Mexico

Presentación del Estudio OCDE sobre Políticas de Género en México

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

10 de enero de 2017

Ciudad de México, México

(As prepared for delivery)

 

 

Distinguidos Invitados, Señoras y Señores,

 

Es un placer estar aquí para presentar el estudio de la OCDE Construyendo un México Incluyente: Políticas y Gobernanza para la Igualdad de Género. Este es un estudio que realizamos en colaboración con INMUJERES durante los pasados 12 meses. Quiero agradecer a la Presidenta de INMUJERES, Lorena Cruz, y a todo su equipo por una muy fructífera colaboración.

 

La contribución de las mujeres al desarrollo económico y social de México es importantísima. Tiene un vínculo directo con la competitividad y la productividad incluyente del país. Tenemos que reconocerla y potenciarla. Hay pocas políticas más eficaces para mejorar el desempeño económico de México y terminar con la pobreza y las desigualdades que el empoderamiento económico y laboral de las mujeres en un contexto de equidad de género.

 

México está avanzando

 

En los últimos años, el Gobierno mexicano ha tomado medidas importantes y ha logrado algunos avances que vale la pena destacar. El Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres (Proigualdad) se introdujo como un elemento clave del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. En agosto pasado, el Presidente Peña Nieto encabezó la Primera Sesión del Sistema Nacional de Igualdad entre Hombres y Mujeres, para seguir integrando las consideraciones de género al diseño, implementación y monitoreo de las políticas públicas. 

 

La puesta en vigor de las cuotas de género en materia electoral ha sido también un ejemplo de mejores prácticas a nivel internacional. En solo 10 años, el número de asientos ocupados por mujeres en la Cámara de Diputados aumentó de 22.6% en 2005 a 42% en 2016. México es hoy uno de los países con mayor representación femenina en la Cámara Baja. Para quienes desconfían de las políticas de acción afirmativa, solo les invito a revisar esta exitosa decisión que pone a México en la vanguardia a nivel legislativo.

 

Desafortunadamente, este equilibrio de género en la representación no se repite en los otros poderes de la Unión, y está muy rezagado en los gobiernos y congresos de los Estados.

 

México también ha mejorado la situación de las niñas y las mujeres en materia educativa. La matriculación a nivel prescolar para niños y niñas entre 4 y 5 años es casi universal. Esto permite que niños y niñas inicien su vida académica en igualdad de condiciones y hace posible que las madres de familia se incorporen al mercado laboral. Los programas de becas han contribuido a evitar que muchas adolescentes abandonen la escuela; mientras que, a nivel terciario, hay una proporción muy similar de hombres y mujeres.

 

La Estrategia Nacional Para la Prevención del Embarazo en Adolescentes que presentó el Presidente Peña Nieto en enero de 2015 avanza en la dirección correcta y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) e INMUJERES han impulsado medidas para crear conciencia, prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, por ejemplo las Alertas de Violencia de Género Contra las Mujeres o las Estrategias de Difusión de la Cultura de la No Violencia y de Promoción de los Derechos Humanos de las Mujeres.  

 

Intensificar esfuerzos y acelerar el paso

 

Sin embargo, México sigue enfrentando grandes desafíos en materia de equidad de género. México tiene un desempeño que está por detrás de los países OCDE e inclusive de muchos países latinoamericanos. Mexico y sus mujeres merecen mejor.  Sólo el 47% de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la fuerza laboral, muy por debajo del promedio OCDE de 67%. Más de la mitad de las mujeres mexicanas en edad de trabajar tienen empleos informales con poca o nula protección social.

 

Esto afecta seriamente la productividad del conjunto de la economía, aumenta la inseguridad financiera, y acentúa la pobreza y la desigualdad.

 

Las jóvenes mexicanas enfrentan desafíos especialmente graves. La tasa de embarazo adolescente en México es la más alta en la OCDE y las jóvenes mexicanas tienen 4 veces más probabilidades de no estar en empleo, ni en educación, ni en capacitación – es decir, de ser NINIs – que los hombres.

 

Si bien las actitudes están cambiando entre las nuevas generaciones de mexicanos, diversos estereotipos, normas sociales, y los contenidos de la televisión y otros medios masivos de comunicación, reforzados en las familias y en la sociedad, aún limitan las posibilidades de desarrollo para las mujeres. Las mujeres mexicanas padecen una de las mayores cargas de trabajo no remunerado entre los países OCDE, dedicado por ejemplo al cuidado del hogar y de la familia, y enfrentan también mayores niveles de violencia, lo cual limita sus libertades y su seguridad. 67% de las mujeres mexicanas ha sido víctima de violencia de género.

