Economie

De la crisis al relanzamiento de México: La oportunidad de los desafíos estructurales

 

Palabras de Angel Gurría, Secretario General de la OCDE, durante los Foros de Reflexión “Compromisos por México”

Toluca, México, 13 de Mayo de 2010

Señoras y Señores, muy buenos días:
Es un placer participar en estos Foros en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia. Quisiera felicitar al Gobierno del Estado de México, y al Gobernador Peña Nieto, por la iniciativa.


Una economía estable, abierta…y vulnerable

La crisis financiera y económica golpeó a México con especial intensidad. Pocos países en la OCDE registraron una caída tan profunda como la que experimentó el PIB mexicano en 2009. Esta vulnerabilidad se debió solo en parte a nuestra apertura y a nuestra vinculación económica con Estados Unidos.

Gran parte de la explicación se encuentra en un problema estructural de nuestro país. Y es que, a pesar de haber logrado una importante estabilidad macroeconómica y monetaria, aún no hemos sido capaces de generar un crecimiento endógeno fuerte y de largo plazo, impulsado por un mercado interno vibrante y una economía competitiva. Un crecimiento que nos permita desarrollar al máximo nuestro enorme potencial y aprovechar plenamente las oportunidades de la globalización.

Y creo que es fundamental que nos preguntemos ¿por qué? La respuesta, es simple y compleja al mismo tiempo: México sigue teniendo grandes desafíos pendientes, cuyos efectos neutralizan sus esfuerzos y debilitan su crecimiento. La falta de acción en estos temas tiene un costo muy alto para el país, para nuestra gente y su futuro. Permítanme subrayar algunos de los desafíos que considero más urgentes.


1. El primer reto, construir un nuevo sistema fiscal

El sistema fiscal mexicano requiere de una reforma integral que permita aumentar los ingresos para combatir la pobreza, invertir en infraestructura, reducir los déficits presupuestarios y fomentar el tránsito hacia una economía del conocimiento.

A pesar de los esfuerzos de reforma de los últimos años, los ingresos fiscales de México siguen teniendo una alta dependencia de los ingresos petroleros. Entre 30 y 40% de los ingresos presupuestales de México provienen del petróleo; pero nos quedan 8 ó 9 años de reservas. Tenemos que adaptar nuestro sistema tributario a una era no petrolera.

La ampliación de la base impositiva es otro desafío crucial. La base del IVA, por ejemplo, sigue siendo muy limitada. Persisten demasiadas exenciones. Por lo mismo, tan sólo una pequeña parte de la base potencial está siendo gravada.

Combatir la utilización de paraísos fiscales y reducir la informalidad son otros dos retos importantes. El nivel de informalidad de nuestra economía sigue siendo excesivamente alto. Entre el 20 y el 40% de la economía mexicana no paga impuestos. Pero incorporarse al sector formal es un viacrucis que requiere conocimientos de Internet, servicios de contaduría y cientos de horas al año.

El gobierno de México tiene que promover una reforma fiscal integral y de amplio alcance para fortalecer su desempeño económico. Para ello hay que desarrollar una estrategia de comunicación de vanguardia que explique sus beneficios potenciales con claridad. Dicha reforma debiera de abarcar los impuestos a la renta, el IVA y otros impuestos; pero también introducir mecanismos para simplificar la formalización y transformar la mayor recaudación en mejores servicios públicos.


2. El segundo gran desafío es fortalecer la competencia

Uno de los talones de Aquiles de México es la falta de una competencia fuerte y dinámica en sectores estratégicos para su economía.

Un análisis reciente de la OCDE y el Gobierno de México estima que, en los mercados donde hay baja competencia en el país, los consumidores y las empresas gastan alrededor de un 40% más de lo debido, y que cerca del 30% del gasto de los hogares se realiza en mercados que tienen algún tipo de problema de competencia.

La reciente iniciativa de reforma de la Ley de Competencia, aprobada por la Cámara de Diputados y en vías de aprobación en el Senado, introduce cambios muy importantes para fomentar la aplicación de la Ley y enfrentar al cabildeo. Por ejemplo: mayores sanciones para los cárteles, el trato de la colusión como una infracción penal, la posibilidad de acuerdos amistosos en caso de cooperación y la atribución de mayores poderes a la Comisión Federal de Competencia.

Si aplicamos estos cambios se incrementará la competencia y aumentará nuestra competitividad internacional, nuestra innovación y nuestra capacidad para fomentar el ahorro y reducir las disparidades.
Es una ley que compara favorablemente con las más avanzadas a nivel mundial, es además una clara demostración de que podemos llegar a acuerdos de enorme trascendencia como éste cuando existe la necesaria voluntad política. En México “Sí se puede”.


3. Promover la creación de más y mejores empleos

Desde hace tiempo la OCDE ha venido recomendando a México emprender una reforma laboral para promover la creación de más y mejores empleos. Algunas de las recomendaciones clave para dinamizar el mercado laboral incluyen: reequilibrar los incentivos de los trabajadores de bajos ingresos hacia el empleo formal, en especial la mejora de la cobertura y la seguridad social y el acceso a servicios como la vivienda y la atención infantil; fortalecer el control sobre el cumplimiento de las obligaciones tributarias y de la seguridad social, como parte de una estrategia integral para fomentar el registro de las actividades informales.

