Social and welfare issues

¿Cómo va la vida? Midiendo lo que importa para diseñar mejores políticas para una vida mejor

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

5º Foro Mundial de la OCDE sobre Estadísticas, Conocimiento y Políticas

Guadalajara, México

Martes, 13 de octubre de 2015

 

 

Distinguidos invitados, Señoras y Señores,

 

Me da mucho gusto estar en México, en la perla tapatía, para presentar la tercera edición de uno de los estudios más importantes de la OCDE: el conocido How's Life?, o “Cómo va la Vida? Midiendo lo que importa para diseñar mejores políticas para una vida mejor”. Quiero felicitar a Martine Durand, que está aquí con nosotros, y a todo el equipo que produjo este estudio, pues de verdad es un informe sumamente revelador.

 

Ya llevamos siete años de crisis y todos los gobiernos del mundo están enfocados en crecer, crecer, crecer. Este momento de recuperación y de replanteamiento de muchos de nuestros preceptos económicos es ideal para preguntarnos para qué queremos crecer. Y es que hay que reconocer que el crecimiento no es un fin en sí mismo, sino un medio para aumentar el bienestar de nuestra gente y nuestras sociedades.

 

En la OCDE, preguntar ¿Cómo va la vida? es la prioridad que apuntala todas nuestras actividades. Desde hace mucho tiempo sabemos que el progreso es mucho más que el aumento del producto interno bruto (PIB) y que, si bien el crecimiento del PIB es importante para el éxito de una economía, no es el único compás que puede guiarnos hacia el éxito en un sentido más amplio.

 

Necesitamos un instrumento más sofisticado, una especie de GPS para medir el progreso, entendido como el aumento de la calidad de vida de las personas.

 

¡Desarrollar ese GPS nunca ha sido más necesario! A unas semanas de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y al acercarse la fecha de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), el mundo exige medidas efectivas más amplias que reflejen el impacto que nuestras políticas y economías ejercen sobre los factores esenciales de la vida, desde nuestro bienestar hasta el medio ambiente que nos rodea.

 

Esta edición de ¿Cómo va la vida? proporciona la evidencia más reciente sobre el bienestar en las 11 dimensiones de la vida que hemos utilizado desde 2011, y que abarcan desde medidas objetivas sobre empleo e ingreso, medio ambiente y equilibrio vida-trabajo hasta medidas sobre cómo se sienten las personas respecto de su propia vida.

 

Esta edición de ¿Cómo va la vida? también da los primeros pasos para reflejar los aspectos relacionales del bienestar. Incluye nuevas medidas sobre voluntariado y confianza en los demás y en las instituciones públicas. Además, da continuidad a nuestro trabajo orientado a reflejar factores como apoyo social, compromiso cívico y seguridad personal.

  

Permítanme destacar tres revelaciones o conclusiones claves de esta edición.

 

 

¿Cómo va la vida? Aspectos clave

 

Primero, el estudio incorpora una sección nueva sobre el bienestar de los niños. ¿Cómo es la vida? revela que los niños están pagando un alto precio por la creciente desigualdad. Actualmente, 1 de cada 7 niños en los países de la OCDE vive en situación de pobreza y 1 de cada 10 pertenecen a familias desempleadas. Desde pequeños, los niños de las familias más pobres reportan peores condiciones de salud, menor satisfacción ante la vida, más acoso escolar y relaciones más débiles tanto con sus pares como con sus padres.

 

¡Los avances registrados hasta ahora no son suficientes! En el largo plazo, no es justo, ni viable desde el punto de vista económico, condenar a los niños desfavorecidos a vivir en peores condiciones que sus pares de mayores recursos. Necesitamos trabajar mucho más para romper este ciclo, ya que los malos resultados no sólo se perpetúan de una generación a otra, lo cual es una necación del concepto de desarrollo sino que también tienden a influir en muchos otros ámbitos de la vida.

 

Una segunda conclusión de ¿Cómo va la vida? que me gustaría compartir con ustedes destaca la función que el voluntariado puede desempeñar para mejorar la vida tanto de los voluntarios como de las personas a quienes ayudan. El voluntariado es un importante pilar de la participación cívica en muchos países de la OCDE, y en promedio 1 de cada 3 personas en la OCDE trabaja como voluntario a través de una organización por lo menos una vez al año.

