Discurso Angel Gurría de toma de posesión

DISCURSO DEL

SECRETARIO GENERAL DESIGNADO
ANGEL GURRIA

Con motivo de la ceremonia de toma de posesión
en el marco del Reunión del Consejo de la OCDE a Nivel Ministerial
24 mayo 2006

 

Señor Primer Ministro, Señor Secretario General, Señoras y Señores Embajadores, queridos amigos,

Les agradezco su calurosa bienvenida.

Es un gran honor encontrarme ante los representantes de algunas de las democracias y economías de mercado más dinámicas del mundo para aceptar el mandato de dirigir a la OCDE después del gran legado que deja Don Johnston.  Deseo hacer un reconocimiento especial de todo lo que ha realizado durante los últimos diez años para que esta sea una Organización eficaz y relevante.

Desde que fui designado, tuve la oportunidad de reunirme con Presidentes, Primeros Ministros, Ministros y funcionarios de alto nivel de diversos países miembros, a fin de enriquecer las propuestas que presenté durante el proceso de selección del Secretario General. Me siento complacido de que, en efecto, estas propuestas hayan resultado importantes.

Estas abordan lo fundamental: Aunque la perspectiva económica para este año y el próximo es hasta cierto punto positiva, no es momento de bajar la guardia. Permítanme citar algunos de los retos más apremiantes a los que nos enfrentamos:

- Los desequilibrios en la cuenta corriente han alcanzado niveles sin precedente y,  aunque no han generado perjuicios aún, resulta evidente que no podrán continuar así indefinidamente.

- No se espera que los precios del petróleo se reduzcan de forma drástica en el futuro cercano, como se observa a partir de la creciente demanda y la limitada oferta.

- Otro reto apremiante es el hecho de que la convergencia económica entre países miembros se ha detenido o, incluso, se ha revertido. Existen grandes diferencias en el desempeño económico de los países de la Organización, por lo que debemos trabajar juntos para cerrar estas brechas, no sólo en función de las tasas de crecimiento, sino también en términos de niveles de vida y de productividad.

- Nos enfrentamos con el envejecimiento de nuestras poblaciones y esto, a su vez, destaca la importancia de la infraestructura del sistema de pensiones y de servicios de salud. Asimismo, al unir este reto a la desaceleración o franca caída del crecimiento de la población, se genera la necesidad de diseñar políticas migratorias y de integración claras.

- Incluso en los países de la OCDE, hemos atestiguado el surgimiento de criterios cuestionables que restringen la inversión extranjera directa. Debemos practicar lo que predicamos. De otro modo, no tendremos credibilidad y perderemos nuestra autoridad.

-Por último, tenemos la interrupción de las negociaciones comerciales.  En este sentido, corremos el riesgo de perder la oportunidad de abrir más nuestros mercados y aprovechar los beneficios del comercio. Esto gana importancia con respecto a los países no miembros, que a menudo nos utilizan como ejemplo de liderazgo en estas cuestiones. También puede darse el caso de que la falta de progreso reviva las presiones proteccionistas.

La OCDE se encuentra en una situación privilegiada para contribuir a encontrar respuesta a todos estos retos. En efecto, en la OCDE nos hemos unido para compartir nuestras experiencias a fin de construir economías sólidas y resistentes.  Hemos aprendido unos de otros.  Podemos sacar provecho de esta estrecha cooperación para aventurarnos en zonas donde consideramos que también podemos tener un impacto significativo.  

  • Una de ellas es la reducción de disparidades económicas y el combate a la pobreza. Como lo establece nuestro documento constitutivo, este es un deber que debemos cumplir, no sólo para nuestros países miembros, sino para el resto del mundo también.  La pobreza es la más grande amenaza sistémica.  Debemos combatirla tanto por razones éticas y morales como por las puramente económicas.
  • La inversión en capital humano constituye uno de los pilares centrales de esta tarea. No sólo por medio de mejor educación y oportunidades de empleo, sino también de mejor salud y calidad de vida. De aquí que la salud deba convertirse en una de nuestras nuevas prioridades.
  • He sido testigo del impacto que puede representar para los más pobre el acceso al agua potable.  De hecho, al progresar en el tema del agua se avanzará en el cumplimiento de casi todas las Metas de Desarrollo del Milenio. De igual forma que en el combate a la pobreza, se requerirá una mayor colaboración entre varias de las áreas de la OCDE.
  • No debemos olvidar tampoco el tema presente y apremiante del cambio climático, del cual ya se perciben las consecuencias.
  • Por último, elementos como el reto de tratar con barriles de petróleo a 70 dólares, el impacto de estos niveles sobre el crecimiento y la inflación, sus posibles sustitutos (incluyendo a la energía nuclear) y la importancia de mejorar el equilibrio entre la oferta y demanda de hidrocarburos, deberían ser el centro de la atención de la OCDE y nuestras organizaciones hermanas, la Agencia Internacional de Energía y la Agencia de Energía Nuclear.

Nuestros gobiernos están comprometidos a llevar a cabo reformas estructurales que fortalezcan el crecimiento, el empleo y las finanzas públicas. 

La implementación de estas reformas no será tarea fácil. Existen varios elementos que inhiben su conclusión exitosa.  Entre ellos, los afectados se dejarán ver y se harán oír, mientras que los beneficiados estarán más dispersos y tenderán menos a la acción colectiva.

Asimismo, los resultados de la reforma se materializarán en el mediano y largo plazo, sin contemplar los calendarios políticos.

La OCDE deberá ser convincente y hacerse escuchar en defensa de los beneficios de la reforma, mientras que a la vez está consciente de que deben aplicarse mecanismos compensatorios para quienes se vean genuinamente afectados por la reforma. No cabe duda que la Organización tiene todo lo necesario para diseñar y difundir alternativas de política  - de acuerdo con las circunstancias específicas de cada país - con base en la experiencia compartida de nuestras 30 democracias.

Para lograr todo esto, necesitamos su mandato claro y directo. Un mandato para estar en el centro mismo del proceso de globalización.  Un mandato para coordinarnos con las demás organizaciones internacionales a fin de evitar la duplicidad de medidas, la competencia innecesaria y el desperdicio de recursos.  Un mandato para ser relevantes.

En esta búsqueda de relevancia, la cuestión de los países no miembros es clave. ¿Cómo atraerlos? ¿Cómo ampliar el alcance de la OCDE de manera que mantenga su relevancia en el futuro?

Los avances en cuanto al gobierno de la Organización han sido positivos.  Ahora estamos listos para debatir las implicaciones financieras de la ampliación.  Una vez que cumplamos con esta meta, debemos determinar si los miembros potenciales cumplen las condiciones necesarias para acceder a la Organización y si existe la posibilidad de comenzar a establecer contacto con ellos con miras a su ingreso. 

Resulta importante enviar un mensaje claro a los miembros potenciales.  Esta es la mejor manera de orientarlos hacia la adopción de las mejores prácticas de la OCDE.  También debemos encontrar maneras de entrar en contacto con otros países que no necesariamente están en el camino de acceso a la Organización.

Para finalizar, quisiera agradecer profundamente la confianza que han depositado en mi para guiar a esta Organización. Con su apoyo, el del Consejo y el de un personal talentoso y dedicado, les puedo asegurar que aplicaré toda mi energía para continuar la tradición de excelencia y contribuir a fortalecer la autoridad y el prestigio de la OCDE.

Gracias.

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