Mexico

Presentación del Diagnóstico de la Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades de la OCDE para México

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

10 de enero de 2017

Ciudad de México, México

(As prepared for delivery)

 

 

Estimados Secretarios, Embajador Pérez-Jácome, Señoras y Señores,

 

Es un placer presentar el Diagnóstico de la Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades de la OCDE para México. Este informe es resultado de una estrecha colaboración entre el Comité Nacional de Productividad (CNP), la OCDE y los principales actores del mundo de las competencias en México; muchos de los cuales nos acompañan el día de hoy.

 

La Estrategia de Competencias de México

 

Permítanme comenzar con una advertencia. En pleno siglo XXI, las competencias son la nueva riqueza de las naciones. Determinan el desempeño económico y el desarrollo social de nuestros países; son claves para aumentar la productividad; y son esenciales para fomentar la inclusión. Por ello este trabajo que nos encargó el Comité Nacional de Productividad es muy importante para México.

 

Desde marzo de 2016 nos pusimos a trabajar en un programa intenso, con un calendario muy ambicioso. Como lo hemos hecho con países como Austria, Corea, España, Noruega, Portugal, Países Bajos, Eslovenia y ahora Perú, un equipo multidisciplinario de la OCDE, encabezado por nuestros expertos de Educación, se puso a trabajar con el CNP para identificar las fortalezas, pero sobre todo los desafíos, del sistema de competencias en México.

 

Fue un proceso muy intenso de reuniones, visitas a la Ciudad de México, intercambios de información, estadísticas y documentos. A través de cuestionarios sobre el desarrollo, activación, uso y fortalecimiento del sistema de competencias (incluyendo 65 grandes áreas en total), se ubicaron las principales áreas de interés y colaboración entre los participantes del CNP. Después procedimos a discutir un número de áreas más reducido con los actores del sistema.

 

Organizamos dos talleres con alrededor de 80 participantes en cada uno, incluyendo a sindicatos, empresarios, autoridades, directores de escuelas y responsables de gobierno. A través de este diálogo y estos ejercicios hemos realizado un diagnóstico riguroso e incluyente de los desafíos en materia de competencias en México a través de cuatro preguntas básicas, que constituyen los pilares de las Estrategias de Competencias.

 

El Diagnóstico: una radiografía en cuatro partes

 

La primera pregunta fue: ¿estamos desarrollando las competencias adecuadas?

 

Aquí la evidencia reveló un panorama con muchos desafíos. Como la OCDE y el Gobierno de México han constatado desde hace tiempo, las competencias de los estudiantes en educación obligatoria deben mejorar significativamente.Los resultados de la evaluación de PISA 2015 que acabamos de presentar muestran que 48% de los estudiantes mexicanos de 15 años no alcanzan el nivel mínimo en ciencias, una proporción que prácticamente no ha variado en una década. Esto destaca la urgencia de implementar la Reforma Educativa.

 

Otro gran desafío es mejorar el acceso a la educación superior, lo cual pasa por reducir los niveles de deserción escolar a nivel medio superior. Solamente el 16% de los mexicanos entre 25 y 64 años tiene un título de educación superior (en Corea 45%), y las competencias adquiridas por un gran número de los que obtienen un título universitario no tienen la suficiente calidad. Esto es aún más grave si se considera que el mercado laboral mexicano sigue ofreciendo uno de los mayores diferenciales salariales positivos en la OCDE para aquellos que obtienen un título superior. Entre los principales obstáculos al acceso destacan el alto costo de la educación superior respecto de los salarios y la falta de financiamiento a la educación de los jóvenes; mientras que la calidad de la educación universitaria se ve afectada por la débil regulación,  sistemas deficientes de control de calidad, bajos incentivos para los maestros y poca inversión pública.

 

La segunda pregunta es: ¿Está México haciendo lo suficiente para activar la oferta de competencias?

 

Todo parece indicar que todavía no. México tiene mucho que hacer para eliminar las barreras a la oferta y demanda laboral para activar las competencias en el empleo formal. Las tasas de participación y empleo en Mexico siguen siendo de las más bajas entre los países de la OCDE. Más de la mitad de los trabajadores en el país trabajan largas horas en trabajos informales y perciben bajos salarios. Reciben además poca protección, entrenamiento y posibilidades de crecer profesionalmente. Hay que reconocer que existen barreras a la contratación formal de estos trabajadores. Altos costos laborales relativos y un sistema fiscal complejo son aspectos en los que se tiene que mejorar.

