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Presentación del Informe OCDE de Evaluación del Desempeño Ambiental de España 2015

 

Palabras de Ángel Gurría
Secretario General, OCDE

2 de marzo de 2015
Madrid, España
(Versión para su distribución)

 

Sra. Ministra García Tejerina,

Sr. Secretario de Estado Ramos de Armas,

Señoras y señores:

 

Me da mucho gusto estar con ustedes para presentar este informe de Evaluación del Desempeño Ambiental de España. Ésta es la tercera evaluación que la OCDE hace de las políticas medioambientales españolas: la primera se publicó en 1997 y la segunda en 2004. El tiempo relativamente prolongado que ha transcurrido desde el último informe ofrece la oportunidad de hacer balance de los resultados logrados por España en la última década en el fomento de un crecimiento más verde y más sostenible.

 

Una década de avances medioambientales pese a los embates de la crisis

 

Los diez años que han transcurrido desde nuestro último informe medioambiental han estado marcados por el terrible efecto de la crisis en España. Aunque todavía queda mucho por hacer para consolidar la recuperación que venimos observando desde la segunda mitad de 2013, ofreciendo oportunidades a los millones de desempleados que siguen buscando un trabajo y una vida digna, lo cierto es que la economía española muestra claros signos de estabilización y podemos decir que somos optimistas sobre su futuro.

 

La importante batería de reformas estructurales ya da resultados. Así lo demuestran la recuperación de la actividad —con un repunte de la demanda doméstica y del consumo privado, y con tasas de crecimiento que prevemos serán de alrededor de 2% en 2015— y también la creación de empleo —que aumentó 2.5% y permitió añadir 433 000 empleos del último trimestre de 2013 al último trimestre de 2014.

 

Un mensaje clave que quiero compartir hoy con ustedes es que España tiene que aprovechar esta recuperación para promover un crecimiento más sólido y más sustentable, basado en un nuevo modelo económico más eficiente y respetuoso del medio ambiente. De hecho, ya se están dando importantes pasos. Pese a las turbulencias económicas de la pasada década, España ha logrado avances impresionantes en muchos aspectos de su desempeño medioambiental:

 

  1. Ha disminuido la intensidad y dependencia de la economía respecto del carbono, principalmente gracias a la creciente proporción de energías renovables en la generación de electricidad y a medidas de eficiencia energética más rigurosas.
     
  2. Las emisiones de los principales contaminantes atmosféricos y la concentración de partículas en el aire han descendido considerablemente, aunque la exposición al ozono en la contaminación atmosférica urbana continúa siendo superior a la media de la Unión Europea.
     
  3. Además, pese a las presiones de los sectores del turismo y la construcción, España ha ampliado sustancialmente la protección de sus espectaculares paisajes costeros e interiores. La mayoría de las aguas de baño –importantes activos para el turismo– son de excelente calidad, gracias al incremento de las inversiones en tratamiento de aguas residuales.
     

Principales recomendaciones del informe: ecotasas, litoral y actividad industrial

 

En general, nuestro informe concluye que la población española está satisfecha con la calidad de su medio ambiente, y por lo general tiene motivos para estarlo. No obstante, persisten importantes retos – y nuestra labor no es otra que la de ayudarles a identificar cómo seguir mejorando, de tal suerte que dejemos a las generaciones futuras una España mejor y más rica en su riqueza medioambiental y su biodiversidad.

 

El informe ofrece 28 recomendaciones para abordar algunos de los principales retos medioambientales que enfrenta España. Permítanme destacar tres cuestiones que, a mi juicio, son de especial interés:

 

  1. las ecotasas;
     
  2. la biodiversidad y la protección del litoral; y
     
  3. el desempeño ambiental del sector industrial. [1]

 

Impuestos y ecotasas

 

En materia de impuestos, en España los productos energéticos y en especial los combustibles destinados al transporte constituyen la base de la fiscalidad medioambiental, al igual que en otros países miembros de la OCDE.  No obstante, los ingresos procedentes de ecotasas han disminuido progresivamente desde 2007, mientras que ha aumentado la carga sobre las rentas del trabajo. Esto podría corregirse con una reforma fiscal verde.

 

Dicha reforma podría producir beneficios ambientales, así como ingresos adicionales que contribuyan a las arcas públicas y permitan reducir la presión fiscal sobre la creación de empleo, sobre todo para los salarios bajos.

 

El denominado informe “Lagares”, publicado el año pasado, constituye una buena base para la elaboración de un programa de reformas fiscales verdes. En dicho informe se propone simplificar, consolidar y reformar las ecotasas vigentes para reflejar mejor las externalidades ambientales. Desde la OCDE, recomendamos dos acciones:

 

  1. Aumentar los impuestos sobre el diésel utilizado en el transporte, como mínimo hasta el mismo nivel que los impuestos sobre la gasolina, a fin de tener en cuenta el mayor contenido de carbono del diésel y su importante contribución a la contaminación atmosférica local, especialmente en el caso de los vehículos más antiguos (en 2012, un 43% de los vehículos de pasajeros y un 48% de los camiones tenían más de 10 años de antigüedad); y
     
  2. Suprimir las medidas fiscales y las subvenciones económicamente ineficientes y perjudiciales para el medio ambiente, como son las relacionadas con la producción nacional de carbón y la generación de electricidad por combustión de carbón; las tarifas eléctricas para los hogares; los combustibles para los sectores minero y agrícola; y para el transporte marítimo, aéreo y ferroviario.

