

27/09/2023 - El desempeño económico de Perú en los últimos años ha estado entre los más sólidos de América Latina y ha traído consigo un notable descenso de la pobreza. Según un informe reciente de la OCDE, la prioridad de las políticas ahora debería ser abordar problemas estructurales de larga data para así acelerar la convergencia con las economías avanzadas y elevar aún más el nivel de vida.


El primer Estudio Económico de la OCDE sobre Perú muestra que entre 2000 y 2019 el PIB creció un 5,1% anual, en promedio, muy por encima de sus pares latinoamericanos, mientras que el PIB per cápita aumentó de forma sostenida hacia los niveles de la OCDE entre 2004 y 2014. Si bien Perú ha sido capaz de mitigar relativamente bien el impacto económico y social de grandes conmociones, como la pandemia COVID19, cabe señalar, no obstante, que –en un contexto de menor crecimiento mundial, alta inflación, ralentización de la mejora de la productividad e incertidumbre política en Perú– la economía se ha desacelerado y la convergencia con los niveles de renta de la OCDE se ha estancado.


Para garantizar la reanudación del aumento de los ingresos y el nivel de vida, el Estudio recomienda reformas estructurales que impulsen el crecimiento a largo plazo mediante el fomento de la productividad, la competencia y la inversión en infraestructuras, así como la mejora de la gobernanza, el Estado de Derecho y el acceso a los servicios públicos. Asimismo, el Estudio recomienda combatir los elevadísimos niveles de informalidad de la economía mediante la reducción de los costes laborales, el fomento de un empleo más flexible y la mejora de la educación, lo que también contribuiría a reducir las disparidades regionales.


El Estudio acoge con satisfacción el plan de Perú para reducir gradualmente su déficit fiscal en los próximos tres años, que será clave para preservar la sostenibilidad de la deuda y las reservas fiscales. Sin embargo, para satisfacer las crecientes demandas de servicios sociales e infraestructuras y salvaguardar, al mismo tiempo, la sostenibilidad fiscal, Perú necesita aumentar la eficiencia de su gasto público y aprovechar la oportunidad de aumentar los ingresos fiscales como porcentaje del PIB.


En un contexto en el que Perú está saliendo de una desaceleración provocada por las presiones inflacionistas mundiales, la reducción de la demanda externa, inestabilidad política y social y condiciones meteorológicas extremas, el Estudio proyecta un crecimiento del PIB peruano del 1,1% en 2023, con un repunte gradual hasta el 2,7% en 2024, gracias a un aumento previsto de la inversión, el turismo y las exportaciones de cobre. Se estima que la inflación alcanzará el rango objetivo del banco central del 1-3% a principios de 2024, con el consiguiente respaldo al consumo.


"En las dos últimas décadas, Perú ha logrado un notable crecimiento económico, cimentado en un sólido marco macroeconómico, con reglas fiscales y un banco central independiente. El proceso de adhesión de Perú a la OCDE puede ser un revulsivo para las ambiciosas reformas que se necesitan ahora para seguir mejorando los niveles de vida", declaró Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE, al presentar el Estudio en Lima junto con el Presidente del Consejo de Ministros de Perú, Alberto Otárola. "Impulsar la productividad, la competencia y la inversión, mejorar la gobernanza y fomentar una mayor creación de empleo formal mediante la reducción de los costes laborales y facilitando el acceso a una educación de calidad serán importantes para contribuir a promover una mayor convergencia con los niveles de vida de los países de renta más alta".


El Estudio se ha elaborado coincidiendo con el proceso de adhesión de Perú a la OCDE, que cuenta con 38 miembros. Este proceso fomentará la convergencia con los estándares y las mejores prácticas de la OCDE y acelerará el avance hacia los niveles de ingresos y productividad de la OCDE.

Entre 2000 y 2019, el rápido crecimiento económico de Perú permitió sacar de la pobreza a unos 11 millones de personas, es decir, uno de cada tres peruanos. Un sólido marco macroeconómico, con reglas fiscales, y un banco central independiente desempeñaron un papel fundamental en este crecimiento estable y sostenido.

Aún queda camino por recorrer para mejorar la vida de muchos peruanos. Se hace imprescindible abordar la informalidad laboral, que es una de las más altas de América Latina, ya que cerca del 80% de los trabajadores tienen empleos informales y carecen de acceso a protección social. Actuaciones para hacer frente a la corrupción e implantar la reforma de la función pública de 2013 contribuirían a mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios públicos. Un aumento de los ingresos tributarios y de la eficiencia del gasto público podría crear las condiciones propicias para mejorar el acceso a las pensiones y a las ayudas a los ingresos.

El refuerzo de los incentivos a la creación de empleo formal debería pasar por ampliar el acceso a una educación de calidad y financiar el aumento de la cobertura de la protección social con los ingresos fiscales generales, en lugar de hacerlo con las contribuciones a la seguridad social, que incrementan el coste del trabajo formal.

