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Mexico

Mantener el rumbo de las reformas en México para lograr una prosperidad compartida

 

Foro Bloomberg-El Financiero: Impulsando a México 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

Ciudad de México, 16 de octubre de 2015

[Versión para su distribución]

 

 

Señoras y Señores,

 

Es un placer participar en este Foro de Bloomberg y El Financiero dedicado a la crucial tarea de Impulsar a México. Quisiera compartir con ustedes las perspectivas de la OCDE sobre la economía mexicana y sobre las importantes reformas que nuestro país está promoviendo. Agradezco a Abelardo de la Torre y a todos los organizadores por su amable invitación.

 

Permítanme comenzar con el contexto internacional.

 

 

Un difícil contexto económico internacional

 

Después de siete años de crisis, la economía mundial sigue enfrentando serios problemas de recuperación. De acuerdo con nuestro más reciente estudio trimestral de Perspectivas Económicas 2015, la recuperación de la economía mundial sigue siendo titubeante y dispareja.

 

Si bien las estimaciones de crecimiento para Estados Unidos en 2015 han mejorado (a 2.4%), Europa todavía no despega (con Alemania y Francia creciendo a tasas de 1.6% y 1% respectivamente), mientras que Japón sigue en terreno complejo, con un crecimiento de 0.6%. Este panorama de débil crecimiento en los países de la OCDE, aunado a la desaceleración de las economías emergentes, especialmente en los llamados BRICS, nos llevó a reducir los pronósticos de crecimiento mundial para este año a un 3%. Y si bienseguimos pronosticando un fortalecimiento del crecimiento mundial en 2016, hoy sabemos que será menor al previsto hace apenas unos meses.

 

Este es el contexto económico internacional complicado e incierto en el que México está impulsando los cambios estructurales más importantes de su historia reciente. Es fundamental que no perdamos de vista este factor.

 

 

México está haciendo bien las cosas

 

México está dando pasos importantes para mejorar su desempeño económico. Con base en una política macroeconómica responsable y una política monetaria prudente, la implementación de la batería de reformas que ha venido impulsando el Gobierno del Presidente Peña Nieto está ya dando algunos primeros frutos, ayudando así a fortalecer la confianza de los inversionistas.

 

La reforma de las telecomunicaciones ha abierto el sector a la inversión extranjera en un 100% y la radiodifusión a un 49%. Ya están entrando más competidores al mercado de telecomunicaciones y una nueva cadena nacional de TV ha sido asignada a Cadena Tres. La reforma financiera también ha abierto otros sectores a la inversión extranjera, como los seguros y las casas de cambio; por dar algunos ejemplos. Gracias a este tipo de medidas y señales, los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia México durante el primer trimestre de 2015 superaron en un 30% a los del mismo período de 2014, registrando un nivel histórico para este período.

 

Por otra parte, la reforma educativa ya está construyendo mecanismos para evaluar y capacitar a los maestros; la reforma laboral está produciendo cambios para la inclusión y la flexibilidad de contrataciones y despidos; la reforma de los amparos está contribuyendo a un sistema legal más efectivo y más parejo; la reforma política ya permite candidaturas independientes y la reelección de algunos cargos; son solo algunos ejemplos. Por supuesto, falta mucho por hacer para garantizar la implementación cabal de estas reformas. Pero lo importante es que las reformas están propiciando cambios de fondo en el sistema económico y político mexicano. Esto es crucial, porque nos urge mejorar, venimos de muy atrás y los desafíos que enfrentamos son enormes. Ese era el objetivo de las reformas.

 

 

Grandes desafíos por delante

 

Permítanme destacar cuatro desafíos estructurales que consideramos cruciales para el desarrollo de México.

 

Primero, los bajos niveles de productividad. México sigue teniendo los niveles de productividad más bajos de la OCDE, 60% por debajo del promedio de la OCDE y 70% por abajo de Estados Unidos. Esta brecha se acentuó a lo largo de las dos últimas décadas, durante las cuales la productividad aumentó a un ritmo más lento en México que en el promedio de los países de la OCDE. La productividad total de los factores incluso se redujo en 1.4% anual en promedio entre 2000 y 2014. Este es el reflejo de los rezagos que tenemos en nuestro sistema educativo, los bajos niveles de competencias y habilidades de nuestra fuerza laboral, pero también a los bajos niveles de innovación, investigación y desarrollo e internacionalización en nuestro sector empresarial.

