Chile

Presentación del Estudio Económico de Chile 2018

 

Palabras de Ángel Gurría

Secretario General de la OCDE

Santiago de Chile, Chile - 26 de febrero de 2018

(Versión para su distribución) 

 

 

Ministro Eyzaguirre, Señoras y señores:


Es un placer regresar a Santiago para presentar el Estudio económico de Chile 2018. Quiero agradecer al Ministro Eyzaguirre, a la Embajadora Claudia Serrano y a las autoridades chilenas su apoyo en la preparación de este informe.

 

Chile ha registrado avances importantes

Cuando presentamos nuestro estudio económico anterior en noviembre de 2015, Chile se enfrentaba al final del boom de las materias primas, con un comercio mundial más débil y una prolongada desaceleración del crecimiento. Ahora, después de tres años de un crecimiento cercano al 1,8%, prevemos un crecimiento más robusto para 2018 y 2019, cercano al 2.9%. De acuerdo con nuestras previsiones, Chile se beneficiará de una coyuntura económica mundial más favorable y de la reactivación del comercio. El repunte de los precios del cobre también favorecerá el crecimiento a corto plazo.

 

Chile ha logrado manejar la crisis con más éxito que la mayoría de los países de América Latina, gracias a una política macroeconómica responsable y consistente. La credibilidad de la meta de inflación y la aplicación de una política monetaria adecuada han sido claves, al tiempo que el rigor fiscal ha permitido una consolidación progresiva que ha respaldado la demanda interna. El mayor gasto social en educación y sanidad posibilitará avances de cara a un crecimiento más inclusivo a largo plazo. Todo esto, sumado a una serie de importantes reformas estructurales, ha permitido mejorar la calidad de vida de los chilenos durante las últimas décadas.

 

Pero Chile sigue enfrentando importantes desafíos

Pese a estos logros, Chile sigue enfrentando importantes desafíos. Permítanme destacar algunos de los que consideramos cruciales.

 

En primer lugar, es urgente elevar la productividad, estancada en niveles comparativamente bajos. La productividad laboral continúa en un 50% del promedio de la OCDE. De hecho, el crecimiento de la productividad ha tenido una tendencia a la baja en muchos sectores de la economía chilena, y el volumen de la inversión ha descendido durante cuatro años consecutivos.

 

Las recientes mejoras del marco de competencia, la Agenda de Productividad 2014-18, las reformas del sector eléctrico y la nueva red de centros de apoyo a las empresas locales son avances en la dirección correcta. Sin embargo, las restricciones en los mercados de bienes y servicios continúan siendo mayores que en los países de la OCDE, especialmente en cuanto a la concesión de licencias y permisos. Esto sigue siendo un lastre para elevar la productividad.

 

El segundo gran desafío es la promoción de un crecimiento más incluyente. A pesar de los avances recientes, Chile sigue teniendo altos niveles de desigualdades. De acuerdo con nuestras estimaciones, la diferencia entre los ingresos del decil más alto y el más bajo de la sociedad chilena es un 65% mayor que el promedio de la OCDE. Esto ocurre en un contexto en el que un 30% de los trabajadores opera en la economía informal, y por consiguiente, en condiciones de mayor vulnerabilidad.

 

Un tercer reto, muy relacionado con el anterior, es mejorar el nivel de competencias de una proporción importante de la población chilena. La última Encuesta de Competencias de Adultos de la OCDE (PIAAC) pone de manifiesto que más de uno de cada dos adultos chilenos tenía en 2015 un bajo nivel en competencias de lectoescritura, frente a uno de cada cinco en la media de la OCDE.

 

Por último, Chile necesita también mejorar su competitividad internacional y diversificar sus exportaciones. Como destaca el estudio, entre 2009 y 2017 el volumen de las exportaciones chilenas ha crecido a una tasa anual promedio de 1.1%, muy por debajo de los promedio de la OCDE y de la propia América Latina (un 5.0% y 4.2% respectivamente). Y es que el 97% de las exportaciones brutas de bienes siguen siendo materias primas y productos manufacturados basados en recursos naturales y en actividades que requieren menores destrezas.

 

La respuesta: políticas para el crecimiento incluyente

Incrementar la productividad, mejorar la competitividad y diversificar la base de las exportaciones es esencial para seguir promoviendo un crecimiento incluyente y reducir las desigualdades. Para avanzar en este sentido será importante extender las recientes reformas en materia de regulación y competencia, así como invertir en la mejora de las infraestructuras de transporte y digitales.

 

Una mayor participación de todas las partes interesadas en el diseño de las regulaciones y el reforzamiento de evaluaciones ex-ante y ex-post contribuirán a mejorar y simplificar los procedimientos. La orientación y asistencia técnica para PYMES y nuevas empresas ayudará a potenciar el emprendimiento e identificar potenciales nuevos exportadores en los sectores manufacturero y de servicios.

 

También es necesaria una mayor inversión en I+D y en capital basado en el conocimiento, con objeto de fomentar la innovación y la productividad. Será crucial mejorar los incentivos fiscales para I+D y promover la colaboración entre las universidades y el sector privado.

 

Sin embargo, Chile ha de ir más allá si quiere aprovechar el vasto potencial de su población. El incremento de la calidad de la formación profesional y la capacitación de los desempleados será clave para crear oportunidades en los segmentos marginados por el mercado laboral, como las mujeres y los jóvenes. La reducción de la segmentación del mercado de trabajo, ampliando el acceso a empleos formales y al seguro de desempleo, es fundamental.

 

Y por supuesto, es indispensable seguir impulsando una ambiciosa agenda social: aumentar las transferencias a los hogares más desfavorecidos, seguir promoviendo la calidad de la enseñanza, impulsar la educación de la primera infancia, continuar apostando por la accesibilidad de los servicios de cuidado infantil, y abordar los problemas de equidad y sostenibilidad del sistema de pensiones son cuestiones prioritarias. Hay que seguir insistiendo en ellas.

 

Ministro Eyzaguirre, señoras y señores:

La Presidenta Bachelet puso el crecimiento inclusivo y la productividad en el centro de la agenda de Chile y de la OCDE cuando este país presidió nuestra Reunión Ministerial en 2016. Chile ha avanzado en este sentido pero todavía queda mucho por hacer. Esperamos sinceramente que este informe aporte recomendaciones valiosas sobre los múltiples desafíos restantes, y resulte de utilidad para el nuevo Gobierno del Presidente Piñera, con quien esperamos volver a trabajar estrechamente por el bienestar de todos los chilenos.


Muchas gracias.

 

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