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Development

11º Foro de América Latina y el Caribe: La tecnología: ¿impulsora de la (des)igualdad?

 

Discurso de apertura de Angel Gurría

Secretario General, OCDE

24 de mayo, 2019 - París, Francia

 

 

Monsieur le Ministre Le Maire, Estimado Presidente Moreno, queridos amigos,


Me da mucho gusto inaugurar hoy esta 11ª edición del Foro de América Latina y el Caribe, Presidente Moreno, coincidiendo con el 60 aniversario del BID.


Este año, tenemos el honor de celebrar la apertura del Foro en un nuevo escenario particularmente estimulante, por ser un lugar de creatividad y emprendimiento, una incubadora de ideas, una ventana al futuro.


El Presidente Macron inauguraba esta Station F hace apenas dos años, pidiendo que desde ella se expandieran las fronteras del conocimiento. Hoy abrimos sus puertas para cruzar un océano y conectar con una región que también vibra con grandes ideas, desafíos y oportunidades.

 

Superando las nuevas trampas del desarrollo

En una era digital que está trasformando profundamente nuestras sociedades, América Latina y el Caribe tiene nuevas oportunidades para construir su senda de desarrollo. Sin embargo, todavía existen retos importantes. Permítanme mencionar algunos.


El crecimiento potencial sigue siendo bajo, en torno al 3%. La pobreza ha aumentado, con 18 millones de nuevos pobres desde 2015. Además, en los últimos años la reducción de la desigualdad de ingreso se ha detenido, e incluso revertido en algunos países.


Nuestro informe Perspectivas Económicas de América Latina (LEO) 2019, que realizamos junto con la CEPAL, la CAF y ahora la Unión Europea, señala que estamos en un proceso que podría calificarse de “desarrollo en transición”. El estudio habla de cuatro “trampas del desarrollo” que se retroalimentan y que surgen en el tránsito hacia mayores niveles de desarrollo:

 

  • Primero, una trampa de productividad, que permanece estancada y que solo alcanza el 40% del nivel de la Unión Europea. 

  • Segundo, una trampa que afecta a una nueva clase media vulnerable y heterogénea. La clase media ha crecido hasta representar actualmente un 40% de la población; pero todavía se caracteriza por tener, en su mayoría, empleos informales y bajos niveles de competencias.

  • Tercero, una trampa institucional: en especial en términos de estabilidad y servicios públicos de calidad. Los ciudadanos tienen aspiraciones que no han sido satisfechas. Esto deteriora, entre otros, la moral tributaria: uno de cada dos latinoamericanos justifica no pagar impuestos.

  • Finalmente, una trampa medioambiental, por un modelo que no es sustentable, porque explota recursos finitos en una región que atesora el 40% de la biodiversidad mundial.


Es fundamental trabajar de manera conjunta entre gobiernos, ciudadanos y sector privado para repensar el contrato social y transformar estos círculos viciosos en círculos virtuosos de progreso y bienestar. También es crucial aprovechar las oportunidades que ofrece la nueva ola digital a la hora de hacer frente a estas trampas.

 

La transformación digital genera nuevos retos y oportunidades para América Latina

La digitalización puede tener un impacto importante en el desarrollo de la región y debe ser una aliada del mismo. Puede contribuir a definir planes de desarrollo más efectivos en su diseño, implementación y monitoreo. Sin embargo, también trae consigo nuevos desafíos.


Por ejemplo, se calcula que en la OCDE un 14% de empleos están muy expuestos a la automatización, y otro 32% podría experimentar transformaciones importantes en 10 o 20 años. Nuestros colegas del BID señalan que para la región entre un 60% y 75% de los empleos podrían desaparecer producto de la automatización.


Además, la digitalización puede ser una fuente de conexión, pero también de desconexión. A finales de 2017 todavía cerca de 237 millones de personas, el 37% de la población, seguían sin conexión a internet en la región.


La transformación digital también puede generar problemas de concentración de mercado y falta de competencia, y plantea a su vez riesgos como la seguridad digital. Sin embargo, también es una fuente de nuevas oportunidades.


En Estados Unidos, más del 50% de los empleos creados son en profesiones nuevas, y en la última década el 40% de los empleos creados pertenecen a sectores de alta intensidad tecnológica. Mirando la región, en Chile los técnicos en computación son la segunda ocupación cuya demanda más crece, con incrementos sustantivos también en Brasil y México.


Además, la conectividad ha venido aumentando de manera importante: entre 2014 y 2017, el acceso a banda ancha móvil en la región pasó de 50 a 70 abonados por cada 100 personas.


Por otro lado, la transformación digital puede mejorar la productividad y aumentar la transparencia. Los impuestos a la economía digital, la gobernanza de datos, la privacidad, son áreas clave para una transformación exitosa.

 

La cooperación internacional es clave

Las implicaciones de la digitalización trascienden fronteras. Por eso, como señala el informe LEO 2019, el papel de la cooperación internacional será central en este esfuerzo colectivo. Está en nuestras manos que la transformación digital se convierta en un impulso para superar estas trampas y alcanzar nuestros objetivos de la Agenda 2030.


La Reunión Ministerial que acabamos de celebrar esta semana se ha centrado precisamente en los retos y oportunidades de la revolución digital, y en cómo podemos responder a ellos con políticas públicas eficaces que aseguren que todo este progreso está al servicio de mejores vidas para nuestros ciudadanos.


Durante nuestra Reunión Ministerial presentamos las Recomendaciones de la OCDE sobre Inteligencia Artificial. Las Recomendaciones capitalizan los muchos años de trabajo de la iniciativa “Going Digital”, para la que recientemente lanzamos una segunda fase. “Going Digital” aporta nuevas herramientas de medición y recomendaciones de política digital, con el objetivo de poner a los ciudadanos en el centro de las decisiones.


Todo este trabajo se une al fuerte compromiso de la OCDE con la región de América Latina y el Caribe, especialmente a través del Programa Regional de ALC. Permítanme aprovechar para dar la bienvenida a Brasil y México como nuevos co-presidentes del Programa.


Además, con la reciente entrada de Ecuador, el Centro de Desarrollo de la OCDE ya cuenta con 14 países miembros de la región, y aparece como una plataforma idónea, como siempre de la mano de la CEPAL, para alentar esta discusión y apoyar a los gobiernos en su transformación. También venimos colaborando intensamente con otros organismos internacionales, especialmente el BID con quien organizamos este Foro anual.


Señoras y señores,


Decía Borges que “el futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”. De nosotros depende convertir la transformación digital en una fuente de progreso y de inclusión, que contribuya a diseñar, desarrollar e implementar mejores políticas para una vida mejor en América Latina y el Caribe.
¡Muchas gracias!

 

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