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Proyecto Inclusión Juvenil - Temas

 

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El proyecto Inclusión Juvenil de la UE-OCDE identifica cuatro áreas de interés significativo, que representan las principales dimensiones que afectan el bienestar de los jóvenes.

 

Empleo


Uno de los principales factores que obstaculizan la inclusión de los jóvenes en la sociedad es el acceso limitado al empleo, en particular a empleos decentes. Por ejemplo, es más probable que los jóvenes estén desempleados que los adultos. Y aún cuando están empleados, son más propensos a trabajar en empleos precarios que no ofrecen protección social ni oportunidades de formación y progresión profesional. Para complicar las cosas, la demanda y la oferta del mercado de trabajo a menudo no coinciden. La mayoría de los jóvenes solicitantes de empleo no tienen las habilidades o la experiencia necesarias para ser competitivos en el mercado laboral.

Las restricciones para una transición exitosa de la escuela al trabajo pueden tomar muchas formas. Los obstáculos están, a menudo, relacionados con debilidades estructurales importantes en las economías nacionales que tienen un sector formal muy pequeño y no crean suficientes empleos. Estos impedimentos a menudo reflejan fallas en la calidad de la educación, la provisión de una formación adecuada y políticas activas efectivas del mercado de trabajo u otras disfunciones en el mercado de trabajo.

Otros obstáculos radican en factores sociales y culturales, incluida la discriminación basada en el género y la etnia o la situación socioeconómica. En conjunto, estos factores están bloqueando el camino hacia el empoderamiento de los jóvenes y la movilidad social.

 

Educación

 

Los jóvenes deben tener la misma oportunidad para acumular capital humano independientemente de su género y antecedentes socioeconómicos. Esto es clave para aumentar tanto el nivel de habilidades promedio de los jóvenes como sus oportunidades en el mercado de trabajo.

A pesar de que, de manera global, hubo una significativa mejora del acceso a la educación primaria, aún persisten grandes problemas en el acceso a la educación post-primaria, la calidad de la educación y el desajuste de competencias. La calidad de la educación merece una especial atención para que las mejoras en los resultados educativos se traduzcan efectivamente en mayores perspectivas de carrera para los jóvenes graduados. Pero esto no puede quedar ahí: la práctica ha demostrado que la educación de alta calidad no garantiza una transición de la escuela al trabajo. Los jóvenes graduados a menudo carecen de las habilidades requeridas por el mercado de trabajo.

Programas de formación profesional bien diseñados pueden abordar este desajuste de competencias gracias al aprendizaje en el trabajo y en el aula, mejorando así la oferta de mano de obra calificada. Además, es esencial contar con estrategias de capacidades eficaces para asegurar que la educación y la capacitación doten a los jóvenes de las habilidades necesarias para crear futuros dinámicos y sostenibles.

 

Salud

 

Los jóvenes tienen necesidades y desafíos de salud y desarrollo muy específicos. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 2,6 millones de jóvenes entre 10 y 24 años mueren cada año debido, principalmente, a causas prevenibles. Algunos de los principales problemas que les afectan son el embarazo precoz, el VIH, la malnutrición, el consumo de tabaco, el abuso de alcohol, la violencia y las lesiones por accidentes de tránsito. Estos riesgos se ven agravados por factores externos como la pobreza, la falta de acceso a la información y a los servicios de salud y los entornos inseguros. Todos estos son obstáculos para el bienestar de los jóvenes, su salud futura, así como la salud de las generaciones venideras.

De hecho, muchas de las principales causas de muerte prematura, enfermedad e incapacidad en la edad adulta remontan a comportamientos poco saludables que comenzaron en la juventud, incluyendo el consumo de tabaco, la mala alimentación y el ejercicio, el sexo sin protección o la exposición a la violencia. Los programas que promueven prácticas saludables a una edad temprana y toman medidas para prevenir mejor los riesgos para la salud entre los jóvenes son fundamentales para fortalecer la infraestructura social y de salud de cualquier país.

 

Participación cívica

 

Los jóvenes son agentes de cambio. Viven en un mundo de rápido crecimiento y tienen grandes expectativas para su presente y su futuro. Los gobiernos no deben subestimar su capacidad para movilizarse y exigir una mejor prestación de servicios. La primavera árabe, con su poderoso llamado no sólo a la democracia, sino también a una sociedad más sensible a las aspiraciones de los jóvenes, es un ejemplo.

Facilitar la plena participación de los jóvenes en los procesos democráticos es fundamental para cualquier sociedad. Dicho esto, a menudo los jóvenes son marginados de la esfera política. Su débil participación y escasa conciencia de los derechos cívicos dificultan su capacidad de satisfacer sus aspiraciones personales. También representan una amenaza para la toma de decisiones inclusiva y la equidad, y debilitan los componentes gubernamentales menos legítimos y de capital social, como la rendición de cuentas y la sociedad civil.

 El riesgo es que los jóvenes que se sientan que no pueden influenciar en los eventos que les conciernen lo cual los frustrará, en especial en aquellos países donde las tasas de desempleo juvenil son altas. En cambio, dar un espacio a la perspectiva de la juventud es fundamental para crear un sentido de ciudadanía y participación.

 

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