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OECD Secretary-General

Conferencia Internacional sobre los Usos de los Indicadores de Bienestar y Desarrollo Sostenible en las Políticas Públicas en América Latina y el Caribe

 

Discurso de Ángel Gurría

Secretario General de la OCDE

24 de octubre de 2019 - Bogotá, Colombia

 

 


Presidente Duque, Alicia Bárcena, Jolita Butkeviciene, Señoras y Señores,


Me da mucho gusto inaugurar esta Conferencia Internacional sobre los Usos de los Indicadores de Bienestar y Desarrollo Sostenible en las Políticas Públicas en América Latina y el Caribe.


Quiero agradecer al Presidente Duque por su presencia y su apoyo. Así como al Departamento Administrativo Nacional de Estadística, al Departamento Nacional de Planeación y a la Universidad del Rosario por su eficaz cooperación en la organización de esta conferencia, junto a nuestros estimados colegas de la Comisión Europea y de la CEPAL.

 

Los retos en la región de Latinoamérica exigen un cambio de enfoque

América Latina ha registrado avances importantes en las últimas décadas. Ha consolidado una clase media, fortalecido sus instituciones, e implementado reformas estructurales en áreas clave. Ahora es crucial re-enfocar su política económica, y todas las políticas públicas, en el bienestar de su gente.


Como subrayamos en la edición 2019 del estudio Perspectivas Económicas de América Latina, que presentamos el mes pasado en este mismo auditorio, los logros socioeconómicos e institucionales de las últimas décadas peligran si los gobiernos no logran un crecimiento más incluyente y sustentable, que tome en cuenta todas las dimensiones del bienestar de las personas.


Y es que la región sigue teniendo grandes pendientes en materia de bienestar.


Cerca de un 30% de la población de la región aún vive en condiciones de pobreza. Alrededor del 40% de los latinoamericanos forma parte de la clase media vulnerable, que se caracteriza por un empleo de baja calidad, generalmente informal; una protección social insuficiente y unos ingresos bajos y a menudo inestables, que los deja en riesgo de caer en la pobreza.


Además, la región sigue teniendo los niveles de desigualdad más altos del mundo. Y es francamente preocupante que la tendencia hacia la reducción de las desigualdades de ingresos en la región se esté desacelerando, o incluso revirtiendo en algunos países. De hecho, el coeficiente de Gini para América Latina está evolucionando al alza por primera vez en 15 años.


Todo esto mina la confianza de los ciudadanos en sus representantes políticos. Como consecuencia, casi dos tercios de los latinoamericanos no confían en sus gobiernos nacionales.


Por ello, los líderes de la región necesitan adoptar un enfoque más integral y más granular a la hora de identificar sus prioridades de desarrollo.

 

Algunos países de la región están poniendo el bienestar en el centro de sus políticas públicas

Algunos de los gobiernos de América Latina y el Caribe ya han comenzado a enfocar sus esfuerzos en el bienestar. Por ejemplo, algunos países ya han establecido sus propios marcos de medición del bienestar, como "Buen Vivir" en Ecuador, la Encuesta de Calidad de Vida en Colombia, o la medición del bienestar subjetivo en México.


Además, diez países de América Latina y el Caribe han incorporado enfoques multidimensionales en sus mediciones oficiales de la pobreza.


El Plan Nacional de Desarrollo “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad” es también un ejemplo inspirador de cómo establecer una visión centrada en el bienestar de las personas y compartida por el conjunto de las administraciones públicas. La labor innovadora y la estrecha colaboración entre el DANE y el DNP ponen de manifiesto de qué manera los expertos en estadística y los responsables de la formulación de políticas pueden trabajar juntos para hacer realidad esa visión.

 

Se requieren más y mejores datos estadísticos

A pesar de estos avances, los desafíos en materia de estadísticas del bienestar y del desarrollo siguen siendo importantes. Las medidas de progreso tradicionales, como el crecimiento del PIB, no muestran el panorama completo. Nuestro modelo de crecimiento está en crisis y no ha logrado responder adecuadamente ni para el planeta, ni para la gente, ni siquiera para la estabilidad financiera o el crecimiento de la productividad. Es necesario integrar los indicadores de bienestar tanto en los informes de avance como en la formulación de políticas, pero también en los presupuestos gubernamentales. Esto ya se logró al incorporar los presupuestos verdes y de género. Ahora es tiempo de adoptar enfoques integrales, congruentes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


Un ejemplo de buenas prácticas es el enfoque de bienestar que el gobierno de Nueva Zelanda está aplicando en la toma de decisiones. El fin es reforzar la coherencia de las políticas en todos los niveles de gobierno, lograr una mayor eficiencia en la asignación de los recursos y hacer mayor hincapié en los resultados intergeneracionales. Algunos países escandinavos están aplicando estrategias similares.


