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Mexico

Las perspectivas económicas de México en el contexto internacional

 

Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Baja California

Palabras de Angel Gurría, Secretario General, OCDE

Tijuana, México, 10 de noviembre de 2016

(Preparado para su distribución)

 

 

Señor Rector, Señor Director de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales,  Estimados Profesores y Estudiantes, Señoras y Señores,

 

Es un placer estar en Tijuana para compartir con ustedes la perspectiva de la OCDE sobre la economía mexicana en el contexto internacional. Quisiera agradecer al Dr. Juan Manuel Ocegueda y a las autoridades de la Universidad Autónoma de Baja California por haberme dado la oportunidad de tener este diálogo con todos ustedes.

 

La economía internacional en la trampa del bajo crecimiento

 

A 8 años del inicio de la crisis, la economía mundial se encuentra en “una trampa de bajo crecimiento”. La desaceleración persistente en el ritmo de crecimiento está afectando la capacidad de producción a futuro. El comercio y la inversión a nivel internacional permanecen débiles, lo cual está limitando las mejoras en materia de productividad y salarios.

 

Menores expectativas de crecimiento a largo plazo y un énfasis excesivo en la política monetaria han contribuido a crear un ambiente donde las bajas tasas de interés han inflado los precios de los activos y magnificado los riesgos financieros.

 

El crecimiento mundial este año, que rondará el 3%, ha sido particularmente lento y se estima que registrará solamente una recuperación modesta durante los próximos dos años. Entre las economías OCDE, el crecimiento es aún más débil - ligeramente por debajo del 2%. En América Latina se espera una contracción entre -0.9 y -1% en 2016 y una ligera recuperación de 1.5% en 2017.

 

México: avances y desafíos en el camino hacia el crecimiento incluyente

 

Ante este difícil contexto, México ha mostrado una relativa solidez. El Banco de México ha aumentado las tasas varias veces este año para contrarrestar las presiones inflacionarias derivadas de la depreciación del peso, y para mantener ancladas las expectativas de inflación. Se espera que el crecimiento del PIB de México ronde el 2% en 2016 – ligeramente por encima del promedio OCDE - y aumente en 2017 y 2018 para superar el 2.5%.

 

La demanda interna ha sido el principal motor de la actividad económica, la cual se ha visto apoyada por la implementación de las reformas estructurales. Estas medidas han promovido una mayor competencia en los sectores energético y de telecomunicaciones y han otorgado mayores atribuciones a las autoridades de la competencia para combatir la colusión, los monopolios y otras prácticas anticompetitivas. Esto ha permitido una disminución de 25% en los precios de las telecomunicaciones que ha beneficiado a los consumidores y a las empresas.

 

Otro importante avance es el crecimiento de la productividad (multifactorial), la cual se ha recuperado recientemente y, de ser negativa, desde 2014 ha pasado a ser positiva. El sector de las autopartes es uno de los ejemplos de éxito bien conocidos aquí en Tijuana que han hecho posible que México se convierta en el mayor productor de automóviles en América Latina. Esos cambios han contribuido a la creación de empleo y han dado impulso a los salarios. A fin de mantener y profundizar estas tendencias positivas, es indispensable seguir impulsando la implementación de la gran batería de reformas que fueron adoptadas en materia educativa, laboral, financiera, anticorrupción, y de transparencia.

 

Sin embargo, aún existen grandes diferencias entre sectores, estados y empresas. Las empresas mexicanas más productivas están teniendo un buen desempeño, pero la mayoría de las empresas aún están batallando para mejorar y no siempre están teniendo éxito, lo cual está llevando a una mayor divergencia en materia de productividad, con sólo algunos sectores encabezando el avance.

 

Esta evolución revela que México sigue enfrentando el gran desafío de reducir las desigualdades y lograr un crecimiento más incluyente. El ingreso permanece concentrado en muy pocas manos, los niveles de pobreza e inseguridad siguen siendo muy elevados y los niños a menudo no cuentan con oportunidades suficientes para alcanzar un nivel de vida mejor que el de sus padres. El 10% más rico en México gana 20 veces más que el 10% más pobre, mientras que esta diferencia es de casi 10 veces en promedio en la OCDE. Estas disparidades se manifiestan también a nivel regional.

 

Si bien el gasto social ha aumentado, pasando de 2% del PIB en 1985 a casi 8% en la actualidad, sigue siendo el más bajo entre los países OCDE, donde el promedio es de 22% del PIB. Las transferencias monetarias representan menos del 3% del PIB y los niveles de gasto en políticas de activación y seguro de desempleo se encuentran entre los más bajos de la OCDE.

 

Promoviendo un crecimiento más incluyente en México

 

Debemos seguir esforzándonos para lograr un crecimiento más incluyente en México. Es indispensable aumentar el gasto social en programas que permitan erradicar la pobreza extrema. La red de protección para adultos mayores también podría ampliarse por medio de un aumento en el monto de la pensión mínima y la seguridad social universal podría financiarse por medio de un aumento en la base de contribuyentes. México también podría fortalecer el crecimiento haciendo el gasto público más eficiente y dando  prioridad al combate a la pobreza, a la salud, a la infraestructura, y a la educación y capacitación.

 

Otro ámbito de acción prioritario debe ser el combate a las diversas formas de discriminación de género, que además de ser inaceptables moralmente tienen un alto costo económico. Las mujeres son el activo económico más subutilizado de México. La brecha en la participación laboral entre hombres y mujeres en México es de 35% en 2014, en comparación con 21% en Brasil y 17% en el promedio de la OCDE. Prácticamente la mitad de las mujeres mexicanas en edad de trabajar no forman parte de la fuerza laboral.

 

Si bien México ya está tomando medidas para reducir estas diferencias, será clave mejorar el acceso a servicios de cuidado infantil de calidad para las madres con hijos jóvenes y promover prácticas responsables tanto en el sector público como en el privado, que fomenten la inclusión y el apoyo a las mujeres y erradiquen todo tipo de discriminación de género.

 

Estas son sólo algunos de los ámbitos de acción en los que México debe enfocarse a fin de promover un crecimiento más incluyente. Otros aspectos como reducir la informalidad, que sigue afectando a la mayoría de los trabajadores en México – 57% – y romper el círculo vicioso de precariedad, en donde trabajadores poco productivos y mal capacitados reciben salarios bajos, con ningún tipo de protección social, es igualmente crucial. La OCDE ha calculado que el crecimiento agregado podría aumentar en casi un punto porcentual si la informalidad se redujera en 10 puntos porcentuales y pasara del 57% actual a 47%.

 

La mejora regulatoria a nivel local, la certidumbre jurídica que acompañaría el fortalecimiento del Estado de Derecho, el combate frontal a la corrupción y el desarrollo de instrumentos responsables de acceso al financiamiento y al crédito son otras de las medidas que podrían contribuir a un crecimiento más incluyente en México.

 

Señoras y señores,

 

Ante un contexto internacional complicado, la economía mexicana ha mostrado que tiene cimientos sólidos. Sin embargo, debemos seguir haciendo esfuerzos para asegurarnos de que el crecimiento sea incluyente y sus beneficios se repartan de manera equitativa. Ese será el gran desafío que ustedes, futuros economistas, tendrán en sus manos. Como alguna vez dijo el estadista y escritor inglés Benjamin Disraeli, “los jóvenes de una nación son los depositarios de su posteridad.”

 

¡Muchas gracias!

 

 

 

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