 

Sabemos que no son medidas fáciles, pero son necesarias. Ponerle un alto precio a la contaminación es la mejor forma de cambiar pautas de comportamiento e incentivar la transición a conductas consistentes con el coste medioambiental de nuestras actividades.

 

Biodiversidad y litoral

 

En materia de biodiversidad, España es uno de los 25 "hotspots" o puntos calientes de la biodiversidad del mundo y alberga un 30% del total de las especies endémicas europeas. No obstante, esta riqueza se ve cada vez más amenazada, principalmente por el turismo, la construcción y las infraestructuras de transporte. La biodiversidad en el litoral ha resultado especialmente afectada.

 

Se han adoptado una serie de medidas para afrontar la fragmentación de hábitats y la pérdida de biodiversidad en el litoral, como la Ley de Protección y Uso Sostenible del Litoral  de 2013, que refuerza la protección del litoral y corrige las complejidades jurídicas y de aplicación del sistema precedente. Esta medida legislativa fue complementada con una serie de proyectos de restauración que son muy bienvenidos.

 

España es, de hecho, un país netamente marítimo y durante muchos años ha contribuido activamente a iniciativas internacionales y regionales destinadas a proteger el medio marino. Las zonas marítimas protegidas han aumentado, y representaban en 2014 un 8,4% de las aguas territoriales, muy cerca del objetivo del 10%. ¡Alcancémoslo pronto!

 

Tras estos avances en materia legislativa, es importante que España potencie ahora el análisis económico a fin de establecer objetivos en políticas de biodiversidad y promover fuentes alternativas de financiación, más allá de las públicas. También se requieren mayores esfuerzos para integrar la biodiversidad en las políticas sectoriales, así como una mejor coordinación entre los diferentes niveles de la administración. Un logro notable en este sentido ha sido la rápida expansión de la agricultura ecológica, donde España es líder dentro de la UE con el porcentaje más alto de tierras dedicado a este tipo de agricultura (6,4% en 2012). Animamos a España a seguir por este camino.

 

Sector Industrial

 

El último tema que deseo subrayar es el impacto medioambiental del sector industrial. Éste ha mejorado de manera constantemente durante los últimos 15 años, en parte porque supone ahora una menor proporción de la producción y está integrado, comparativamente, por un mayor número de pequeñas y medianas empresas. No obstante, la actividad industrial continúa siendo una fuente importante de contaminación, y este efecto negativo corre el riesgo de acelerarse con la recuperación económica, especialmente dado el objetivo del Gobierno de aumentar el peso de este sector en la economía.

 

La gestión medioambiental del sector industrial se basa en gran medida en las Directivas de la UE. Muchos Estados miembros de la UE, entre ellos España, han tenido que adoptar medidas para simplificar y racionalizar dicho conjunto legislativo —que es ciertamente complejo— con la finalidad de reducir los costos administrativos y los costes de cumplimiento normativo. Aquí, lo importante es que “simplificar” no sirva como excusa para “suavizar” los requisitos normativos ambientales.

 

Así pues, animamos a España a adoptar nuevas medidas y racionalizar los requisitos, manteniendo al mismo tiempo el nivel de ambición y compromiso con el respeto al medioambiente. Desde la OCDE creemos firmemente en el potencial del sector industrial español gracias a una mejor integración en las cadenas de valor globales a partir de las ventajas comparativas de este país. Aseguremos, no obstante, que esta oportunidad se utiliza para impulsar un verdadero crecimiento industrial verde.

 

Señoras y señores:

 

España ha tenido importantes logros en su desempeño medioambiental durante la última década. Con todo y la crisis, este país ha avanzado a paso firme en sus esfuerzos por proteger la biodiversidad y sus ricos ecosistemas. Esperamos que el análisis y las recomendaciones que ofrece este informe les sean de utilidad para seguir mejorando, aprovechando el actual contexto. En efecto, la recuperación ofrece oportunidades de fortalecer y simplificar la regulación medioambiental para cimentar un crecimiento más sólido, más incluyente y más verde.

 

2015 será un año clave en la consolidación de esta recuperación. 2015 será también un año crítico para las políticas medioambientales en todo el planeta, con la celebración de la reunión del COP21 en París, en cuya preparación la OCDE trabaja estrechamente con el Gobierno francés y con Naciones Unidas.

 

Cuenten con nosotros. La OCDE viene trabajando con España desde hace tiempo en facilitar la transición “del ladrillo a la neurona.” Ni que decir tiene que esa neurona tiene que ser, por fuerza, verde, porque no hay futuro viable si no ponemos la política medioambiental y la sostenibilidad en el centro de nuestras preocupaciones y diseñamos, promovemos e implementamos mejores políticas ambientales para una vida mejor.

Muchas gracias.

 



[1] La gestión de las aguas en España fue evaluada en el Estudio económico de la OCDE sobre España de 2010 y no ha sido objeto de un examen en profundidad en el presente informe. Muchas de las recomendaciones del estudio de 2010 siguen siendo válidas