Spain

Preparando a España para la Nueva Revolución Productiva y la Transformación Digital

 

Palabras de Ángel Gurría,

Secretario General, OCDE

14 de marzo de 2017

Fundación Areces, Madrid, España

(Preparado para su distribución)



Queridos amigos,


Es un placer estar en este seminario que debatirá cómo preparar a la economía española para hacer frente a las oportunidades y desafíos que plantea la nueva revolución productiva y digital. Agradezco a la Fundación Areces por su amable invitación y al Ministro Álvaro Nadal por acompañarnos.


La economía digital: una realidad de nuestro tiempo


Los cambios tectónicos de la digitalización están transformando de manera muy profunda nuestras economías y nuestras sociedades. Por una parte, estos procesos tienen el potencial para detonar la innovación, generar ahorros, mejorar los servicios públicos y desarrollar nuevas herramientas y políticas que favorezcan la inclusión y el desarrollo sustentable. Por la otra, son disruptivos. Están redefiniendo la manera como los individuos interactúan, como los negocios se estructuran, como la información se intercambia. Ello está planteando importantes desafíos en materia de privacidad, seguridad, protección al consumidor, competencia, innovación, empleo y competencias, entre muchas otras.


La magnitud del cambio exige una respuesta contundente, de lo contrario podríamos enfrentar serias ineficiencias económicas, un empeoramiento de las desigualdades, una creciente erosión del tejido social, y una disminución marcada del crecimiento. El gran desafío consiste en desarrollar una mezcla de políticas equilibrada que nos permita aprovechar los beneficios de la digitalización y enfrentar las disrupciones que plantea. Permítanme compartir con ustedes algunas de nuestras perspectivas sobre la digitalización en España y sobre las políticas que podrían convertirla en una de las bisagras de lo que en la OCDE hemos llamado el NEXO Productividad-Inclusión-Sostenibilidad.
 

España: ¿en qué punto nos encontramos en la actualidad?


La economía digital española ha experimentado un rápido desarrollo en los últimos años. Entre 2011 y 2016, el número de adultos con acceso a Internet a través del teléfono móvil pasó de 17% a 71%, superando con creces la media de 60% en la Europa de los 15. La proporción de los hogares españoles con acceso a servicios fijos de banda ancha también ha aumentado de manera importante, mientras que las conexiones de fibra la tecnología de banda ancha más rápida han experimentado uno de los mayores crecimientos en los países de la OCDE. Entre las empresas el avance en materia de acceso también ha sido notable. Incluso entre las pequeñas empresas españolas, el 98% tiene una conexión de banda ancha.


Sin embargo, el acceso es solo una de las variables de la ecuación. Es el uso de las tecnologías digitales lo que abre nuevas oportunidades de productividad y crecimiento. En este ámbito, España aún puede mejorar. El porcentaje de adultos españoles que utiliza Internet diariamente se sitúa por detrás de la media de la Europa de los 15, debido principalmente al menor uso entre las personas de mayor edad, con bajo nivel educativo y menores niveles de renta. Si bien entre las empresas españolas la tecnología se ha abierto paso rápidamente, aún deben crearse las condiciones que permitan un mayor uso de herramientas, como la computación en la nube. Sólo el 40% de las grandes empresas hacen uso de la nube. Entre las medianas y pequeñas la proporción es de 26 y 12% respectivamente.


¿Qué se debe hacer?


Una transformación digital inclusiva que impulse un crecimiento más incluyente y sustentable en España exige una respuesta proactiva con políticas que se pueden articular en torno a tres ejes.


En primer lugar, hay que fortalecer la inversión en infraestructura digital. Esto es fundamental para satisfacer la demanda actual y futura, y ayudar a reducir la brecha digital. Estas infraestructuras sirven de base para una gran cantidad de servicios, aplicaciones y modelos de negocio nuevos. Además, su importancia es decisiva para respaldar las innovaciones digitales que están transformando la producción.


Es indispensable aumentar los niveles de inversión privada en investigación y desarrollo en España, pues sólo representan el 0.64% del PIB, frente a un promedio OCDE de 1.3% y un nivel de 3.3% en países como Corea del Sur.


