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OECD Secretary-General

Presentación del Estudio Económico de la OCDE sobre España, 2014

 

Palabras de Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE


Madrid, 8 de septiembre de 2014

[Versión para su distribución]


Señoras y señores:

Es un placer estar de nuevo en Madrid para presentarles el informe que la OCDE elabora cada dos años sobre la economía española.


Este documento constata el importante avance que se ha producido en este período. Tras dos recesiones consecutivas, la economía española vuelve a crecer y a crear empleo, generando confianza en los mercados y en la sociedad.


El estudio hace hincapié en las importantes reformas estructurales que se han emprendido en estos últimos años. Estas reformas están ya dando fruto y darán aún más en los años venideros.


El escenario macroeconómico ha mejorado de forma significativa, con cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y un repunte reciente de la demanda doméstica, en particular del consumo privado. En el segundo trimestre de este año, el empleo registró un crecimiento interanual positivo por primera vez en seis años. Nuestra previsión es que esta recuperación se acelerará paulatinamente durante los próximos dos años.


Ahora toca mirar hacia delante y centrar los esfuerzos en asegurar que la recuperación sea sostenida y que beneficie a todos. Hay que mantener el rumbo, implementar las reformas a fondo y afrontar el enorme reto del desempleo, al tiempo que se sientan las bases del cambio del modelo económico que requiere España.


Nuestro informe se centra en cómo impulsar el crecimiento y el empleo a través de la productividad y la competitividad, con especial atención a la dinamización del sector empresarial. Permítanme compartir con ustedes algunos de nuestros mensajes clave.


Combatir el desempleo: principal prioridad

El desafío más apremiante para España es conseguir que los casi 6 millones de desempleados puedan trabajar. Es un reto económico, pero también social: combatir el desempleo es el mejor antídoto contra la pobreza y la desigualdad, que predeciblemente han ido en aumento. El acceso a un empleo digno es, además, la clave para promover la cohesión social y la realización personal.


Más de la mitad de los desempleados españoles lleva más de un año sin trabajar y apenas la mitad de ellos cursó más allá del primer ciclo de educación secundaria. Los buenos empleos requieren formación y actualización permanentes de la capacitación y de las habilidades.


Sin embargo, pese al fuerte aumento del desempleo, el gasto en activación tan sólo ha aumentado un 10%. España gasta el 0.9% de su PIB en políticas activas de empleo, 1.5 veces más que el gasto medio de la OECD. Pero la tasa de desempleo es 3 veces mayor! Hay que ‘turbo-potenciar’ las políticas de activación, y de hecho estamos trabajando con el Gobierno en este sentido, en especial mejorando la coordinación entre administraciones y entre los servicios de desempleo, contratación y formación.


Ha habido progresos en este campo. Recientes iniciativas –como la definición de perfiles para que los desempleados puedan recibir desde los servicios de empleo una asistencia específicamente adaptada a sus necesidades y la difusión de mejores prácticas entre regiones – van en dirección correcta, pero hay que generalizar su aplicación. Esto también concierne a los nuevos itinerarios educativos que se están creando para los estudiantes de secundaria con el objetivo de reducir las tasas de abandono escolar y elevar el nivel educativo.


Desde la OCDE estimamos fundamental redoblar los esfuerzos en materia de políticas de activación y ajustar el sistema educativo a las necesidades del mercado laboral. No se trata únicamente de mejorar las competencias, sino de proporcionar las habilidades útiles para los trabajos del presente y del futuro.


El proceso de internacionalización de la economía española demanda nuevos perfiles que deben incorporarse en los nuevos itinerarios educativos, en particular los de nivel profesional. En respuesta a esta necesidad, la OCDE está colaborando estrechamente con el Gobierno en una Estrategia Nacional de Competencias que permita corregir el déficit que observamos en este terreno: desarrollando competencias relevantes, potenciando un mejor uso de las capacidades que ya existen y enlazando mejor oferta y demanda.

Transición de la economía del ladrillo a la del conocimiento

Un segundo mensaje clave del estudio es que para generar empleo de calidad, sostenible y bien remunerado, España debe transitar hacia un modelo económico mucho más intensivo en creación y explotación del conocimiento. En suma: pasar del ladrillo a la neurona.


En el informe analizamos la importante contribución que el sector privado puede llevar a cabo en este ámbito. Lamentablemente, el gasto empresarial en I+D continúa siendo muy bajo en España. El sistema de innovación español ha mejorado, pero podría beneficiarse mucho más si la financiación de la investigación fuera más estable, se brindaran mejores oportunidades profesionales al personal investigador, se potenciaran tanto la especialización como las economías de escala en universidades y centros de investigación, y se recurriera en mayor medida a criterios de desempeño a la hora de asignar fondos.

