Foro OCDE en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 3 de Diciembre de 2020

 

Palabras de Angel Gurría, Secretario General, OCDE

Paris, Francia, 3 de diciembre de 2020

Estimada Secretaria Alcalde, Rector Villanueva, Gabriela Ramos, amigas y amigos: 

Me da mucho gusto participar en este Foro sobre la reconstrucción post-COVID, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Una feria del libro en estos tiempos tan desafiantes y complicados es literalmente una bocanada de aire fresco, un ejercicio de optimismo y esperanza. La literatura es uno de los instrumentos más importantes que tenemos para enfrentar y procesar los desafíos que nos está planteando la pandemia del COVID-19, pero también para imaginar e inspirar la construcción de un mundo mejor.

El COVID-19 ha tenido un impacto brutal

El COVID-19 ha tenido un enorme impacto en nuestras sociedades y economías. Al día de hoy, casi un millón y medio de personas han perdido la vida y se estima que estamos cerca de los 64 millones de casos de COVID-19. México es uno de los países más afectados.

De acuerdo con las perspectivas económicas de la OCDE, que presentamos hace unos días, el PIB mundial sufrirá una contracción del 4.2% en 2020, antes de recuperarse a una tasa promedio de 4.2% en 2021. En el caso de México, la contracción será del 9.2% este año, con una recuperación del 3.6% en 2021 . 

El impacto en los empleos a nivel global ha sido muy fuerte. En apenas unos meses, el COVID-19 destruyó todos los empleos creados desde la crisis financiera de 2008. El desempleo en los países de la OCDE incrementó de 5% en febrero a casi 7.3% en septiembre y el desempleo juvenil del 11% a más del 14% en las mismas fechas.

Además, el COVID-19 ha impactado con mucha más fuerza a los países con las mayores desigualdades sociales. Los más vulnerables son los que más pagan, con su salud, sus vidas, sus empleos. Esto es muy preocupante en un país como México, en donde cerca del 78% de la población vive en condiciones de pobreza o vulnerabilidad, de acuerdo con estimaciones pre-COVID del CONEVAL.

Para hacer frente a este desafío gigantesco, es fundamental tener algo bien claro: el dilema entre salvar vidas o salvar la economía es un falso dilema. Lo he venido repitiendo en múltiples foros. Hay que hacer todo lo posible por proteger y salvar vidas, primero, y eso ayudará a atenuar los efectos económicos y sociales. Y la única forma de hacerlo es venciendo al virus. 

En la OCDE consideramos que tomará cerca de un año, la mayor parte del 2021, para alcanzar los niveles de distribución y aplicación de la vacuna que nos pongan en una situación de seguridad. Por ello, durante los próximos meses, vamos a tener que seguir combatiendo al virus con las ya conocidas medidas y precauciones. Pruebas, cierre temporal de algunas actividades, cubrebocas, lavarse las manos, guardar las distancias, evitar las aglomeraciones.

Por lo tanto, es fundamental que los gobiernos fortalezcan sus estrategias de defensa y combate contra el COVID-19 al mismo tiempo que implementan sus estrategias de recuperación.

Para seguir combatiendo al virus, la OCDE recomienda avanzar en cuatro vías paralelas: 1) el uso de pruebas, tanto rápidas como PCR, más la identificación y rastreo del virus (test-track-trace); 2) pruebas serológicas; 3) apoyo a las capacidades para enfrentar la pandemia; y 4) un levantamiento gradual de las restricciones, apoyado en los tres elementos anteriores. 

Al mismo tiempo, tenemos que empezar a reconstruir mejor. Me refiero a la estrategia Triple B (Build Back Better), enfocando los apoyos en programas, inversiones y empresas que estén promoviendo la inclusión y la sostenibilidad. 

En el caso de México es crucial fortalecer los esfuerzos y las medidas para enfrentar al virus y proteger las vidas de las mexicanas y los mexicanos. La Organización Mundial de la Salud acaba de lanzar un fuerte llamado para que las autoridades mexicanas fortalezcan dichas medidas y se reduzcan las muy altas tasas de contagio y de muertes.

Al mismo tiempo, habrá que diseñar e implementar las medidas de reconstrucción para convertir la recuperación en una fuerza transformadora y modernizadora del país. Habrá que incrementar el presupuesto dirigido a combatir al virus y apoyar a las pequeñas y medianas empresas, el emprendimiento, y la creación de empleos dignos y bien remunerados. Y va a ser crucial aprovechar este esfuerzo de reconstrucción en México para avanzar en las reformas estructurales que tiene pendiente el país.

Nuestra recomendación es que México se enfoque en siete áreas prioritarias:

Primero, la política macroeconómica y financiera. Los esfuerzos por aumentar la recaudación, que solo representa el 16% del PIB frente al promedio de la OCDE de 34%, tienen que estar acompañados por una estrategia para transformar la política fiscal en un instrumento de emprendimiento, protección social e inclusión.

