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América Latina: abordar el doble desafío de la desigualdad y la baja productividad para elevar los niveles de vida

 

19/01/16 - La educación, la protección social y el emprendimiento son algunas de las áreas en las que se requiere actuar de manera prioritaria para frenar la desaceleración del crecimiento económico y combatir la desigualdad en América Latina, según la OCDE.


Tras un período de crecimiento relativamente robusto, la región se ha visto perjudicada por la caída de los precios mundiales de las materias primas, el debilitamiento de la actividad económica en China y la normalización gradual de la política monetaria en EE.UU. Estos factores externos, sumados a un conjunto de reformas estructurales urgentes, han frenado el ritmo al que los países latinoamericanos estaban convergiendo respecto a los niveles de vida de las economías avanzadas. 


Reconociendo los avances logrados al día de hoy, el informe sobre América Latina de la serie "Mejores Políticas” de la OCDE señala que la desigualdad de ingresos en la región sigue siendo 65% superior respecto a países de ingresos altos; 36% más que en países del Sudeste asiático; y 18% más que en África Subsahariana.


Un mayor crecimiento de la productividad es fundamental para cerrar las brechas en los niveles de vida, dice el informe. Aunque los latinoamericanos dedican más tiempo a sus actividades laborales que el promedio de la OCDE, esto se ve descompensado por una enorme diferencia en los niveles de productividad. El informe hace un llamado a los gobiernos de la región para que desarrollen una estrategia dirigida a elevar la productividad y  combatir la desigualdad.


El Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, afirmó que: ”Los responsables de las políticas deben enfocarse en un concepto más inclusivo de crecimiento de la productividad. Una mejor educación, salud e infraestructura, sumadas a reformas estructurales en pro de la competencia, podrían generar un doble dividendo en términos de productividad e inclusión, de tal forma que todos  en América Latina se puedan beneficiar de la mayor creación de riqueza ”.


El desarrollo de las competencias de los jóvenes y su preparación para un aprendizaje permanente aumentan la cohesión social y la productividad laboral. Más de la mitad de quienes tienen 15 años de edad en América Latina no adquieren el nivel de competencias básico para un correcto desempeño en el mercado laboral. Los resultados de los estudiantes muestran también una mayor dependencia del contexto socioeconómico que el promedio de los países de la OCDE. En Brasil y Costa Rica, por ejemplo, la probabilidad de que niños pobres accedan a  educación secundaria es casi la mitad que la de niños de familias ricas. Iniciativas como el programa Bolsa Escola en Brasil, que prevé transferencias monetarias condicionadas a la asistencia de los niños a la escuela, o el programa Oportunidades en México, basado también en este tipo de transferencias, son iniciativas prometedoras que ayudan a abordar este problema.


La creación de empleos de alta calidad también es crucial. A pesar de mejoras en las últimas décadas, muchos trabajos en América Latina aún se caracterizan por salarios bajos, condiciones laborales extenuantes o peligrosas y jornadas laborales prolongadas. Esto es particularmente evidente para una amplia proporción de la población que trabaja en la economía informal. La OCDE recomienda a los países de la región intensificar sus programas activos del mercado laboral, mejorar los sistemas de protección social, afinar su normativa de seguridad laboral y en el lugar de trabajo, y fomentar la aplicación de las leyes laborales.


Reducir las barreras al emprendimiento, el comercio y la inversión, fortalecer el Estado de derecho y erradicar la corrupción en el sector público y privado presentan también una importancia crucial. El informe hace referencia al desarrollo por parte de Chile de estrategias coherentes y transparentes enfocadas a la promoción de la inversión como un ejemplo a seguir.


Fomentar la innovación es importante. A principios de la década de 2010, los países de la OCDE registraban en promedio 132 patentes al año por millón de habitantes, frente a 0,9 patentes anuales por millón de habitantes de países latinoamericanos. El informe recomienda potenciar los flujos de conocimiento entre institutos de investigación y empresas, así como también fomentar la I+D empresarial a través de una combinación eficaz de subvenciones e incentivos fiscales. Es necesario prestar especial atención a las necesidades de las pequeñas empresas que, a diferencia de lo que sucede en los países de la OCDE, se benefician en general mucho menos de la innovación que las grandes empresas. Iniciativas como el programa de Proyectos Asociativos de Fomento en Chile pueden marcar la diferencia.


El informe también invita a los países de América Latina a mejorar su infraestructura. La debilidad de los enlaces de transporte constituye un impedimento para el incremento de la productividad y la inclusión social en la región. Los costos logísticos en la región representan entre un 18% y 35% del valor de un producto, cuando en los países de la OCDE ese porcentaje ronda el 8%. 


La diseminación de este reporte tiene lugar al tiempo que la OCDE se prepara para el lanzamiento de su Programa Regional para América Latina y el Caribe en junio de 2016 durante la Reunión Ministerial del Consejo que será presidida por Chile.


Para más información sobre el trabajo de la OCDE sobre América Latina puede visitar www.oecd.org/latin-america/ o ponerse en contacto con la Oficina de Medios de la OCDE en Ciudad de México (carolian.ziehl@oecd.org) o París (news.contact@oecd.org).

 

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