 

Debemos poner énfasis en la activación de las competencias de los grupos más vulnerables, como los jóvenes y las mujeres. Más de 20% de los jóvenes mexicanos (y casi 40 por ciento en el caso de las jóvenes) ni estudia ni trabaja y por ello está en alto riesgo de permanecer marginado de la educación, el trabajo y la sociedad, corriendo un alto riesgo de ingresar a las redes del crimen organizado. Las mujeres también enfrentan retos importantes para activar sus competencias en el mercado laboral. De acuerdo con el Estudio de Género de México que venimos a presentar, sólo el 47% de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la fuerza laboral, muy por debajo del promedio OCDE de 67%.

 

La tercera, ¿México está haciendo un uso efectivo de sus competencias?

 

El análisis refleja que todavía existen importantes desajustes e ineficiencias. Por ejemplo, el 26% de los trabajadores están sobre-educados y el 31% infra-educados para el trabajo que realizan. Empresas y centros educativos deben trabajar conjuntamente para reducir estos desajustes. Al día de hoy dicha cultura de la colaboración no está debidamente desarrollada en México.

 

También hay que incrementar la demanda por altas competencias e invertir en investigación y desarrollo para impulsar la innovación y la productividad. En 2013 las empresas mexicanas invirtieron el equivalente al 0.2% del PIB en investigación y desarrollo. Una cifra no solo inferior al promedio de la OCDE sino muy inferior al 3.3% que Corea invirtió en el mismo periodo. Si México quiere reducir drásticamente los niveles de informalidad, mayores niveles de productividad laboral son necesarios y, para ello, las unidades productivas deben hacer un esfuerzo considerable por elevar sus niveles de innovación, desarrollo e investigación y el Estado Mexicano debe apoyarlas en esa tarea.

 

Y la cuarta cuestión que abordamos fue: ¿cómo puede México construir políticas de competencias que obtengan mejores resultados?

 

Un elemento esencial es mejorar el financiamiento público y privado de las competencias. Incrementar el apoyo del sector público a la educación es clave para mejorar su calidad. El sistema fiscal puede ser un instrumento poderoso en este sentido, generando incentivos más atractivos para la formalización del empleo. México gasta un monto considerable del PIB en educación pero el monto por estudiante y, sobre todo, la calidad de ese gasto tiene que mejorar.

 

Además es crucial fortalecer la colaboración tanto dentro del gobierno como con los actores del Sistema. Existen numerosas Secretarías y autoridades que inciden sobre el desarrollo, activación y uso de competencias. La creación del Comité Nacional de Productividad es un importante esfuerzo en este sentido, pero aún queda mucho por hacer. Tal vez sea hora de rediseñar la arquitectura de la administración pública en México para que la colaboración interministerial tenga un soporte legal y financiero más efectivo.

 

Por ello, el siguiente paso de la Estrategia de Competencias de la OCDE para México es identificar, a partir de este Reporte de Diagnóstico, sub-temas y áreas todavía más específicos, a partir de los cuales pueda llevarse a cabo una acción coordinada lo antes posible. La Directora del Gabinete de la OCDE y Sherpa de la OCDE, quien supervisa los trabajos sobre educación y asuntos sociales ahondara en algunos puntos de este reporte.

 

Señoras y Señores: México tiene una de las fuerzas laborales más trabajadoras de la OCDE, pero tiene la productividad más baja. México tiene una de las poblaciones más jóvenes, entusiastas e ingeniosas de la OCDE, pero con los niveles más bajos de educación. La clave está en las competencias. La única forma de corregir estos desequilibrios, la única forma de cerrar estas brechas, la única forma de promover un crecimiento vigoroso, de largo plazo, incluyente y sustentable es mejorando las competencias de las mexicanas y los mexicanos.

 

Por ello celebro la iniciativa del Gobierno de México de solicitar a la OCDE este importante estudio, esta colaboración de largo plazo, esta asociación estratégica para transformar a México en un país más competitivo, más productivo, y más justo.

 

En base a este diagnóstico, señoras y señores Secretarios, estamos listos para arrancar juntos la elaboración del Plan de Acción.

 

¡Muchas gracias!