Es necesario mejorar el equilibrio entre la flexibilidad del mercado laboral y la protección de los trabajadores; ampliar el alcance de los contratos a corto plazo y el trabajo a tiempo parcial, que pueden resultar útiles para fomentar la participación de las mujeres en el mercado laboral; introducir nuevos tipos de contratos laborales de capacitación, similares a los conocidos como contratos de aprendiz en varios países, así como el mayor uso de períodos de prueba en los trabajos con el objetivo de facilitar la creación de empleos con contratos de largo plazo y darle trabajo al cerca de millón de jóvenes que se incorpora año con año al mercado laboral. Finalmente, fomentar la capacitación mediante la mejora de la información y orientación acerca de las oportunidades existentes.

Actualmente se encuentra en el Congreso una ambiciosa y relevante propuesta para una reforma general del mercado laboral, que incorpora en gran medida estas recomendaciones. La propuesta se basa, según su exposición de motivos, en 332 propuestas de reforma anteriores que han presentado todos los partidos en los últimos años y toca casi el 40% de los mil artículos de la actual Ley Federal del Trabajo, que data de 1970. En México solemos decir que la tercera es la vencida. Yo espero que la propuesta 333 sea la vencida. Su aprobación por el congreso constituiría un paso crucial para la mayor competitividad de la economía mexicana y el aprovechamiento productivo del bono demográfico.


4. Reducir las disparidades en el ingreso

Las disparidades de ingresos en México son moral y éticamente lacerantes; pero también son un factor de vulnerabilidad de la economía. De acuerdo con el estudio Growing Unequal? de la OCDE, la diferencia entre el ingreso del 10% más rico de la población mexicana y el 10% más pobre es de 25 veces; en contraste con el promedio de la OCDE, que es de 9 veces. Esta brecha es tan grande que tiende a paralizar el crecimiento.

A pesar de los avances de las últimas décadas y de los programas para apoyar a la población más vulnerable, la pobreza en México está volviendo a crecer. De 43% al 47% entre 2006 y 2008, según datos del CONEVAL.

Tenemos que reducir estas disparidades. Hay que eliminar los subsidios a la gasolina y fortalecer con esos recursos los programas sociales; regular mejor al sistema financiero para evitar el cobro de tasas o comisiones excesivas; ayudar a los migrantes a ampliar el impacto de las remesas en sus localidades de origen; promover la competencia para mejorar los servicios y reducir los gastos de los hogares; reducir la informalidad; ampliar la cobertura y calidad de los programas de salud; fomentar la capacitación para los trabajos del futuro; y, por supuesto, generar más educación de calidad.


5. Lograr una educación de calidad

La educación es uno de los principales pilares del crecimiento. México ha tenido importantes logros, como la escolarización casi universal de niños entre 5 y 14 años y el incremento de las tasas de graduación a nivel preparatoria de 33% en 2000 a 42% en 2005. Sin embargo, el nivel de nuestra educación sigue siendo muy bajo y esto representa un enorme lastre para el desarrollo del país.

Los resultados de las últimas pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE (conocido como PISA) revelan que un número muy alto de estudiantes mexicanos no tiene los conocimientos necesarios para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Uno de cada dos alumnos no pudo realizar las tareas más sencillas del PISA, que miden las capacidades en matemáticas, lecturas y ciencias; en contraste con un promedio de 19% en la OCDE. Tan sólo el 3% alcanzó los niveles más altos. Son datos que proyectan un futuro preocupante.

En contraparte, otro estudio de la OCDE muestra que el impacto económico de elevar la calidad de la educación y conseguir que todos los alumnos obtengan un mínimo de 400 puntos en PISA contra el promedio de OCDE de 500, permitiría que México pudiese agregar, al escenario inercial, un crecimiento adicional equivalente a varias veces sus PIB en las próximas décadas.


México tiene que mejorar significativamente el nivel de sus profesores. La Alianza por la Calidad de la Educación ha comenzado a dar pasos importantes en este sentido. Hay que fortalecer el gobierno y el financiamiento de las escuelas. En educación superior hay que mejorar la planeación estratégica a través de un Consejo Nacional de Educación Superior. Y por supuesto, plantearnos cómo aprovechar mejor la televisión y el internet, que podrían detonar una verdadera revolución y un salto cualitativo en la educación del país.

Mejorar la calidad de nuestra educación también es la base para mejorar la capacidad de innovación del país, elemento clave para el crecimiento futuro de México.


6. Desarrollar nuestra capacidad de innovación

La capacidad de innovación de un país es el mapa genético de su progreso. El rezago de México en este campo es preocupante. La presencia de la ciencia y la tecnología en la economía mexicana es de las más bajas de la OCDE, con un gasto nacional bruto en I&D equivalente al 0.5% del PIB (en contraste con un promedio de 2% en la OCDE, 1.5% en China y 1% en Brasil y Sudáfrica). La globalización se aprovecha a fondo con ciencia y tecnología, patentes, e innovación.


