Apertura del Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe

 

Palabras de Ángel Gurría 

Secretario General, OCDE

28 de mayo de 2018 - París, Francia

(Preparado para su distribución)

 

 

Monsieur Le Ministre Le Maire, Vicepresidente Levy, Distinguidos Invitados , Señoras y Señores,


Es un honor inaugurar este Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, que hoy cumple diez años. Quiero agradecer al Ministerio de Economía y Finanzas de Francia y al Banco Interamericano de Desarrollo por su firme apoyo durante estos años, y en particular por organización de esta edición 2018. Este Foro nos permite analizar los desafíos estructurales que enfrenta América Latina y el Caribe (ALC) desde diversos puntos de vista; como decía Ortega y Gasset, “la realidad es la suma de todas las perspectivas”.


ALC está avanzando en la buena dirección

Permítanme comenzar con las buenas noticias. La primera es que ALC está volviendo a crecer. Después de un periodo de recesión y una etapa de crecimiento débil, la región va a crecer en torno al 2% en 2018 y entre 2.5 y 3% en 2019. Ello tendrá un impacto positivo en la capacidad de los gobiernos para reducir la pobreza y las desigualdades.

 

La región también ha registrado mejoras importantes en la calidad de su gobernanza y en su fortalecimiento institucional, que han contribuido a aumentar la resiliencia ante la volatilidad de los mercados. Muchos gobiernos latinoamericanos han incrementado el uso de la tecnología en la prestación de servicios públicos. En una escala de 0 a 1, el Índice de Gobierno Electrónico de la ONU aumentó de 0.44 a 0.53 entre 2003 y 2016. Muchos países de ALC también han mejorado sus sistemas de reclutamiento de los funcionarios públicos.

 

Otro avance importante es el aumento y creciente protagonismo de la clase media, misma que ha pasado de 21% de la población en 2001 a un 34% en 2015. Esta expansión ha venido acompañada de nuevas aspiraciones, valores y demandas.

 

Estas son buenas noticias. Sin embargo, como siempre, ALC sigue enfrentando grandes desafíos.

 

Seguimos enfrentando desafíos importantes

ALC sigue teniendo altos niveles de pobreza y vulnerabilidad. De acuerdo con el estudio Perspectivas Económicas de América Latina del Centro de Desarrollo de la OCDE (LEO 2018), cerca de 64% de la población de ALC vive en pobreza o vulnerabilidad. La CEPAL, con otra metodología, estima que el 47% de los latinoamericanos menores de 15 años son pobres (2016). Estos siguen siendo niveles preocupantes.

 

Además, como también señala el estudio, las aspiraciones sociales han crecido más rápido que los avances institucionales, generándose una brecha entre ciudadanía y Estados. Hoy, 3 de cada 4 latinoamericanos tienen poca o ninguna confianza en sus gobiernos, en contraste con el 55% en 2010. Adicionalmente, casi un 80% de la población en ALC considera que sus gobiernos son corruptos, 15 puntos más que 2010.

 

La satisfacción con los servicios públicos también está disminuyendo. Solo 4 de cada 10 latinoamericanos están satisfechos con la salud pública y menos de 6 de cada 10 con la educación.

 

Esta desconexión entre ciudadanos e instituciones debilita el contrato social. Por ejemplo, un 52% de latinoamericanos considera justificable no pagar impuestos dados los altos niveles de corrupción.

 

Nos encontramos, pues, ante una “trampa institucional”. La caída de la confianza en las instituciones y la menor predisposición a pagar impuestos limitan la capacidad recaudatoria de los Estados. Sin los recursos necesarios, la calidad de los servicios públicos no puede elevarse a la altura de las demandas ciudadanas. Por ello es fundamental seguir reformando y mejorando nuestras instituciones.

 

Hay que fortalecer las instituciones

Tenemos que seguir con las reformas económicas y sociales. Los países de ALC tienen que seguir implementando reformas de fondo para mejorar sus sistemas de educación, salud y vivienda; para fortalecer las competencias, habilidades y destrezas de sus ciudadanos; para incrementar la competencia, la innovación y la productividad. Esto es crucial para lograr un crecimiento más incluyente y sustentable que desemboque en mayor bienestar, como señalan los estudios realizados por la iniciativa Inclusive Growth de la OCDE.

 

Las reformas estructurales en educación, política fiscal, energía, mercado laboral, salud, competencia económica, no pueden dar sus mejores frutos sin un andamiaje institucional sólido, eficiente y confiable. Por ello, debemos fortalecer las instituciones y reconectar a la sociedad con los gobiernos.

 

Necesitamos Estados más confiables, con un sistema fuerte y transversal de integridad en todos los niveles de gobierno, que involucre al sector privado y la sociedad civil. La Recomendación del Consejo de la OCDE sobre Integridad Pública alumbra este camino, y los mecanismos para mejorar la contratación pública, como Chile Compra o Colombia Compra Eficiente son buenos ejemplos de mejoras para evitar las prácticas de colusión.

 

Se precisan Estados más capaces, para proveer servicios de mejor calidad y de manera más eficiente. Para ello necesitamos fortalecer el músculo fiscal. La recaudación tributaria se sitúa en un 23% del PIB en promedio, lejos del 35% de la OCDE. Pero también necesitamos optimizar el gasto público y las capacidades administrativas, con mecanismos de reclutamiento de funcionarios públicos basados en la meritocracia; con sistemas de evaluación y monitoreo de políticas públicas más sólidos, como Sinergia en Colombia y Mide y Evalúa en Jalisco, México; con Centros de Gobierno para coordinar las acciones de los ministerios y entidades, como los de Perú y Argentina.

 

Hay que avanzar hacia Estados más abiertos, promoviendo espacios para que los ciudadanos participen en la elaboración de políticas, como los consejos locales de ciudadanos en Colombia, Guatemala, México, Paraguay y Perú. También los laboratorios de innovación, como mi Quito, mi Medellín, Bogotá Abierta o Ágora Río, promueven la participación ciudadana para responder a necesidades específicas.

 

Por último, necesitamos Estados más visionarios para anticipar las transformaciones que conllevan las grandes mega-tendencias, como las que plantea el cambio tecnológico sobre el futuro del empleo.

 

Y por supuesto que hay que darle a ALC toda la ayuda posible. La OCDE, con el apoyo del Centro de Desarrollo, y en asociación con la CEPAL, el BID y la CAF, está colaborando intensamente con cada vez más países en la región. Colombia está a punto de entrar. Costa Rica está en proceso. Argentina, Brasil y Perú han solicitado su adhesión a la OCDE. El Programa Regional ALC está multiplicando nuestra interacción. Y, este mes de mayo, la Unión Europea, la CEPAL y la OCDE hemos puesto en marcha la iniciativa “Facilidad para el Desarrollo en Transición”, que busca promover el desarrollo sustentable en ALC.

 

Señoras y Señores,


La agenda es ambiciosa, pero los retos son enormes. Hace 50 años, París fue cuna de un movimiento estudiantil que pronto caló en la sociedad para pedir cambios, para exigir un nuevo mundo. Hoy, en la misma ciudad, tomamos el relevo de ese espíritu de cambio para actuar y llevar a nuestra región mejores políticas para una vida mejor. Gracias al Gobierno de Francia. Gracias Ministro. Hoy, más que nunca, el apoyo de Europa para nuestros países cobra una importancia histórica, y con Francia en la Presidencia de nuestra Reunión Ministerial este miércoles y jueves, estoy seguro que impulsaremos aún más esta relación.


Muchas gracias.

 

 

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