Mensajes clave
  • Comunicar con claridad la evidencia y el asesoramiento científicos es fundamental para combatir el brote de coronavirus (COVID-19) y debe orientarse con claros principios comunes, entre ellos:

    • Proporcionar a los asesores un cometido claro, con funciones y responsabilidades definidas.

    • Construir mecanismos nacionales para el asesoramiento científico a partir de estructuras institucionales existentes, con procesos integrados que garanticen la calidad y la comunicación.

    • Considerar redes científicas internacionales como parte de la infraestructura de respuesta a la crisis.

  • Dado que el COVID-19 es un virus nuevo, la evidencia científica de la que se dispone es incompleta y evoluciona con rapidez. En estas circunstancias, el asesoramiento científico necesariamente conlleva grandes incertidumbres que deberán comunicarse de manera abierta a los responsables de la formulación de políticas y al público en general.

  • Pese a estas incertidumbres, contar con un asesoramiento científico que tome en cuenta múltiples perspectivas y fuentes de evidencia —incluidas las relativas a pandemias pasadas— es esencial para las buenas políticas.

  • Si bien a menudo los responsables de prestar asesoramiento científico son expertos individuales, éstos deben ser guiados por principios comunes claros y respaldados por instituciones y redes científicas de todo el mundo. Ello requiere la cooperación internacional y un intercambio abierto de datos e información.

 Principios de asesoramiento científico

Es de vital importancia que los científicos y los responsables de la formulación de políticas públicas trabajen juntos para desarrollar y poner en marcha políticas que tengan la mayor probabilidad de responder con éxito al brote de coronavirus (COVID-19). Eso resulta particularmente difícil en una situación en la que gran parte de la evidencia es incierta y está evolucionando con rapidez. Los procesos de asesoramiento científico se organizan de manera distinta en los diferentes países, pero invariablemente se vinculan con una variedad de instituciones, comités y personas, con el fin de evaluar y proporcionar evidencia a los responsables de la formulación de políticas. Los siguientes principios son relevantes para construir un proceso de asesoramiento científico eficaz y confiable:

1. Tener un cometido claro, con funciones y responsabilidades definidas para sus diversos actores. Esto incluye:

  • Una definición y demarcación claras de las funciones y los papeles que corresponden al asesoramiento frente a los correspondientes a la toma de decisiones.

  • Funciones y responsabilidades definidas, y los conocimientos especializados necesarios para la comunicación.

  • Una definición ex ante del papel jurídico y la posible responsabilidad de todas las personas e instituciones implicadas.

  • El apoyo institucional, logístico y de personal requerido para cumplir con el correspondiente cometido.

2. Involucrar a los actores pertinentes, incluidos científicos, responsables de la formulación de políticas y otras partes interesadas, según se requiera. Ello implica lo siguiente:

  • Utilizar un proceso transparente de participación y seguir procedimientos estrictos para declarar, verificar y resolver conflictos de intereses.

  • Contar con todo el conocimiento científico necesario en las distintas disciplinas para abordar el tema en cuestión.

  • Considerar de manera explícita si se invita a expertos no científicos y a actores de la sociedad civil a participar en la elaboración y/o desarrollo de la asesoría, y cómo hacerlo.

  • Poner en marcha procedimientos eficaces para el intercambio oportuno de información y la coordinación con diferentes contrapartes nacionales e internacionales.

3. Brindar asesoramiento sólido, imparcial y legítimo, el cual debería:

  • Basarse en la mejor evidencia científica disponible.

  • Analizar y comunicar de manera explícita las incertidumbres en materia científica.

  • Preservarse de injerencias políticas (y de otros grupos con intereses creados).

  • Generarse y utilizarse de manera transparente y responsable.

Estos principios constituyen una lista de verificación útil para los gobiernos que buscan optimizar sus procesos de asesoría científica a medida que las respuestas de emergencia al COVID-19 avanzan hacia un proceso más deliberativo en el que la formulación de políticas a largo plazo exigirá la mejor evidencia disponible.

