Share

Chile

Conferencia Enade 2015

 

Palabras de Angel Gurría

Secretario General, OCDE

Santiago, 26 Noviembre 2015

(Versión para su distribución)

 

 

Señoras y señores:

 

Es un placer acompañarles hoy en esta conferencia anual del ENADE y tomar la palabra tras la Presidenta Bachelet. Quiero agradecer una vez más a la Presidenta y a su Gobierno la calurosa acogida que nos ha dispensado. También le agradezco al Sr. Guillermo Tagle, Presidente de ICARE, la amable invitación a participar en esta estupenda reunión.

 

El tema que nos ocupa es “¿cómo llegar al desarrollo y cómo seguir creciendo?”, algo de lo que nos hemos venido ocupando en la OCDE durante nuestros 54 años de existencia. Nuestro lema, “mejores políticas para una vida mejor”, condensa esa aspiración: las buenas políticas como motor de un desarrollo en el que el crecimiento no es un fin en sí mismo, sino un medio para que todos podamos disfrutar de mayores oportunidades, de mayor bienestar.

 

Por todo ello, y con la crisis como “wake up call”, desde la OCDE venimos trabajando en una agenda centrada en los motores del crecimiento —productividad, inversión, comercio, innovación, empleo— pero que al mismo tiempo pone en el centro la dimensión social y la sostenibilidad. Hablamos, por tanto, de crecimiento verde, y de crecimiento incluyente. La pregunta no es tanto cuánto crecimiento, sino qué crecimiento y de qué calidad.

 

 

Un difícil contexto económico internacional

 

Después de siete años de crisis, la economía mundial sigue enfrentando serios problemas de recuperación. Según las últimas perspectivas que presentamos recientemente, Estados Unidos continúa “andante ma non troppo” (con un crecimiento en torno al 2.5% de aquí a 2017), Europa sigue sin despegar (el crecimiento del PIB en la zona Euro estaría en el 1.5% este año, 1.8% en 2016 y 1.9% en 2017) y  Japón estará estancado por debajo del 1% en los próximos dos años.

 

Más preocupante resulta que los grandes emergentes, que habían venido tirando de la economía mundial durante los últimos años, también se están desacelerando. En especial China, a quien ya vemos creciendo por debajo del 7% este año (6.8%), para bajar al 6.5% en 2016 y al 6.2% en 2017. Brasil, uno de los principales socios comerciales chilenos, caerá hasta el -3.1% este año, y seguirá en negativo en 2016 (-1.2%).

 

En América Latina en general, estamos presenciando una notable desaceleración. Después de una década de gran dinamismo, la región está entrando a una “nueva normalidad” de bajo crecimiento, cercano al 1% en 2015 y 2016. Esto resalta la necesidad de diversificar nuestras economías y de impulsar reformas estructurales para fortalecer nuestra capacidad de crecimiento desde dentro.

 

Pero el problema de fondo es que este contexto poco favorable tiene como telón de fondo los pesados legados que nos dejó la crisis, y que todavía no hemos solucionado:

 

  • Primero, unos cilindros del motor económico global que siguen funcionando sólo a medio gas: débil inversión, débil crédito y débil comercio.
     
  • Segundo, una crisis laboral y social de gran magnitud: 42 millones de personas siguen desempleadas en la OCDE, 9 millones más que en 2008.
     
  • Tercero, un aumento de las desigualdades. Éstas ya crecían desde antes de la crisis, pero se dispararon en los últimos años. En la OCDE, el 10% más rico de la población tiene un nivel de ingresos promedio 10 veces superior al del 10% más pobre. Este ratio era de 7:1 en los 80; de 8:1 en los 90; y de 9:1 en la pasada década. Y lo peor es que en Chile esta brecha asciende a 27:1. Las desigualdades son un cocktail molotov contra la cohesión social. Además, en la OCDE hemos documentado el efecto negativo de la desigualdad en el propio crecimiento!
     
  • Y por último, la crisis nos deja una dramática  erosión de la confianza de los ciudadanos en las instituciones – no sólo políticas y de gobierno, sino también en las empresas, sistemas judiciales, sindicatos, organismos internacionales y un largo etcétera. La gente ha dejado de confiar en la capacidad del sistema para solucionar “mis” problemas.

 

 

El reto y la respuesta: productividad centrada en la inclusión

 

Nos encontramos, pues, ante el reto de responder a las crecientes aspiraciones sociales sin afectar la sostenibilidad de los niveles de bienestar logrados – y asegurando que todos participan. Desde la OCDE, creemos que la productividad es una clave en la respuesta.

 

La productividad sigue siendo el talón de Aquiles de las economías de América Latina. Aunque entre 2003 y 2013 la región alcanzó tasas anuales de crecimiento superiores al 4%, la productividad desempeñó un papel marginal en ello. Ésta es una de las razones que explican por qué, con la caída en los precios de las materias primas, el crecimiento promedio del PIB regional cayó al 1.1% en 2014, ubicándose por primera vez en diez años por debajo de la media OCDE.