 

Estas desigualdades, además de ser condenables moralmente, tienen un alto costo económico. Los estudios de la OCDE muestran que si para el año 2040 se redujera a la mitad la brecha de género en materia de participación en el mercado laboral, el PIB per cápita podría aumentar en 0.2 puntos porcentuales al año respecto de las proyecciones de base. Esto equivaldría a un aumento de 1,100 dólares per cápita hacia 2040, uno de los mayores aumentos proyectados entre los países OCDE.

 

Recomendaciones de la OCDE

 

México sólo podrá alcanzar sus objetivos de desarrollo si las mujeres participan plenamente en la economía, en la sociedad y en la política. Por esa razón, es indispensable seguir integrando las consideraciones de género a la legislación, los planes y los programas en todos los niveles de gobierno. Será fundamental desarrollar un sistema de gobernabilidad efectivo, que establezca claramente las responsabilidades, los recursos y las atribuciones de cada área y cada nivel. El reporte incluye un análisis detallado del sistema actual e identifica sus puntos fuertes y las áreas donde todavía debe mejorar.

 

Es igualmente fundamental seguir impulsando esfuerzos en el ámbito educativo. Además de reducir la deserción escolar a nivel medio superior - que afecta tanto a hombres como a mujeres - y atender el serio problema de los embarazos de adolescentes, la educación debe ser un instrumento para que las jóvenes mexicanas tengan más confianza en sí mismas, para crear conciencia y combatir los estereotipos de género, y para que las mujeres se sientan libres de elegir carreras como la ingeniería, las ciencias, o las matemáticas, ya que tener a más mujeres en esas áreas podría tener un efecto positivo sobre el desempeño de la economía.

 

En materia laboral, es crucial tomar medidas que faciliten la reconciliación entre trabajo y vida personal, tanto en el sector público como en el privado, y que den acceso a servicios de guardería para los niños de menos de 4 años. También es indispensable que la licencia de maternidad se extienda a por lo menos 14 semanas y que la licencia de paternidad  pase de los 5 días actuales a por lo menos ocho semanas. Estas medidas deben ir acompañadas de esfuerzos que impulsen a los padres a aprovechar estas licencias.

 

Reducir la informalidad es otro gran desafío, que si bien afecta también a los hombres (49.7% tienen un empleo informal), es más grave para las mujeres (57.2% tienen un empleo informal).

 

El grave desafío de la violencia de género es también urgente. Es indispensable crear conciencia sobre la gran diversidad de facetas que tiene esta violencia– en el hogar, en la televisión, en el espacio público y en política.

 

Además de los esfuerzos a nivel educativo, es clave asegurar que las mujeres tengan acceso a la justicia, que las fuerzas del orden cuentan con la capacitación necesaria para manejar las ofensas de género y que la legislación sea muy firme en su castigo al acoso sexual y a la violencia de género.

 

Estas son solo algunas de las recomendaciones que contiene este estudio. Los invito a leerlo cuidadosamente. Pero recuerden que más allá del estudio, en la OCDE hemos trabajado en otras materias para apoyar a los países miembros y a los países G20 a avanzar en la equidad de género.

 

Estamos monitoreando los diversos compromisos de nuestros miembros, y esperamos que México pueda presentar avances. Gabriela Ramos abundará en estos compromisos.   

 

No quiero concluir mi mensaje sin señalar que las políticas que favorecen al género, en todos los países de la OCDE favorecen a las familias, tanto a los papás como a las mamas. Promueven el bienestar del ser humano y relaciones sociales más armoniosas. Yo soy un convencido de que es necesario promover estas políticas para acabar con la exclusión y el maltrato de las mujeres (en primerísimo lugar), pero también para tener sociedades más respetuosas y éticas. Pensemos en esta materia como un elemento que defina la calidad de la sociedad que queremos tener.

 

Como diría el Primer Ministro Canadiense, las sociedades se definen por cómo tratan a sus mujeres. Mejoremos en ese nivel, para cosechar mayores beneficios para todos.

 

¡Cuenten con la OCDE en esta tarea!

 

¡Muchas gracias!

 

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