 Desarrollar capacidad para ofrecer asesoramiento dentro del contexto nacional e internacional

Los países disponen de varios sistemas para prestar asesoramiento científico en tiempos de crisis a los responsables de la formulación de políticas, involucrando a diferentes ministerios, instituciones científicas y comités científicos permanentes o ad hoc. También es variable la capacidad de los países para desarrollar y proporcionar evidencia científica sobre la propagación del COVID-19, y aportar evidencia de la probable eficacia de diferentes intervenciones políticas. El aprovechamiento de los conocimientos científicos pertinentes requiere interactuar con diferentes disciplinas, entre ellas las ciencias naturales y sociales y las humanidades. Mucho puede aprenderse de epidemias previas como las del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés).

En el ámbito internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo intergubernamental responsable de seguir y coordinar la respuesta a pandemias mundiales de enfermedades infecciosas. La OMS cuenta con sus propios mecanismos de asesoramiento científico y proporciona información y asesoría a todos los países. Grupos intergubernamentales como el G7 y el G20 también han hecho declaraciones con base científica en respuesta al brote de COVID-19, como lo han hecho varias entidades de seguimiento y coordinación de la salud pública de Europa y otras regiones.

La atención que los países prestan a dichos mecanismos internacionales varía considerablemente y en parte depende de su propia capacidad científica nacional. Por ejemplo, la mayoría de los países de la OCDE tienen socios bilaterales y multilaterales “preferidos” con quienes comparten asesoramiento científico. Todos estos mecanismos son respaldados por una gama de redes internacionales de investigación que recaban e intercambian información y modelos referentes al brote de COVID-19, con el fin de comprender sus efectos en las sociedades.

 
Gráfica 1. Porcentaje de personas con diferentes niveles de confianza en el gobierno y en la ciencia

Fuente: Wellcome (2020), Wellcome Global Monitor 2018, sitio web, https://wellcome.ac.uk/reports/wellcome-global-monitor/2018.

 Promover el entendimiento y la confianza mutuos

Las acciones de política deberían inspirar confianza en toda la comunidad científica, en los responsables de la formulación de políticas y en el público en general. Si bien la confianza en la política y la confianza en la ciencia a menudo coinciden, también hay un gran número de ciudadanos que normalmente tienen mucha más confianza en los científicos que en los políticos. Adherirse a principios y condiciones antes mencionados para los procesos de asesoramiento científico puede ayudar a garantizar la confianza general durante la crisis actual. Sin embargo, promover la confianza entre los diferentes asesores y usuarios de información y asesoramiento científicos es también un reto a más largo plazo. Requiere disponer del apoyo, los mandatos y los incentivos adecuados a nivel nacional, así como de mecanismos para construir un entendimiento mutuo y redes confiables en el ámbito internacional. La apertura y transparencia respecto de los datos e información que sustentan el asesoramiento científico son particularmente decisivas y pueden reforzarse mediante marcos jurídicos y de ciencia abierta, así como acuerdos de intercambio de información.

En la actualidad, la evidencia científica que fundamenta las respuestas de política frente al COVID-19 es incompleta y cambia con rapidez, lo cual plantea auténticos retos para la comunidad científica. En este contexto, resulta difícil lograr el consenso, y comunicar al público las incertidumbres y visiones alternativas podría debilitar la confianza en el asesoramiento científico y las políticas públicas. Sin embargo, también se ha criticado a los gobiernos por no facilitar un acceso rápido a los principales datos y modelos científicos que sustentan su toma de decisiones, lo cual destaca la importancia de la transparencia incluso en un entorno incierto. En general, el público parece apreciar y comprender las incertidumbres y los posibles escenarios que se comunican cuidadosamente. Al mismo tiempo, las autoridades deben tener precaución a la hora de comunicar posibles avances científicos o médicos, y confiar a expertos respetados la tarea de explicar las incertidumbres científicas. Los científicos y los gestores de crisis deberán trabajar juntos para recabar, verificar y comunicar información a través de los medios sociales.