La recaudación tributaria como porcentaje del PIB de Perú, en el 17%, está muy por debajo de los niveles medios de la OCDE y de América Latina, que se encuentran en el 34% y el 28%, respectivamente. La recaudación de impuestos podría mejorarse reforzando la administración tributaria, reduciendo las exenciones, poniendo al día el catastro y rebajando gradualmente el umbral mínimo para pagar impuestos sobre la renta. La simplificación de los regímenes del impuesto de sociedades combatiría la evasión y favorecería el crecimiento y la productividad de las empresas.

Perú también se beneficiaría de una diversificación económica más allá de las materias primas, que representan el 80% de las exportaciones y hacen que la economía esté supeditada a las fluctuaciones de los precios mundiales. La ampliación de la base económica exigirá medidas tales como una mayor aplicación efectiva de las reglas de competencia y la detección de cárteles; el refuerzo del sistema judicial; y la mejora de la planificación y ejecución de nuevas infraestructuras de transporte.

La convergencia con los estándares de la OCDE supondrá también acelerar la transición ecológica. Además de ser un país muy vulnerable a los efectos del cambio climático, Perú podría encontrar grandes oportunidades en el desaprovechado potencial que presenta en el ámbito de las energías renovables. Combatir la deforestación –principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero– será vital para encarrilar a Perú hacia la neutralidad en emisiones de carbono.


Véase una Sinopsis del Estudio que recoge las principales conclusiones y gráficos (este enlace puede utilizarse en artículos de prensa).

 

Nota para los editores:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, es una organización internacional que promueve políticas para mejorar el bienestar económico y social de la población mundial. En colaboración con los países miembros y asociados, ofrece un foro en el que los gobiernos pueden trabajar de forma conjunta para compartir experiencias y buscar soluciones a los retos económicos, sociales y de gobernanza que se planteen.

Los 38 miembros de la OCDE son: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Corea, Dinamarca, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Eslovaca, Suecia, Suiza y Turquía.

Perú es uno de los seis países (los otros cinco son Argentina, Brasil, Bulgaria, Croacia y Rumanía) con los que el Consejo de Gobierno de la OCDE inició conversaciones de adhesión a principios de 2022. El 10 de junio de 2022, el Consejo Ministerial adoptó la Hoja de Ruta que establece los términos, las condiciones y el proceso de adhesión de Perú a la OCDE. De conformidad con esta Hoja de Ruta, 24 comités técnicos de la OCDE, constituidos por expertos formuladores de políticas de cada uno de los 38 países de la OCDE, llevarán a cabo una evaluación en profundidad de la legislación, las políticas y las prácticas de Perú, comparándolas con los instrumentos jurídicos de la OCDE, así como con las políticas más adecuadas y las mejores prácticas de la OCDE en múltiples ámbitos, como la política económica, la política social y laboral, la educación y la salud.

Perú es uno de los países socios de la OCDE más activos y en 2015 inició su Programa País de la OCDE, que se estructuró en torno a cinco áreas clave: crecimiento económico; gobernanza pública, transparencia y lucha contra la corrupción; capital humano y productividad; y medio ambiente. El Programa comprendía revisiones de políticas, proyectos de implementación y desarrollo de capacidades, participación en Comités de la OCDE y adhesión a determinados instrumentos jurídicos de la OCDE. Desde 2018, Perú está llevando a cabo un Plan de Acción para seguir apoyando su agenda de reformas, inspirándose en los instrumentos legales, las instancias y el análisis basado en datos empíricos de la OCDE.

La OCDE colabora con Perú, al igual que con otros países no miembros, a través de proyectos nacionales específicos. Esta vinculación adopta diversas formas, como la participación en los órganos de la OCDE, revisiones de políticas concretas del país, la integración de series de datos pertinentes en las bases de datos de la OCDE, ejercicios de evaluación comparativa y la adhesión a los instrumentos de la OCDE. Asimismo, Perú participa en los sistemas de información y elaboración de memorias estadísticas de la OCDE, en ejercicios de evaluación comparativa, en publicaciones y en revisiones de políticas.

El objetivo fundamental del proceso de adhesión es promover la convergencia de Perú con los estándares, las políticas más adecuadas y las mejores prácticas de la OCDE, lo que redundará en beneficio tanto de los miembros de la OCDE como de Perú y sus ciudadanos. Durante todo el proceso de adhesión, la OCDE colaborará estrechamente con Perú para respaldar la adopción de reformas duraderas encaminadas a este fin.

Perú también apoya activamente el Programa Regional para América Latina y el Caribe de la OCDE y alberga el Centro Regional para la Competencia en América Latina de la OCDE en Lima, que brinda asistencia para el desarrollo de capacidades y asesoramiento en materia de políticas en toda América Latina a través de talleres, seminarios y programas de formación sobre legislación y políticas de competencia destinados a funcionarios de organismos encargados de la defensa de la competencia, reguladores sectoriales y otras instancias gubernamentales.


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Para obtener más información, se invita a los periodistas a ponerse en contacto con la Oficina de Comunicación de la OCDE (+33 1 45 24 97 00).

En colaboración con más de 100 países, la OCDE es un foro político mundial que promueve políticas para preservar la libertad individual y mejorar el bienestar económico y social de las personas en todo el mundo

 

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