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Mexico

Presentación del Estudio sobre el Sistema de Pensiones de México

 

Palabras de Ángel Gurría,

Secretario General, OCDE

Ciudad de México, 15 de octubre de 2015

[Versión para su distribución]

 

 

Es un gusto estar con ustedes para presentar el Estudio de la OCDE sobre el Sistema de Pensiones de México. Este es un tema fundamental para garantizar el bienestar de los mexicanos y combatir la desigualdad. Quisiera agradecer al Secretario de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray y al Presidente de la CONSAR Carlos Ramírez Fuentes por su presencia y el haber impulsado esta iniciativa de colaboración entre la OCDE y México.

 

El estudio que hoy presentamos analiza el sistema de pensiones mexicano con base en las mejores prácticas de la OCDE y presenta diversas propuestas para mejorarlo y garantizar su funcionamiento en el largo plazo. Permítanme compartir con ustedes algunas de sus principales conclusiones y recomendaciones.

 

 

El sistema de cuentas individuales de contribución definida introducido en los años 90 ha sido un éxito

 

Quisiera empezar haciendo un reconocimiento al éxito que ha tenido el sistema de cuentas individuales, introducido en 1997 para trabajadores del sector privado y en 2007 para trabajadores del sector público. Como resultados de esas medidas, la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones mexicano ha mejorado significativamente, impulsada por un rápido desarrollo del sistema de contribución definida. A finales de 2014 el sistema mexicano de pensiones disponía de activos avalando las pensiones por un valor aproximado de 14.1% del PIB, lo cual sitúa a México en el rango medio de la OCDE.

 

Además, los fondos privados de pensiones (AFORES), que manejan los ahorros de los trabajadores y que financiarán su jubilación, han obtenido rendimientos del 12.53% como media anual desde su implantación (un 6.2% en términos reales), lo cual los coloca en un rango medio-alto respecto a los países de la OCDE.  

 

En materia institucional, de acuerdo con las prácticas comunes en los países de la OCDE, la regulación y supervisión del sistema por parte de la CONSAR ha funcionado correctamente, lo cual ha hecho posible que el sistema de pensiones de México sea más eficiente y se convierta en una herramienta para promover la inclusión y el bienestar. Estos son avances muy importantes. Sin embargo, todavía queda mucho por mejorar.

 

 

4 aspectos fundamentales en donde es necesario mejorar

 

El estudio de la OCDE identifica 4 aspectos del sistema en donde tenemos que mejorar. Estos son: 1) cómo gestionar el proceso transitorio del sistema “antiguo” de beneficios definidos al “nuevo” de contribuciones definidas; (2) cómo aumentar el nivel de cotizaciones; (3) cómo mejorar el sistema de protección social para la vejez; y (4) cómo eliminar la fragmentación del sistema.

 

Para hacer frente a este desequilibrio y evitar el desprestigio del sistema, el estudio propone un esquema de pro-rata, donde todos los derechos adquiridos por los trabajadores hasta el día de hoy queden garantizados y a partir de mañana todos los individuos acumulen pensiones en el nuevo sistema.

 

De esa manera, el monto de la pensión de un individuo en el periodo transitorio comprendería un componente basado en los derechos adquiridos bajo la fórmula antigua de beneficio definido y otro basado en los activos acumulados en la nueva cuenta individual de contribución definida. Esto facilitaría la convergencia entre el sistema antiguo - generoso pero financieramente insostenible - y el nuevo sistema - equilibrado y financieramente sostenible.

 

El segundo aspecto clave es que las aportaciones al sistema de contribución definida deben aumentar. El estudio muestra que las contribuciones al sistema son bajas para poder garantizar un nivel de ingreso de más del 50% del último salario de los trabajadores. De hecho, para alcanzar una tasa de reemplazo del 50% sería necesaria una contribución media de alrededor de 13 a 18% durante 40 años, en contraste con la contribución actual de 6.5% para los trabajadores del sector privado y 11.3% para asalariados del sector público. Para el asalariado medio del sector privado, la tasa actual de contribución de 6.5% en el mejor de los casos podría dar lugar a una tasa de reemplazo de sólo 26%.

 

Ante esa situación, el estudio aconseja aumentar gradualmente la tasa de contribución obligatoria. Este aumento podría ligarse a los aumentos salariales, evitando con ello que el trabajador experimente una reducción en su salario disponible.

 

En tercer lugar, es indispensable mejorar el sistema de protección social para la vejez, integrándolo y expandiéndolo. El sistema mexicano de pensiones, como todos los sistemas de pensiones de los países de la OCDE, tiene un componente asistencial y de protección social para individuos que, por diversos motivos, no han podido acumular derechos o activos que les permitan disponer de una pensión que los sitúe por encima de cierto umbral de ingreso.

 

Dadas las difíciles condiciones de vida que enfrentan una parte importante de los mexicanos, muchos de ellos de la tercera edad, el estudio propone aumentar el nivel de asistencia a la vejez, lo cual ayudaría a combatir la pobreza en ese segmento de la población. Además, destaca la importancia de mejorar la integración entre el nivel asistencial, es decir las pensiones para adultos mayores, y la pensión mínima garantizada. También recomienda mejorar la coordinación de la protección mínima a la vejez entre los diferentes niveles de gobierno, con el propósito de crear un verdadero sistema nacional de pensiones y mejorar el monitoreo de los recursos.

 

El cuarto y último punto que me gustaría enfatizar es la necesidad de eliminar la fragmentación del sistema. Actualmente existen diferencias importantes entre los planes de pensiones del sector privado y del sector público, entre los planes de pensiones especiales del gobierno federal, los gobiernos locales, las universidades, entre otros. Por ello, será conveniente procurar una convergencia gradual de las reglas de todos los planes de pensiones con el objetivo último de establecer un sistema realmente nacional y equivalente para todos los mexicanos.

 

Además de los 4 puntos en los que he centrado mi intervención, es importante destacar que el estudio también sugiere reformas en el marco regulatorio de la CONSAR y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas con respecto a las inversiones de las AFORES y las rentas vitalicias. También menciona, sin entrar en detalle, otro desafío esencial del sistema de pensiones mexicano que es la limitada cantidad de contribuciones que resulta de  los altos niveles de informalidad. Reducir el tamaño del sector informal por medio de reformas estructurales, del mercado de trabajo e impositivas como las que se han adoptado es crucial para que toda la población logre tener acceso a una pensión.

 

Señoras y señores,

 

Los sistemas de pensiones constituyen una herramienta fundamental para promover la inclusión y el bienestar de los mexicanos. México, como el resto de América Latina, aún cuenta con una población joven, con cerca de 8 trabajadores por cada jubilado (en 2013). Sin embargo, en las próximas décadas nuestra población envejecerá con rapidez. Para 2030, en México habrá tan solo 5 trabajadores por retirado.

 

Nuestra ventana de oportunidad para llevar a cabo reformas de fondo en el sistema de pensiones aún está abierta, pero debemos acelerar nuestros esfuerzos. Este estudio es parte de un proceso de reforma que está en curso. La SHCP y la CONSAR están trabajando decididamente para mejorar nuestro sistema de pensiones, avanzando en la dirección correcta. Pero habrá que redoblar el paso, habrá que tomar más decisiones e impulsar más cambios basados en las mejores prácticas. Cuenten con la OCDE para seguirlo impulsando y para seguir construyendo una economía más incluyente y sustentable.

 

¡Muchas gracias!