 

Como ustedes saben, las empresas juegan un papel fundamental en la productividad de un país. Y nuestro sector empresarial, pese a contar con algunas empresas altamente productivas, tiene mucho que mejorar. Sobre todo las pequeñas y micro empresas. En América Latina, los niveles de productividad de las grandes empresas son 33 veces mayores que los de las microempresas y 6 veces mayores que los de las pequeñas empresas, contra sólo 2.4 y 1.6 veces, respectivamente, en la OCDE.

 

Como destacamos en el estudio de la OCDE sobre El Futuro de la Productividad, la clave para mejorar nuestra productividad radica no tanto en tener algunas empresas punteras, sino en garantizar la difusión de la tecnología y el conocimiento de las empresas de vanguardia al resto del tejido empresarial. Son los sistemas de difusión los que fallan. En América Latina, el problema es aún más grave, debido a la alta incidencia de la informalidad.

 

Corregir estos problemas pasa por acciones concretas en tres áreas:

 

  • Primero, se requiere mejorar el ambiente para los negocios y las inversiones con  reformas regulatorias que fomenten la competencia y alivien la carga administrativa. En concreto, hace falta reducir las restricciones a la entrada de nuevos competidores y liberalizar sectores excesivamente protegidos.
     
  • Segundo, hay que incidir en la calidad de las redes de logística y transporte –cuyos costos en América Latina representan entre el 18 y 35% del valor del producto, frente al 8% en la OCDE.
     
  • Tercero, tenemos que continuar mejorando el acceso y la calidad de la educación y fomentar los programas de formación profesional, para desarrollar las competencias que requieren las empresas y sectores con mayor potencial.

 

Todas estas acciones son fundamentales no sólo para elevar la productividad y hacerla más incluyente, sino para avanzar en esa diversificación productiva de la que tanto hablamos, reduciendo la dependencia de las materia primas y permitiendo una mejor integración en las cadenas globales de valor.

 

 

Chile: en el buen camino y con el apoyo de la OCDE

 

Chile ha asumido un conjunto de reformas que apuntan a resolver estos desafíos. Esos son los objetivos que inspiran importantes reformas como la tributaria, la educacional, la laboral y la política y constitucional. Soy consciente de que a veces se habla de una cierta “fatiga reformista” ante esta intensa labor legislativa, pero las reformas deben ser un estado de ánimo permanente,  una forma de vida – nos permiten adaptar nuestras políticas, mecanismos e instituciones a una realidad en constante mutación.

 

Muy especialmente, desde la OCDE damos la bienvenida a la Agenda de Productividad lanzada por la Presidenta y la creación de la Comisión Nacional de Productividad, precisamente para dar respuesta a los retos que antes citaba. Nos complace que el gobierno haya puesto la relación entre productividad e inclusión en el centro de nuestra próxima Reunión Ministerial de la OCDE, que Chile presidirá el próximo mes de junio en París.

 

El trabajo de la OCDE con Chile responde precisamente a estas preocupaciones, como reflejamos en el informe económico que presenté ayer. Por ejemplo, hemos asesorado en materia de control de fusiones y estudios de mercado en la Ley de Competencia actualmente en trámite, y estamos completando un Informe sobre cómo Garantizar un Marco Regulatorio de Calidad.

 

Mañana mismo, nuestra colega Ana Novik, distinguida chilena, estará presentando en la SOFOFA un estudio sobre la participación de Chile en las cadenas globales de valor, con  recomendaciones para facilitar la participación de las medianas y pequeñas empresas en las cadenas productivas globales. El estudio recomienda mejorar la competitividad en sectores claves como el transporte terrestre y marítimo. También da ideas sobre cómo reducir los procedimientos y barreras administrativos, aprovechando la nueva  estrategia de promoción de inversiones.

 

También estamos planeando echar a andar con el gobierno una estrategia-país de competencias (“skills”) que permita dotar a las chilenas y chilenos de las habilidades que necesita el mercado laboral. Juntos, tenemos que expandir la productividad entendida como una triada de innovación, emprendimiento y promoción del talento.

 

Y por último, no quiero concluir sin referirme al importante aspecto de la confianza, problema que afecta tanto al sector público como al privado. La OCDE lleva mucho tiempo abordando esta problemática de la integridad y la transparencia, y queremos que Chile aproveche nuestro trabajo para nutrir su debate nacional. Un ejemplo es el reporte “Trust and Business”, que vincula consideraciones de integridad empresarial con los marcos de buen gobierno corporativo. Nuestra experiencia en la lucha contra el cohecho y/o la colusión son buenos ejemplos de otros trabajos que también aspiran a promover un sector empresarial más transparente y responsable.

 

Señoras y señores,

 

Cuenten con nosotros. La OCDE es la institución reformista por excelencia. Pero de nada sirve nuestro consejo y asesoría si esas reformas no se llevan a la práctica: necesitamos concretar las reformas. Para ello, tenemos que trabajar todos juntos: gobierno, empresas, sindicatos, sociedad civil, organismos internacionales… Aunando puntos de vista, buscando consensos, dando buen ejemplo y llegando a acuerdos que finalmente benefician al conjunto de la población.

 

Nos tienen a su servicio. ¡Muchas gracias!

 

 

 

Also AvailableEgalement disponible(s)