Segundo, fortalecer el sistema de salud. El COVID-19 lo ha demostrado. A México le urge incrementar el gasto y la inversión en el sector salud, que hoy cuenta con uno de los presupuestos más bajos de la OCDE. El gasto en salud en México representa menos del 6% del PIB, en contraste con un promedio de 9% en la OCDE.

Tercero, fortalecer los sistemas de protección social y de bienestar entre la población más vulnerable. Esto es fundamental, ya que en México la mayoría de los trabajadores operan en la informalidad y cerca de 35% de la población vive en condiciones de hacinamiento.

Cuarto, reestructurar nuestra economía para enfrentar el cambio climático y proteger el medio ambiente, la biodiversidad y la salud. México tiene que escuchar este llamado de alerta, aprovechar el momento para avanzar en la descarbonización de su economía y acelerar su transición hacia las energías renovables. 

Quinto, fortalecer nuestros sistemas educativos. La educación sigue siendo nuestro Talón de Aquiles. Nos urge mejorar la preparación de nuestros profesores, la cobertura y la calidad, la educación a distancia, y la infraestructura escolar. 

Sexto, promover el uso de las tecnologías digitales. Tenemos que mejorar la conectividad y las competencias digitales de la población, pues solo el 64% de la población está conectada a Internet y el 40% de los adultos cuentan con un nivel muy bajo de habilidades digítales.

Y séptimo, fortalecer los apoyos a las empresas, en especial a las PYMES. Para ello, hay que avanzar en la simplificación y homogenización de las regulaciones empresariales; programar recortes de horas de trabajo; y posponer los pagos de impuestos, seguridad social, renta, deuda y utilidades. 

Queridos amigos, 

La crisis que enfrentamos nos obliga a pensar diferente, a actuar diferente. Enfrentamos un desafío sin precedentes, y al mismo tiempo una gran oportunidad para crear un nuevo sistema económico que funcione para todos, un nuevo contrato social fundado en la inclusión y en la sostenibilidad, una nueva globalización más harmónica, más humana, fundada en la cooperación multilateral. 

México cuenta con todo nuestro apoyo para diseñar, desarrollar y poner en práctica, mejores políticas para una vida mejor.

Muchas gracias.

Foro OCDE: Hacia la Reconstrucción

Post-Covid-19: Una Tarea de todos

Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2020

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

 

3 de diciembre de 2020

OCDE, Francia


 

Estimada Secretaria Alcalde, Rector Villanueva, Gabriela Ramos, amigas y amigos:

Me da mucho gusto participar en este Foro sobre la reconstrucción post-COVID, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Una feria del libro en estos tiempos tan desafiantes y complicados es literalmente una bocanada de aire fresco, un ejercicio de optimismo y esperanza. La literatura es uno de los instrumentos más importantes que tenemos para enfrentar y procesar los desafíos que nos está planteando la pandemia del COVID-19, pero también para imaginar e inspirar la construcción de un mundo mejor.

El COVID-19 ha tenido un impacto brutal

El COVID-19 ha tenido un enorme impacto en nuestras sociedades y economías. Al día de hoy, casi un millón y medio de personas han perdido la vida y se estima que estamos cerca de los 64 millones de casos de COVID-19. México es uno de los países más afectados.

De acuerdo con las perspectivas económicas de la OCDE, que presentamos hace unos días, el PIB mundial sufrirá una contracción del 4.2% en 2020, antes de recuperarse a una tasa promedio de 4.2% en 2021. En el caso de México, la contracción será del 9.2% este año, con una recuperación del 3.6% en 2021 .

El impacto en los empleos a nivel global ha sido muy fuerte. En apenas unos meses, el COVID-19 destruyó todos los empleos creados desde la crisis financiera de 2008. El desempleo en los países de la OCDE incrementó de 5% en febrero a casi 7.3% en septiembre y el desempleo juvenil del 11% a más del 14% en las mismas fechas.

Además, el COVID-19 ha impactado con mucha más fuerza a los países con las mayores desigualdades sociales. Los más vulnerables son los que más pagan, con su salud, sus vidas, sus empleos. Esto es muy preocupante en un país como México, en donde cerca del 78% de la población vive en condiciones de pobreza o vulnerabilidad, de acuerdo con estimaciones pre-COVID del CONEVAL.

Para hacer frente a este desafío gigantesco, es fundamental tener algo bien claro: el dilema entre salvar vidas o salvar la economía es un falso dilema. Lo he venido repitiendo en múltiples foros. Hay que hacer todo lo posible por proteger y salvar vidas, primero, y eso ayudará a atenuar los efectos económicos y sociales. Y la única forma de hacerlo es venciendo al virus.

