Development

Apertura del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2016

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OECD

París, 3 de junio de 2016

(As prepared for delivery)

 

 

Señor Presidente Cartes, Señor Presidente Moreno, Monsieur le Ministre, Señoras y Señores,

 

Es un honor participar en la octava edición del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe. Quiero agradecer al Banco Interamericano de Desarrollo y al Ministerio de Economía y Finanzas de Francia por su apoyo para llevar a cabo este evento.

 

Un panorama muy cambiado, pero no tanto

 

¡Cómo han cambiado las cosas! Después de una década de sólido crecimiento que permitió avances importantes en la reducción de la pobreza y la desigualdad, la región está registrando, por segundo año consecutivo, tasas de crecimiento negativo. En 2015, el PIB latinoamericano se contrajo aproximadamente medio punto, y este año se espera una contracción ligeramente superior (-0.6 por ciento). La última vez que América Latina registró dos años consecutivos de recesión fue a inicios de los ochenta, durante la llamada ‘década perdida’.

 

Este sin duda es un cambio importante. Sin embargo, hay que matizarlo. Primer matiz, ni América Latina iba tan bien durante los primeros diez años de los 2000, ni tampoco va tan mal desde hace 3-4 años. Los países de la región, en su gran mayoría, están impulsando reformas importantes. Algunas ya están dando frutos, pero muchas tomarán tiempo, tanto por la complejidad de los cambios estructurales, como por la dificultad e incapacidad de implementación.

 

Segundo matiz, debemos recordar que existen diferentes ‘Américas Latinas’.  En 2016, como ocurrió en 2015, las economías manufactureras tendrán ritmos de crecimiento superiores a las exportadoras de materias primas. Entre las primeras, México y Centroamérica crecerán entre 2.4 y 6%, por encima del 2 a 4.5% proyectado para las economías andinas y del 3% promedio mundial, mientras que Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela sufrirán contracciones del PIB de diferente intensidad.

 

Y tercer matiz, a pesar de las altas tasas de crecimiento de la primera década del siglo XXI y algunos avances importantes, la mayoría de estos países sigue enfrentando muchos de los problemas estructurales que enfrentaban hace dos o incluso tres décadas: altos niveles de pobreza, desigualdad e informalidad, altos niveles de corrupción, sistemas judiciales deficientes, bajos niveles de educación, marcos regulatorios complejos, sistemas fiscales ineficientes en la reducción de la desigualdad, sistemas de logística poco competitivos, bajos niveles de internacionalización empresarial, un ambiente para los negocios muy irregular y altas brechas de género. Y en cada uno de estos desafíos se está avanzando gradualmente.

 

Hay que seguir impulsando las reformas

 

Por ello es tan importante el esfuerzo de reformas que están impulsando nuestros gobiernos. Por ello es tan importante que fortalezcamos nuestros apoyos a esos gobiernos.

 

Y aprovecho la ocasión para destacar la importancia del Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe – cuyos tres pilares son productividad, inclusión y gobernabilidad - que acabamos de lanzar en la OCDE hace apenas dos días, en compañía de la Presidenta Bachelet y del Presidente Humala, junto con los ministros y otros representantes de más de 10 países de la región y el BID, la CEPAL, el CAF, la SEGIB, la SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana) y el CICP (Consejo Iberoamericano para la Productividad y la Competitividad).

 

Este programa institucionaliza y da coherencia a una colaboración que ha venido creciendo de manera impresionante en las últimas dos décadas y nos permitirá apoyar mejor a los países latinoamericanos.

 

En los últimos años, la OCDE, junto con la CEPAL y la CAF, a través de nuestros estudios de Perspectivas Económicas de América Latina ha puesto el acento en desafíos de políticas concretos como la transformación del estado, el apoyo a las PYMES, el mejoramiento de la capacidad logística, la educación y las habilidades para el desarrollo y la construcción de una nueva asociación con China, un socio crucial para algunos países de la región.

 

Y ya estamos trabajando en nuestro próximo LEO2017 para ayudar a impulsar reformas enfocadas en la Juventud, la Educación y el Emprendimiento para el Desarrollo.

 

Superar la trampa del ingreso medio: productividad + inclusión

 

Los países Latinoamericanos tienen que superar la llamada trampa del ingreso medio. Para ello proponemos trabajar conjuntamente para impulsar una agenda para la productividad y la inclusión, o como decimos en la OCDE para una productividad incluyente. América Latina acumula 6 décadas siendo una región de ingreso medio, lo cual se explica en buena medida por el hecho de que la productividad laboral se ha alejado de los niveles OCDE.

 

Si bien entre 2003 y 2013 la región alcanzó tasas anuales de crecimiento promedio de 4-5%, la productividad desempeñó un papel marginal en esta evolución. Si tomamos como referencia el nivel de productividad de Estados Unidos, el de América Latina cayó de 40% de la productividad estadounidense en 1985 a 30% en 2013. Hoy un trabajador de América Latina es 3 veces menos productivo que uno de Estados Unidos.

 

Es indispensable mejorar la productividad. Este objetivo puede lograrse con una mayor inclusión. Esta es la lógica subyacente a nuestro concepto del NEXO Productividad-Inclusión, tema central de nuestra Reunión Ministerial. Nuestro análisis demuestra que las desigualdades de ingreso, educación, formación salud, acceso al empleo o a las nuevas tecnologías puede reducir la productividad y el crecimiento, pues impiden que las personas inviertan en el desarrollo de sus competencias. Es por ello que América Latina necesita invertir en educación, competencias y formación continua para mejorar la productividad del trabajo y ampliar las oportunidades económicas.

 

Señoras y Señores,

 

El desarrollo de América Latina y el Caribe no es un suceso es un proceso. La mayor parte de los países de la región está avanzando en este proceso, impulsando reformas estructurales muy importantes, pero la clave está en la implementación. Ahí nos concentraremos de aquí en adelante. La OCDE está lista para remar más fuerte para apoyar a América Latina y el Caribe de la mano de estas y otras importantes organizaciones internacionales.

 

Cuenten con nosotros. En América Latina no hay décadas ganadas y perdidas, hay trabajo, esfuerzo, ingenio, y talento. Con eso nos basta y sobra para salir adelante. ¡Juntos lo lograremos!  

 

¡Muchas gracias!