Además del gasto público en I+D+i, el Gobierno puede también ayudar a mejorar el marco regulatorio, con medidas adicionales a las ya tomada para incentivar la actividad innovadora, como la facilitación de los procedimientos concursales, la promoción de fuentes de financiación no exclusivamente bancarias y —muy especialmente— la aplicación efectiva de la Ley de Garantía de la Unidad de Mercado, fundamental para reducir la fragmentación regulatoria existente en España. Según el sistema de indicadores de regulación de mercados de bienes y servicios de la OCDE, España ocupa el puesto 19º de un total de 29 países, lo cual indica que hay mucho margen de mejora.


En el terreno fiscal, la reducción del impuesto de sociedades ayudará a atraer más inversión. La disminución de las cotizaciones sociales a cargo de las empresas en el caso de trabajadores de menor cualificación podría impulsar tanto la creación de empleo como la competitividad. Además, hay que continuar apoyando políticas fiscales y regulatorias que fomenten técnicas y métodos de producción más respetuosos del medio ambiente. Esto permitiría aprovechar la privilegiada posición de España para beneficiarse de un empleo y un crecimiento más “verdes”.


Un aspecto clave para impulsar la economía del conocimiento es la creación de nuevas empresas y el fomento de la iniciativa empresarial. Según la OCDE, de un total de 29 países España ocupa el puesto 28 en barreras a la iniciativa empresarial. En consecuencia, es imperativo reducir los obstáculos que actualmente impiden la creación y el crecimiento de empresas. No se trata de una cuestión cultural, como a veces se pretende: los españoles son tan competentes y tan emprendedores como el mejor, pero deben contar con el marco, el apoyo y los incentivos adecuados para asumir riesgos y emprender.

Un aspecto que destaca el estudio es que el sector empresarial español se caracteriza por un número inusualmente elevado de empresas muy pequeñas y de baja productividad, orientadas al mercado local. Hay pocas empresas de tamaño mediano y grande. Reducir las trabas administrativas, mejorar la regulación, ampliar las fuentes de financiación y apoyar al emprendedor fomentarían la competencia y permitirían a muchas más empresas crecer y acrecentar su potencial.


Combinando más y mejor innovación y una iniciativa empresarial más dinámica, España conseguiría reorientar la cadena de valor hacia líneas de productos que incorporen más valor agregado, más tecnología y más capital humano. Las exportaciones, que tan bien han liderado la recuperación, se convertirían en un verdadero motor de crecimiento sostenible, apoyadas por la intensificación de intercambios comerciales con países emergentes de rápido crecimiento.

Reformas, reformas y más reformas

No quiero concluir sin referirme a la importancia de mantener el impulso reformista que ha permitido darle la vuelta a la situación en el caso español. Todas las reformas, serias y efectivas, son difíciles y tienen costos políticos. Pero sin ellas no habría sido posible restaurar la confianza de los mercados en la economía española, como lo refleja de manera muy clara la estabilización del sector bancario, la caída del spread y los costes de financiación o el retorno de la inversión.


Vivimos en una economía globalizada donde la productividad, la especialización y la explotación de las ventajas comparativas son fundamentales para ser competitivos. Desde la OCDE, hemos apoyado reformas como la laboral, que ha reducido el umbral mínimo de crecimiento necesario para empezar a crear nuevos empleos. También venimos apoyando la Reforma de las Administraciones Públicas, así como las medidas encaminadas a reducir o eliminar las excesivas restricciones y rigideces en la regulación de los mercados de bienes y servicios. 

Estas reformas, sin embargo, no son un punto de llegada, sino apenas de partida para seguir enfrentado los importantes retos todavía pendientes como la debilidad del crecimiento, la alta tasa de desempleo y, por supuesto, las dificultades que muchísimas personas tienen para llegar a fin de mes. Por eso acompañaremos al Gobierno y a la sociedad española en su camino de seguir reformando para crear una economía más sólida, sostenible e incluyente.

Señoras y señores:

Ortega y Gasset dijo: «Vivir es decidir constantemente lo que debemos llegar a ser». Ahora que hemos apagado el fuego que quemaba la casa, diseñemos juntos las sólidas bases del edificio que queremos construir. Para que España pueda convertirse en una economía más eficiente y en una sociedad más incluyente y próspera, su programa de reformas tendrá que adaptarse y actualizarse constantemente.


Cuenten con la OCDE para seguir colaborando con ustedes en el objetivo común de diseñar, promover y poner en prácticas mejores políticas para una vida mejor.


Muchas gracias.

 

 

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