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OECD Secretary-General

XXVI Reunión de Embajadores y Cónsules

 

Palabras de Angel Gurría, OCDE Secretario General, XXVI Reunión de Embajadores y Cónsules



8 enero de 2015, México DF
(As prepared for delivery)



Señor Secretario, Estimados Embajadores y Cónsules, Miembros del Cuerpo Diplomático, Señoras y Señores:


Es como siempre un gran placer participar en la Reunión Anual de Embajadores y Cónsules, en esta ocasión en su 26va edición. El valor de estas reuniones ha ido creciendo año con año, al igual que la importancia de México en el mundo.


Pero justo en este momento en el que México enfrenta una situación de gran complejidad, tras los trágicos acontecimientos en el estado de Guerrero, es fundamental que podamos explicar al mundo, con la mayor precisión, los avances y desafíos del país.  

En este contexto, el papel que juega el Cuerpo Diplomático Mexicano es de enorme relevancia para mantener la confianza internacional en México. Por ello me da mucho gusto estar aquí, para compartir con ustedes la visión de la OCDE sobre la economía internacional, la economía mexicana y la colaboración entre México y la OCDE.

Permítanme comenzar con algunos comentarios sobre el panorama económico internacional.


Siete años de crisis…y contando


Estamos entrando en el séptimo año de la crisis. A pesar de grandes esfuerzos, el crecimiento de la economía global sigue siendo modesto y disparejo. En 2014 la economía mundial registró una tasa de crecimiento cercana al 3.3%, mientras que los países de la OCDE apenas crecieron en un promedio de 1.8%. Para 2015, esperamos que el crecimiento mundial mejore ligeramente a un 3.7%, mientras que el crecimiento de la OCDE alcanzará un 2.3%.



Además, la recuperación sigue siendo dispareja. El crecimiento económico en Estados Unidos está tomando impulso, con un 2.2% en 2014 y 3.1% en 2015, pero la Zona Euro está apenas saliendo de la recesión con un crecimiento anímico de 0.8%, que debería alcanzar un 1.1% en 2015. 



En las economías emergentes China está moderando su desempeño pero sigue creciendo por arriba del 7%; en contraste, América Latina está en plena desaceleración, creciendo por debajo del 1.4% en 2014 (el nivel de crecimiento más bajo en los últimos 5 años).


Y es que los motores del crecimiento económico ─ la inversión, el comercio internacional, el crédito y el desempeño de las economías emergentes ─ siguen trabajando a medio fuego. La confianza empresarial sigue titubeando en muchos países, frente a la presencia de crecientes riesgos globales, comoel estancamiento de la zona euro; las divergencias en las políticas monetarias; y la reducción en las tasas de crecimiento potencial.



Además ahora sabemos que las desigualdades están frenando el crecimiento: estudios recientes de la OCDE demuestran que las desigualdades le han restado a la OCDE en promedio cerca de 8.5 puntos porcentuales de crecimiento en las pasadas dos décadas.




¿Cómo vemos a México?


De acuerdo con nuestro Estudio Económico de México 2015, que venimos a presentar, la recuperación de la economía mexicana está retomando impulso: con un crecimiento que pasará de 2.6% a 3.9% en 2015 y a 4.2% en 2016. La recuperación de las importaciones en Estados Unidos, pero también de la demanda mexicana, apoyada por una política fiscal expansiva y una política monetaria acomodaticia, están impulsando esta recuperación.


Según nuestro Informe, la aprobación de la serie de reformas que ha impulsado el Gobierno del Presidente Peña Nieto puede añadir 1 punto porcentual extra al crecimiento anual en los próximos diez años.



Pero todo va a depender de la implementación efectiva de las reformas, que a su vez requiere de los avances que se puedan lograr en seis áreas clave: 1) una reforma profunda de las instituciones de justicia; 2) el fortalecimiento del estado de derecho; 3) la reducción de la inseguridad; 4) la reducción de la informalidad; 5) el mejoramiento de los sistemas de contratación pública; y 6) el mejoramiento del sistema regulatorio a nivel estatal y municipal.


Estos cambios son muy necesarios para que las reformas puedan rendir sus mejores frutos, sobre todo en materia de inclusión social. A pesar de los avances, México sigue enfrentando enormes desafíos en materia de pobreza y desigualdad.



De acuerdo con estudios de CONEVAL, cerca del 80% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza y vulnerabilidad (ya sea por carencias sociales o por ingresos). Los análisis de la OCDE revelan que la diferencia entre los salarios del 10% más rico de la población y el 10% más pobre es de 31 veces (en contraste con un promedio de la OCDE de 10 veces). 