 Recomendaciones clave para proporcionar asesoramiento científico a los responsables de la formulación de políticas durante la pandemia de COVID-19

El asesoramiento científico eficaz y confiable debería:

  • Tener un cometido claro, con funciones y responsabilidades definidas para sus diversos actores.

  • Involucrar a los actores pertinentes, incluidos científicos, responsables de la formulación de políticas y otras partes interesadas, según se requiera.

  • Generar asesoramiento sólido, imparcial y legítimo.

Para desarrollar la capacidad de asesoramiento, se recomienda que los países:

  • Construyan mecanismos nacionales de asesoramiento científico a partir de estructuras institucionales existentes, con procesos integrados para el aseguramiento de la calidad y la comunicación.

  • Estructuren, registren, sistematicen, conserven y divulguen los conocimientos generados durante las crisis para propiciar un aprendizaje mutuo.

  • Trabajen con la comunidad internacional para ayudar a los países interesados (en especial aquellos con ingresos bajos) a desarrollar sus sistemas nacionales para proporcionar y utilizar asesoramiento científico durante las crisis.

Para aumentar la cooperación internacional en asesoramiento científico, se recomienda que los países:

  • Compartan detalles de los puntos de contacto nacionales e internacionales responsables de coordinar el asesoramiento científico durante las crisis.

  • Refuercen los marcos existentes para el intercambio de datos e información durante las crisis y desarrollen nuevos marcos, según sea necesario. Dichos marcos pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de normas y protocolos comunes para el acceso e intercambio de datos.

  • Consideren las redes científicas internacionales como parte de la infraestructura para responder a la crisis y garantizar un acceso rápido a la financiación de contingencia, con el fin de fortalecer su eficacia.

Para promover el entendimiento y la confianza mutuos, se recomienda que los países:

  • Mantengan la apertura y transparencia en relación con la información que sustenta el asesoramiento científico.

  • Construyan un entendimiento mutuo entre los gestores de crisis y los proveedores de asesoramiento científico, mediante interacciones periódicas.

  • Incorporen la comunicación pública del asesoramiento científico como parte de estrategias más amplias de comunicación de gestión de crisis, y de coordinación internacional.

  • Definan con claridad la responsabilidad de la comunicación pública de asesoramiento científico en situaciones de respuesta a una situación de crisis; en lo concerniente a las crisis transnacionales, los responsables de la comunicación en un país deberán colaborar con sus homólogos correspondientes en otros países.

Lecturas adicionales

OCDE (2020), “OECD Survey on Science and Innovation Policy Responses to Coronavirus (Covid19)”, web page, OECD, París, https://stip.oecd.org/Covid.html.

OCDE (2020), “Strategic crisis management”, sitio web, OECD, París, www.oecd.org/gov/risk/crisis-management.htm.

OCDE (2018) Scientific Advice During Crises: Facilitating Transnational Co-operation and Exchange of Information, OECD Publishing, París, https://doi.org/10.1787/9789264304413-en.

OCDE (2015), “Scientific advice for policy making: the role and responsibility of expert bodies and individual scientists”, OECD Science, Technology and Industry Policy Paper, núm. 21, https://doi.org/10.1787/5js33l1jcpwb-en.

OCDE (2015), The Changing Face of Strategic Crisis Management, OECD Reviews of Risk Management Policies, OECD Publishing, París, https://doi.org/10.1787/9789264249127-en.

OCDE (2014), Recommendation of the Council on the Governance of Critical Risks, OECD, París, https://legalinstruments.oecd.org/en/instruments/OECD-LEGAL-0405.

Contact

www.oecd.org/sti    sti.contact@oecd.org    @OECDinnovation  –  http://oe.cd/stinews

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