México cuenta con activos importantes para progresar en este campo: polos de excelencia en educación superior, un número importante de ingenieros y técnicos especializados, una reserva amplia de empresarios modernos y, sobre todo, una población muy joven. La reciente obtención de la medalla de oro en la competencia del MIT International Genetically Engineered Machine por un equipo de estudiantes mexicanos es prueba concreta de este potencial.


Para desarrollar al máximo nuestra capacidad de innovación tenemos que mejorar la administración y el gobierno del sistema de innovación, a través de una mejor coordinación entre las Secretarías y dependencias involucradas, una evaluación más sistemática de los resultados y una mayor descentralización de la política de innovación. Las empresas basadas en nuevas tecnologías deben tener un mejor acceso al financiamiento. Debemos promover la competencia con intensidad y desactivar las regulaciones que inhiban la innovación. Y así, impulsando la innovación, avanzar hacia una nueva era de crecimiento verde.


7. Generar un crecimiento verde

México tiene que avanzar hacia un nuevo tipo de crecimiento sustentado por energías renovables, basado en una conciencia ecológica de consumo inteligente. Hay que transformar el metabolismo industrial del país a favor de un crecimiento verde. Este es el desafío que debemos enfrentar con firme decisión.

El compromiso del Gobierno de México de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 50% para 2050, es un bench-mark internacional que la OCDE se encarga de difundir Urbi et Orbi. El Programa Especial de Cambio Climático 2009-2012 está conduciendo a un esfuerzo ejemplar. La Propuesta de Ley General de Cambio Climático; la Presidencia de la reunión del COP16; la Propuesta de la creación de un Fondo Verde; reflejan un compromiso sólido con el medio ambiente y un liderazgo creciente en la materia.

Pero aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, revisar los instrumentos fiscales desde una perspectiva medioambiental; eliminar los subsidios al consumo de energía; expandir el uso de instrumentos económicos (como poner un precio justo al agua o utilizar mejor los impuestos “verdes” o las subastas de permisos de emisiones de carbono); fortalecer la aplicación de la ley medioambiental; y lograr que la protección del medio ambiente se convierta en motor de crecimiento inteligente y creación de más y mejores empleos.


Los avances en todos estos campos dependen de nuestro progreso en otro desafío fundamental para México


8. La aplicación efectiva del estado de derecho

En México, el estado de derecho tiene deficiencias graves. Varios estudios recientes, como el de Xavier Sala-i-Martin del Departamento de Economía de la Universidad de Columbia, documentan como las carencias del estado de derecho se han convertido en uno de los obstáculos más grandes para el crecimiento de México.

La capacidad de ejecución de los contratos en nuestro país es débil. Esto corroe nuestra competitividad y ahuyenta las inversiones. El deterioro de la seguridad pública es otra desventaja comparativa muy seria. De acuerdo con estimaciones del gobierno mexicano, la inseguridad reduce el crecimiento del PIB en cerca de un 1% cada año.

México debe dar pasos decisivos para garantizar una aplicación más eficiente y predecible de la ley. La reforma integral del sistema de administración de justicia es un imperativo político y social urgente. El gravísimo problema del narcotráfico y el trasiego de armas, así como la ahora generalmente aceptada corresponsabilidad de los Estados Unidos en estos fenómenos, obligan a una creciente cooperación y coordinación de políticas con nuestro vecino del Norte. Sin seguridad no habrá progreso económico y social duradero.

Señoras y Señores:
Estos son, a mi juicio, algunos de los principales desafíos estructurales que tenemos que enfrentar para lograr un crecimiento sostenible que nos permita sacar mejor provecho de la globalización. Desde luego que hay otros campos importantes: reforma al sistema de salud, pensiones, diversificación comercial, migración. Debemos ubicar juntos cuáles son los principales retos y acordar una hoja de ruta común; una acción concertada; un pacto de Estado que trascienda nuestras diferencias políticas y evite que nos coman el mandado o nos releguen a la mediocridad de “la media tabla”, como he dicho en otros foros.

Estos cambios estructurales adquieren ahora una urgencia nueva, en la etapa post-crisis. La velocidad de otras economías emergentes nos está dejando atrás. La aversión al riesgo está creciendo y, como estamos viendo con el impacto de la crisis griega en los mercados, los inversionistas, las fuentes de crédito y capital de riesgo y las agencias calificadoras son jueces cada vez más severos, -a veces irracionalmente implacables- de la calidad de las políticas nacionales. Castigan brutalmente cualquier signo de debilidad.

Nos urge equipar a nuestra economía con un nuevo “software competitivo” que nos permita transformar nuestro potencial en liderazgo económico mundial. México no debe desperdiciar esta crisis. Estamos viviendo un momento de metamorfosis económica global, aprovechémoslo.

Amigos: México se reinventa en los años 10. En 1810, en 1910. 2010 puede ser también el detonador de una nueva etapa en la vida de México. De una etapa de crecimiento sostenido, verde e incluyente. De una economía más fuerte, más limpia y más justa.

Muchas gracias.

 

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