En la OCDE consideramos que tomará cerca de un año, la mayor parte del 2021, para alcanzar los niveles de distribución y aplicación de la vacuna que nos pongan en una situación de seguridad. Por ello, durante los próximos meses, vamos a tener que seguir combatiendo al virus con las ya conocidas medidas y precauciones. Pruebas, cierre temporal de algunas actividades, cubrebocas, lavarse las manos, guardar las distancias, evitar las aglomeraciones.

Por lo tanto, es fundamental que los gobiernos fortalezcan sus estrategias de defensa y combate contra el COVID-19 al mismo tiempo que implementan sus estrategias de recuperación.

Para seguir combatiendo al virus, la OCDE recomienda avanzar en cuatro vías paralelas: 1) el uso de pruebas, tanto rápidas como PCR, más la identificación y rastreo del virus (test-track-trace); 2) pruebas serológicas; 3) apoyo a las capacidades para enfrentar la pandemia; y 4) un levantamiento gradual de las restricciones, apoyado en los tres elementos anteriores.

Al mismo tiempo, tenemos que empezar a reconstruir mejor. Me refiero a la estrategia Triple B (Build Back Better), enfocando los apoyos en programas, inversiones y empresas que estén promoviendo la inclusión y la sostenibilidad.

En el caso de México es crucial fortalecer los esfuerzos y las medidas para enfrentar al virus y proteger las vidas de las mexicanas y los mexicanos. La Organización Mundial de la Salud acaba de lanzar un fuerte llamado para que las autoridades mexicanas fortalezcan dichas medidas y se reduzcan las muy altas tasas de contagio y de muertes.

Al mismo tiempo, habrá que diseñar e implementar las medidas de reconstrucción para convertir la recuperación en una fuerza transformadora y modernizadora del país. Habrá que incrementar el presupuesto dirigido a combatir al virus y apoyar a las pequeñas y medianas empresas, el emprendimiento, y la creación de empleos dignos y bien remunerados. Y va a ser crucial aprovechar este esfuerzo de reconstrucción en México para avanzar en las reformas estructurales que tiene pendiente el país.

Nuestra recomendación es que México se enfoque en siete áreas prioritarias:

Primero, la política macroeconómica y financiera. Los esfuerzos por aumentar la recaudación, que solo representa el 16% del PIB frente al promedio de la OCDE de 34%, tienen que estar acompañados por una estrategia para transformar la política fiscal en un instrumento de emprendimiento, protección social e inclusión.

Segundo, fortalecer el sistema de salud. El COVID-19 lo ha demostrado. A México le urge incrementar el gasto y la inversión en el sector salud, que hoy cuenta con uno de los presupuestos más bajos de la OCDE. El gasto en salud en México representa menos del 6% del PIB, en contraste con un promedio de 9% en la OCDE.

Tercero, fortalecer los sistemas de protección social y de bienestar entre la población más vulnerable. Esto es fundamental, ya que en México la mayoría de los trabajadores operan en la informalidad y cerca de 35% de la población vive en condiciones de hacinamiento.

Cuarto, reestructurar nuestra economía para enfrentar el cambio climático y proteger el medio ambiente, la biodiversidad y la salud. México tiene que escuchar este llamado de alerta, aprovechar el momento para avanzar en la descarbonización de su economía y acelerar su transición hacia las energías renovables.

Quinto, fortalecer nuestros sistemas educativos. La educación sigue siendo nuestro Talón de Aquiles. Nos urge mejorar la preparación de nuestros profesores, la cobertura y la calidad, la educación a distancia, y la infraestructura escolar.

Sexto, promover el uso de las tecnologías digitales. Tenemos que mejorar la conectividad y las competencias digitales de la población, pues solo el 64% de la población está conectada a Internet y el 40% de los adultos cuentan con un nivel muy bajo de habilidades digítales.

Y séptimo, fortalecer los apoyos a las empresas, en especial a las PYMES. Para ello, hay que avanzar en la simplificación y homogenización de las regulaciones empresariales; programar recortes de horas de trabajo; y posponer los pagos de impuestos, seguridad social, renta, deuda y utilidades.

Queridos amigos,

La crisis que enfrentamos nos obliga a pensar diferente, a actuar diferente. Enfrentamos un desafío sin precedentes, y al mismo tiempo una gran oportunidad para crear un nuevo sistema económico que funcione para todos, un nuevo contrato social fundado en la inclusión y en la sostenibilidad, una nueva globalización más harmónica, más humana, fundada en la cooperación multilateral.

México cuenta con todo nuestro apoyo para diseñar, desarrollar y poner en práctica, mejores políticas para una vida mejor.

Muchas gracias.

 

 

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