La infraestructura digital tiene también una gran importancia para el sector público. Como parte de la Reforma de la Administración Pública, la OCDE ha trabajado con España en materia de gobierno digital, con miras a mejorar no sólo la eficiencia sino también la capacidad de innovación, la apertura y el diseño, la implementación y el monitoreo de las políticas públicas. El Estudio Económico de España que presentaremos hoy destaca la necesidad de impulsar una mayor digitalización en los servicios públicos de empleo, que permita crear perfiles más detallados de los desempleados y conectarlos de manera más efectiva con las opciones existentes.


Pero no solo cuenta la infraestructura física. Los datos son la nueva infraestructura productiva del siglo XXI. Las políticas públicas deben promover la inversión en la generación y recopilación de datos que incidan positivamente tanto en la actividad empresarial como en la apertura y funcionamiento del sector público. También deben examinar y remover cualquier obstáculo que pueda oponerse a su reutilización o intercambio. Al mismo tiempo, debemos velar por el mantenimiento de la privacidad y la seguridad, a fin de que ciudadanos y empresas puedan seguir confiando en el entorno digital.


En segundo lugar, debemos asegurar que el marco de competencia promueva la innovación. Mientras asistimos a la convergencia de las comunicaciones de línea fija, inalámbricas y a través de Internet, es necesario revisar los marcos regulatorios para garantizar que el mercado siga siendo competitivo. Es posible que la política de competencia también necesite adaptarse para reconocer mejor el creciente papel que los datos digitales y su análisis tienen como fuente de ventajas competitivas en algunos mercados.


Asimismo, es indispensable asegurar una buena asignación del capital y mejor acceso a mecanismos de financiamiento público y privado para las PYMEs, particularmente en el ámbito de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TICs).


En tercer lugar, es indispensable que los trabajadores cuenten con las competencias y la protección social necesarias para sacar provecho de la economía digital. Es fundamental que se elaboren estrategias ambiciosas y con visión de futuro para que cualquiera de nosotros pueda adaptarse y prosperar en el marco de la economía digital. La Agenda Digital de España constituye un buen avance en este sentido. Las personas deben estar en condiciones de adaptar y renovar progresivamente sus competencias, a medida que las tareas, herramientas y procesos en el empleo cambien y emerjan nuevas tecnologías.


España puede y debe mejorar en este sentido. De acuerdo con la Evaluación de Competencias de Adultos de la OCDE (PIAAC), prácticamente una cuarta parte (23%) de los adultos españoles carece de competencias básicas en TICs, comparado con la media OCDE de 15%. Esto significa que los sistemas formales de educación y formación deben actualizarse y ofrecer oportunidades a todos los trabajadores, incluyendo a aquéllos con menores niveles de competencias, para mejorarlas y adaptarlas a lo largo de su vida activa. Muchas de esas competencias deberán ser digitales, en particular entre los segmentos de la población de mayor edad o menor acceso.


Estas medidas deben acompañarse de redes de protección social y normativas laborales adaptadas a la nueva realidad del trabajo, así como de políticas de activación que ayuden a los trabajadores desplazados a reintegrarse rápidamente en la vida laboral. De acuerdo con estimaciones de la OCDE, el 12% de los empleos en España corre un elevado riesgo de automatización, mientras que es probable que otro 22% de los empleos se enfrente a cambios significativos como consecuencia. También será fundamental fomentar un diálogo social efectivo que promueva convenios laborales justos entre trabajadores y empleadores.


Señoras y señores,


Ya lo dijo Gracián: “Ciencia sin seso, locura doble.” La Nueva Revolución Digital puede convertirse en el puente hacia un futuro incluyente y sustentable, pero debemos seguir construyendo las bases para que así sea, esforzándonos para que la transformación digital sea útil para todos.


La OCDE está lista para acompañarles en este camino, aportando nuestra experiencia y a través de nuestro proyecto horizontal sobre la economía digital, que destilará mejores prácticas y recomendaciones en esta materia. Cuenten con nosotros para seguir avanzando en este esfuerzo y haciendo del gran seso español un motor de progreso y desarrollo. ¡Muchas gracias!