Las desigualdades crean inseguridad y limitan el crecimiento: un nuevo estudio de la OCDE revela que las desigualdades le restaron a México cerca de 10 puntos porcentuales de crecimiento entre 1990 y 2010.


México tiene que transformar sus reformas en políticas que permitan redistribuir el ingreso, multiplicar las oportunidades y mejorar los servicios públicos básicos para los más necesitados. El Estudio Económico de México 2015 de la OCDE propone una serie de acciones para distribuir más equitativamente los frutos de las reformas.



Permítanme destacar algunos:

Reformas para combatir la desigualdad

1. Protección del ingreso de los hogares. México debe incrementar la capacidad de la política fiscal  para proteger a los ingresos de los hogares de la adversidad económica. La introducción y fortalecimiento gradual de un Sistema Universal de Pensiones y un Seguro de Desempleo será crucial, pero el Gobierno necesita recabar más para construir un sistema de seguridad social universal.


La reforma fiscal permitirá elevar la recaudación del 19.4% al 24% del PIB entre 2014 y 2018, pero esto sólo nos lleva del último lugar de la OCDE al penúltimo lugar. Habrá que fortalecer este esfuerzo.

2. Educación. A pesar de los avances, México tiene la eficiencia del gasto educativo y el desempeño estudiantil más bajos de la OCDE. La implementación de la reforma educativa tiene que incrementar la cobertura; mejorar la calidad administrativa de las escuelas; mejorar los sistemas de evaluación y formación de maestros, los incentivos y la valoración de la profesión docente; fortalecer la autonomía del INEE; asegurar un financiamiento transparente y equitativo de alumnos y escuelas; entre otras.


La OCDE está trabajando con la SEP para materializar estos cambios con base en las mejores prácticas internacionales.


3. Sistema de salud. A pesar de las mejoras recientes, Mexico sigue teniendo el nivel de salud más bajo de la OCDE: con una expectativa de vida de 74 años (seis años debajo del promedio de la OCDE), y una de las tasas de mortandad infantil más altas de América Latina. México tiene que aumentar y mejorar la eficiencia del gasto en salud y construir un Sistema Nacional de Salud Universal.


Las políticas para estandarizar procedimientos, mejorar la calidad y eficiencia de los servicios y fortalecer la gobernabilidad son clave. Además de trabajar con IMSS e ISSSTE para mejorar las contrataciones públicas, la OCDE está preparando la realización de un nuevo estudio del sistema mexicano de salud, y planteando otro estudio para ayudar a enfrentar el desafío de la obesidad.


4. Vivienda y Urbanismo. Nuestros estudios indican que los barrios, las colonias, tienen un impacto en los resultados socioeconómicos de sus habitantes. Por ello debe promover reformas para mejorar los planes de vivienda y urbanismo, con acciones para: modernizar los esquemas de financiamiento a la vivienda; promover la coordinación entre inversiones en vivienda e infraestructura; y esquemas para resolver el problema de un gran número de casas vacías o abandonadas.


La OCDE ha estado trabajando en un estudio sobre políticas urbanas y de vivienda en México en colaboración con INFONAVIT, SHCP, SEDATU, y FOVISSSTE, y muchas otras instituciones, mismo que presentaremos en estos días.

La implementación simultánea de reformas en estas áreas puede tener un impacto muy fuerte en la reducción de la pobreza y la desigualdad.


Pero para que esto suceda será clave también enfrentar otros grandes desafíos estructurales, como los bajos niveles de innovación, la falta de competencia y el mejoramiento del sistema de financiamiento de la democracia mexicana para terminar con la “captura de las políticas” (policy capture) por parte de los poderes fácticos y el crimen organizado.


Señor Secretario, Subsecretarios, Embajadores y Cónsules, Señoras y Señores:

México está avanzando. Una parte pequeña del país progresa alta velocidad, pero una parte muy grande apenas mejora su calidad de vida. Este México a dos velocidades es inviable. Hace tiempo que llegó el momento de concentrar nuestros esfuerzos en los que tienen menos oportunidades. Hace tiempo que llegó el momento de enfocar las estrategias, las inversiones, las políticas en los pobres y vulnerables, que son la mayor parte de la población de este país.


Por ello nos congratulamos de los esfuerzos de la actual administración por potenciar la dimensión social de las reformas y por impulsar nuevos cambios para fortalecer el estado de derecho, y desde luego por comunicar a todo el mundo la importancia y alcance de estas medidas.

Nuestro país siempre ha sabido sacar luz de la obscuridad. México debe transformar la conmoción y el dolor de Ayotzinapa en nuevas reglas del juego para reducir las desigualdades y promover un crecimiento incluyente. Ese es el mejor mensaje que le podemos dar al mundo y a todos los mexicanos.


Muchas gracias.