 

Estas actividades contribuyen de manera importante al bienestar de las personas, pero no aparecen en nuestras estadísticas económicas ¡Sin embargo, si asignamos un valor al tiempo que las personas dedican al voluntariado en la OCDE, vemos que equivale a casi 2% del PIB. ¡Esto es impresionante!

 

Desafortundadamente no todos disfrutan de estos beneficios. Los grupos desfavorecidos, como los desempleados o las personas con ingresos bajos, están más desvinculados de la sociedad civil, tienen menos confianza en los demás y en las instituciones orientadas a servirles, y muestran menores tasas de participación en trabajo voluntario.

 

El resultado de lo anterior es que todos salimos perdiendo, ya que las personas económicamente desfavorecidas permanecen excluidas de los beneficios resultado de actividades que permiten dar forma y mejorar a nuestras sociedades. Se trata de una gran oportunidad perdida que nos indica claramente que para sociedades incluyentes se requiere mucho más que simplemente resolver las desigualdades de ingresos. 

 

Conviene recordar también que el bienestar que pierden las personas y las comunidades no se distribuye de manera uniforme entre países, lo cual me lleva a la tercera conclusión que deseo compartir con ustedes: en lo que se refiere al bienestar, ningún país lo tiene todo.

 

Esta edición de ¿Cómo va la vida? muestra que la región donde una persona vive, influye significativamente en sus oportunidades de vivir bien: las diferencias en bienestar dentro de los países pueden ser tan grandes como las diferencias entre los países.

 

Pensemos en el ámbito educativo. Aquí en México, en el Distrito Federal, 58% de la fuerza laboral terminó la educación media superior. Esta es una cifra tan alta como el promedio nacional de España e incluso mayor que la de Portugal. Pero en Chiapas, el porcentajes es de 27%, uno de los niveles más bajos de cualquier región de la OCDE. También vemos grandes diferencias en las tasas de empleo. En Italia, la brecha entre diferentes regiones es de 33 puntos porcentuales, practicamente la diferencia en empleo  entre Grecia y Suiza.

 

 

¿Qué significa esto para las políticas públicas?

 

Estos contundentes resultados resaltan la importancia de ampliar nuestra noción de prosperidad. Preguntar ¿Cómo va la vida? pone en evidencia la necesidad de repensar nuestro actual modelo de crecimiento. No podemos permitirnos ir en busca del crecimiento sin preocuparnos por quién se beneficiará de él, qué efecto tendrá sobre el medio ambiente o cómo impactará el bienestar de las personas.

 

Pero la historia no puede ni debe terminar aquí. Necesitamos asegurarnos de que las impactantes conclusiones presentadas en ¿Cómo va la vida? se traduzcan en acciones concretas de políticas públicas.

 

Al incorporar las estadísticas sobre bienestar a los análisis que llevamos acabo normalmente sobre otros temas, nuestro informe “Todos a Bordo: Haciendo Posible el Crecimiento Incluyente” ha abierto un nuevo y promisorio camino. Éste consiste en utilizar los instrumentos de diagnóstico aportados por ¿Cómo va la vida?, para desarrollar recomendaciones para mejorar el bienestar, como fomentar un mejor acceso a la educación de calidad a los niños de las familias más necesitadas, asegurando que tengan y puedan y sepan usar las herramientas necesarias para ser exitosos. Las políticas de crecimiento incluyente también deben centrarse en mejorar la calidad del empleo, no sólo la cantidad, y, de manera más general, en propiciar una mayor calidad de vida y un mayor bienestar.

 

Señoras y señores,

 

Si lo podemos medir, lo podemos manejar. Hemos mejorado mucho nuestros métodos de medición. Ahora podemos hacer mejor las cosas.

 

Si bien preguntar ¿Cómo va la vida? es sólo un primer paso, se trata de un paso absolutamente decisivo. Las 11 dimensiones de bienestar cubiertas en este informe, y el enfoque en los factores que las sostendrán a lo largo del tiempo, nos aportan una imagen mucho más completa de cuál es la verdadera situación de las personas. Ahora los gobiernos pueden utilizar esta evidencia para promover mejores políticas para una vida mejor!

 

¡Muchas gracias!