 

Segundo, los altos niveles de desigualdad. México tiene uno de los niveles de desigualdad más altos de la OCDE y, probablemente, del mundo. De acuerdo con el análisis tradicional de la OCDE, el ingreso promedio del 10% más rico de los mexicanos es 30 veces mayor que el ingreso promedio del 10% más pobre (en contraste con un promedio de 10 veces en los países de la OCDE). Los cálculos más recientes sugieren que estas cifras podrían ser mucho más altas. Estos niveles de desigualdad son insostenibles. Son el caldo de cultivo ideal para el crimen organizado, pero además limitan la capacidad de crecimiento del país.

 

Tercero, los altos niveles de informalidad. México tiene los niveles más altos de informalidad de la OCDE. La informalidad debilita la capacidad recaudatoria del estado mexicano, pero también reproduce y enquista las desigualdades. Los empleos informales no ofrecen un ingreso estable, ni atención médica integral, ni oportunidades de recibir capacitación, ni servicios financieros, ni pensiones. Esta situación implica que los trabajadores informales quedan atrapados en trabajos que exigen muy pocas destrezas y habilidades, lo que resulta en escasas oportunidades para evolucionar hacia un empleo de mayor calidad.

 

Y cuarto, los altos niveles de corrupción. Como lo refleja nuestro Estudio Económico sobre México 2015, nuestro país tiene niveles muy altos de percepción de corrupción y muy bajos de percepción de apego al estado de derecho. Esto tiene un impacto político y social, pero también económico. Un sistema judicial de baja calidad dificulta el cumplimiento de los contratos y los procedimientos de insolvencia lo cual tiende a reducir el tamaño de las empresas y su intensidad de capital. Esto merma considerablemente la productividad, la confianza y el capital social, ingredientes fundamentales para la inversión y el crecimiento.

 

Para enfrentar con éxito estos desafíos, México tiene que intensificar la implementación de las reformas impulsadas en 2012-2014, pero también tiene que lanzar una nueva ola de reformas y políticas enfocadas particularmente a combatir las desigualdades y la informalidad, y a fortalecer el estado de derecho. Nos da gusto ver que se está avanzando en ambos frentes.

 

 

Hacia un México más incluyente y confiable

 

El Gobierno de México está instrumentando programas e iniciativas fundamentales para avanzar en este sentido. La reforma de los programas Prospera y  Seguro Popular, la nueva iniciativa de Zonas Económicas Especiales (en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Veracruz) y la unificación del salario mínimo, pueden convertirse en instrumentos de inclusión. Sobre todo si se complementan con estrategias de desarrollo de habilidades en comunidades marginadas, la modernización de la infraestructura y la implementación de políticas de desarrollo territorial, como las que la OCDE ha estado trabajando con autoridades federales y del Valle de México.

 

Las recientes campañas para crear conciencia sobre las ventajas de la formalización; la promoción del cumplimiento de las obligaciones de seguridad social; y los incentivos regulatorios para hacer la formalidad más atractiva para empresas y trabajadores, son pasos importantes  vinculados a la reforma hacendaria que pueden contribuir a reducir la informalidad. La Estrategia de Habilidades y Destrezas que la OCDE está proponiendo también podría dar otro gran impulso a estas medidas (ya lo hicimos en Noruega, Corea, Portugal y España; y vamos a iniciar en Italia y Turquía).

 

En materia jurídica, las recientes reformas para fortalecer las instituciones dedicadas al combate a la corrupción y el fortalecimiento del sistema procesal serán fundamentales, como lo será la implementación de la reforma al sistema judicial. Para ponerlas en marcha será indispensable mejorar las capacidades administrativas y de implementación de todos los niveles de gobierno y asegurar que existen los incentivos adecuados para premiar la buena gobernabilidad y sancionar el mal gobierno. La OCDE está trabajando con el Gobierno de México para fortalecer la integridad en el sector público, así como las instituciones y los marcos regulatorios para combatir la corrupción en los Estados y Municipios.

 

Señoras y Señoras, como pocos países, México está trabajando para reformarse, modernizarse y prosperar. Desde fuera, la perspectiva de este esfuerzo es impresionante y alentadora. La contribución del sector empresarial es fundamental. Los medios de comunicación, como Bloomberg y El Financiero, juegan un papel clave en el análisis objetivo de este proceso, de sus avances y de los desafíos que aún tiene por delante, así como en la difusión del mismo. ¡Cuenten con el apoyo de la OCDE para enriquecerlo y fortalecerlo!

 

Muchas gracias.