Alemania, el efecto PISA

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) ayudó a guiar al gobierno alemán en sus importantes reformas educativas.

¿De qué se trata?

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. Las pruebas de PISA son aplicadas cada tres años y los estudiantes son elegidos en función de su edad (entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses al principio de la evaluación) y no del grado escolar en el que se encuentran.

En 2000, los primeros resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE fueron un llamado de atención para Alemania. Entre los resultados de 31 países, las puntuaciones en lectura, matemáticas y ciencia de los alumnos alemanes, eran inferiores al promedio de la OCDE.

Estos resultados contradecían la percepción pública sobre el sistema educativo y fueron percibidos como una señal de alerta en uno de los principales países exportadores, cuya ventaja competitiva se basaba en las competencias y un elevado valor añadido.

Los datos mostraban que el rendimiento de los alumnos estaba vinculado principalmente con su estatus socioeconómico y que los alumnos de origen inmigrante obtenían los peores resultados en comparación con el resto.

Este acontecimiento, que pasó llamarse el efecto PISA, desencadenó un gran debate sobre la política educativa en Alemania y propició la introducción de importantes reformas.

¿Cuál fue la respuesta?

Los resultados de Alemania en el estudio PISA demostraron que era posible mejorar y dieron el impulso necesario para que sucediese un cambio positivo. A principios de los años 2000, Alemania prácticamente duplicó el gasto federal en educación.

Durante las dos últimas décadas, se han introducido de forma progresiva estándares educativos nacionales en los centros de enseñanza, algo que resultaba difícil de imaginar en un país en el que los Länder (estados federados) tienen una enorme autonomía.

Se proporcionó más apoyo a los alumnos desfavorecidos, incluidos aquellos de origen inmigrante. También, en los primeros años tras el estudió PISA y más recientemente, el acceso a la educación de la primera infancia se ha ampliado enormemente. El énfasis cambió del acceso a la educación a su calidad, y del cuidado infantil a la enseñanza temprana de calidad.

Una cosa está clara: es en las primeras etapas de la vida cuando se sientan las bases del éxito del aprendizaje. Por ello, debemos concentrar nuestros esfuerzos en la educación de la primera infancia.

Edelgard Bulmahn Ministra Federal Alemana de Educación e Investigación, 2002

¿Cuál es el impacto?

En 2009, los resultados de Alemania en el estudio PISA ya habían mejorado, incluyendo los de los alumnos desfavorecidos y de origen inmigrante. Los datos de la OCDE sobre educación en la primera infancia muestran que Alemania duplicó la participación de niños menores de 3 años entre 2005 y 2016. Estos resultados restablecieron la confianza en el talento y la ventaja competitiva de Alemania durante los años de la crisis y posteriores.

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