Muchos países de la región latinoamericana también están impulsando la innovación en materia de políticas para alcanzar los ODS, por ejemplo, mediante los nuevos procesos de presupuesto establecidos en México, Uruguay y Colombia.


Sin embargo, falta incluir datos comparativos centrados en las personas. Por ejemplo, menos de la mitad de los indicadores de los ODS se clasifican como de Tier 1, esto es, indicadores conceptualmente claros, con una metodología establecida y elaborados a partir de datos producidos con regularidad.


Las políticas de crecimiento incluyente y desarrollo sustentable centradas en las personas requieren de datos, indicadores y un marco de información amplio que refleje los aspectos más importantes de la vida de la gente y arroje luz sobre las desigualdades entre los diferentes grupos de población y territorios.


Necesitamos nuevas herramientas analíticas y nuevos marcos institucionales, que pongan el bienestar y el desarrollo sustentable en el centro de las políticas públicas.

 

Las iniciativas de la OCDE centradas en el bienestar multidimensional

Este es el enfoque que hemos seguido en la OCDE a través de la Iniciativa para una Vida Mejor, el Marco para la Acción Política sobre Crecimiento Incluyente, los Estudios Multidimensionales de país y la iniciativa Nuevos Enfoques ante los Desafíos Económicos (NAEC). Todas estas acciones han demostrado el enorme potencial de mejora de las políticas y sus resultados, con la vista puesta en el bienestar multidimensional.


Nuestra iniciativa sobre Crecimiento Incluyente pretende vincular los resultados de los indicadores de bienestar, para asegurarse de que, con políticas públicas concretas, el crecimiento se convierta en un motor de bienestar para todos.


El Marco para la Acción de las Políticas para el Crecimiento Incluyente recomienda invertir en las personas y en los lugares menos favorecidos, hacer más incluyentes los mercados de trabajo, apoyar el dinamismo empresarial y trabajar por un gobierno más eficiente, que responda mejor a las necesidades de las personas. Esto permitirá avanzar simultáneamente en los tres pilares del progreso: productividad, inclusión y sostenibilidad, que requieren a su vez el apoyo de una gobernanza sólida.


Por su parte, el proyecto conjunto OCDE-CE-CEPAL sobre la identificación de Métricas para las Políticas de Bienestar y Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, que forma parte del instrumento “Facilidad para el Desarrollo en Transición” de la Unión Europea, ofrece una plataforma de diálogo para promover una toma de decisiones regional más centrada en las personas.


A principios de este mes celebramos en París la conferencia intitulada "Traduciendo las Métricas del Bienestar en Acción Política" con el objetivo de invitar a la reflexión y hacer balance de las experiencias de los países de la OCDE en este ámbito. Y me da gusto que hoy y mañana podamos explorar los logros y desafíos de este rubro en América Latina. Durante ese evento, propuse el establecimiento de una red mundial de expertos y formuladores de políticas públicas sobre el bienestar. Esta red se propone intercambiar conocimientos y avanzar en esta agenda importante. Invito a los numerosos defensores del bienestar aquí presentes hoy a unirse a nosotros en este esfuerzo.


Presidente Duque, señoras y señores,


Permítanme concluir con una cita de Gabriel García Márquez: “No, no soy rico. Soy un pobre hombre con dinero, que no es lo mismo”. Efectivamente, el nivel de ingreso solo no garantiza la felicidad.


América Latina debe preocuparse por convertirse en una región de alto nivel de bienestar. Pero requiere de una modernización de sus políticas económicas para poner el bienestar humano en el centro de sus propósitos. Tenemos que construir un nuevo enfoque, que garantice tanto el bienestar de nuestros pueblos como la sustentabilidad del planeta. Cuenten con la OCDE para ayudar a construir este nuevo enfoque, así como para diseñar, promover y poner en práctica mejores políticas para una vida mejor.

 

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