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OECD Secretary-General

Presentación del Panorama de las Pensiones en América Latina y el Caribe

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

Washington, 20 de abril de 2015

(As prepared for delivery)

Also available in English

 

Señor Presidente Moreno, Señores Ministros y Vice Ministros, Señoras y Señores,

 

Es un placer estar aquí para presentar la primera edición del Panorama de las Pensiones en América Latina y el Caribe. Quiero agradecer a Luis Alberto Moreno y a Jim Yong Kim por la colaboración y compromiso del BID y del Banco Mundial en el desarrollo de este estudio, mismo que forma parte de la serie Panorama de las Pensiones de la OCDE, que, con esta edición, ya cubre 79 países. El objetivo central de estos estudios es proveer una serie de indicadores sobre el diseño de los sistemas de pensiones, utilizando una metodología estándar que permita a los gobiernos comparar y mejorar sus políticas y marcos en este campo.

 

En América Latina y el Caribe (ALC), los sistemas de pensiones siguen presentando grandes retos tanto sociales como económicos, en lo que se refiere a su cobertura y a su sustentabilidad.

 

 

El desafío de la cobertura

 

Muchos de los sistemas de pensiones de América Latina y el Caribe, de manera similar a lo que sucede en países de la OCDE, vinculan estrechamente las aportaciones realizadas por los trabajadores con sus pensiones futuras, lo cual significa que sus rentas de jubilación dependen en gran medida de su participación en el mercado laboral formal. Esta es la razón por la cual los resultados de las políticas de pensiones difieren en los dos grupos de países.

 

Mientras que la mayoría de países de la OCDE tienen sectores informales relativamente pequeños, que permiten a sus sistemas de pensiones dar cobertura a la mayoría de jubilados, en la región de ALC los sistemas de pensiones siguen atendiendo a los relativamente pocos trabajadores formales que aportan lo suficiente para recibir una pensión adecuada. Sólo una de cada cuatro personas mayores de 65 años percibe pensiones de jubilación en Colombia y México, y una de cada tres en Venezuela.

 

Esto no quiere decir que los países de la OCDE no enfrentan dificultades en estos campos. De hecho, en nuestros países miembros cada vez hay más trabajadores con carreras profesionales in estables, que inician y abandonan ocupaciones por cuenta propia, que trabajan a tiempo parcial o en empleos temporales. Esto supone que sus aportaciones a los sistemas de jubilación o previsión social carecen de regularidad o son insuficientes. Además, en la mayoría de países de la OCDE, la duración de los períodos de cotización aún es menor para las mujeres, por lo que éstas suelen enfrentar un mayor riesgo de pobreza en la vejez que los hombres.

 

Tanto los países de la OCDE como los de ALC están buscando la mejor manera de garantizar pensiones adecuadas para todos. Las redes de asistencia a los mayores desempeñan una función importante, pero es evidente que el principal desafío lo plantean los mercados de trabajo. Es ahí donde debemos concentrarnos para promover la participación laboral: no sólo para que los trabajadores ganen el sustento adecuado, sino también para que acumulen derechos de pensión suficientes para su jubilación. Para ello será crucial abordar los múltiples factores que subyacen al empleo informal y de baja remuneración. La OCDE está trabajando con sus países miembros y algunos países de ALC para ayudarlos a enfrentar estos desafíos.

 

 

Asegurando la sostenibilidad de los sistemas de pensiones

 

Además de los retos de cobertura, los sistemas de pensiones se tienen que ajustar a las tendencias demográficas. América Latina y el Caribe es todavía mucho más joven que la mayoría de los países de la OCDE, con más de 8 trabajadores por jubilado, frente a un promedio de menos de 4 en la OCDE. Sin embargo, la población latinoamericana envejece con rapidez. De hecho se prevé que para 2060 el número de trabajadores por cada jubilado en la región habrá caído a 2.5, frente a una proporción que será de 1.9 en la OCDE.

 

Para mitigar la presión financiera derivada del envejecimiento demográfico y hacer más sostenibles los sistemas de pensiones, numerosos países de la OCDE están incorporandosoluciones basadas en planes de aportación definida de capitalización o de reparto. Algunos países de América Latina fueron pioneros en este aspecto de la reforma de las pensiones (como Chile y México).

 

Sin embargo dichas medidas no están exentas de dificultades. Los costos de transición de un modelo a otro han resultado con frecuencia superiores a lo anticipado. En Polonia la adopción de un sistema de pilares múltiples incrementó la deuda pública nominal en un 17,5% del PIB. Al mismo tiempo, la rentabilidad neta de las cuentas individuales gestionadas de forma privada fue decepcionante, debido a los bajos intereses y a las elevadas comisiones de gestión. Tal circunstancia ha llevado también a algunos países de Europa Central a dar marcha atrás en las reformas emprendidas y a suspender los sistemas de pensiones privados para retomar los regímenes públicos de reparto.

 

Los países de la OCDE pueden aprender de los esfuerzos de algunos países latinoamericanos para mejorar la gestión, regulación y supervisión de los planes de pensiones privados a fin de que tales regímenes sean más eficientes y menos onerosos. Por su parte, los países de la OCDE pueden compartir con ALC sus mejores prácticas y sus experiencias para fortalecer los sistemas de pensiones.

 

Estos países cuentan con una amplia variedad de modelos en el caso de las pensiones no contributivas, desde las prestaciones de vejez sujetas a la comprobación de insuficiencia de recursos económicos en el caso de Australia, hasta las pensiones universales de Países Bajos y Nueva Zelanda. Cada modelo presenta sus ventajas e inconvenientes y puede facilitar información valiosa a los países de la región de ALC.  

 

Finalmente, permítanme concluir con un par de recomendaciones para sacar el mejor provecho de este estudio y de toda la serie de Panorama de las Pensiones de la OCDE. Primero, estos estudios no abogan a favor de ningún diseño específico o modelo de reforma al sistema de pensiones para cualquier país de la región. El propósito es más bien informar el debate en torno a los sistemas de pensiones por medio de datos comparables que puedan servir como referencia para dichas discusiones. Segundo, al consultar este estudio y derivar conclusiones, es muy importante que se tenga presente la metodología que se utiliza para comparar pensiones, misma que utiliza simulaciones basadas en supuestos sobre el momento exacto en que un empleado comenzó a trabajar.

 

Estas son sólo algunas pinceladas de un cuadro más grande y rico de calibraciones y reflexiones que encontraran en nuestro estudio. Los invito a consultarlo con detenimiento. Muy probablemente esta es la fotografía con más alta definición que existe sobre los sistemas de pensiones en América Latina y el Caribe. Esperamos que sea de gran utilidad.

 

Presidente Moreno, Señores Ministros y Vice Ministros, Señoras y Señores:

 

El sistema de pensiones refleja la calidad de nuestros sistemas económicos, de nuestros gobiernos y de nuestros pactos sociales. Los países de América Latina han avanzado en los últimos años para mejorar sus sistemas de pensiones, pero siguen enfrentando retos muy grandes en esta materia. Con esta edición de Panorama de las Pensiones hemos creado una herramienta de referencia para facilitar el intercambio de experiencias y la cooperación entre los países latinoamericanos, pero también con Estados Unidos y con los millones de latinos que viven y trabajan en este país.

 

La OCDE está lista para seguir trabajando con el BID, el Banco Mundial y con todos ustedes para mejorar las prestaciones actuales y futuras de los jubilados de la región y promover mejores políticas de pensiones para una vida mejor.

 

¡Muchas gracias!