OECD Secretary-General

Perspectivas Económicas 2018

 

Seminario ITAM, Palabras de Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE


13 de enero de 2018, Ciudad de México, México
(Preparado para su distribución)

 

Señoras y Señores:

Es un placer regresar al ITAM a dialogar con ustedes sobre las perspectivas económicas de 2018. Agradezco a la Asociación de Exalumnos del ITAM, al señor Rector y a Benito Solis por la invitación.


Permítanme hacer primero un comentario breve sobre el panorama internacional para después destacar algunos indicadores importantes en el caso de la economía mexicana.

La economía mundial: volando bajo con riesgo de turbulencias

El mensaje de la OCDE ha sido muy claro desde que presentamos nuestras Perspectivas Económicas a fines de Noviembre pasado. El desempeño de la economía mundial esta mejorando, pero aún deja mucho que desear. Efectivamente, la economía internacional crecerá a una tasa promedio cercana al 3.7% en 2018. Esto muestra una mejoría en comparación del 3.1% de 2016 y el 3.6% de 2017. Sin embargo, para 2019 volveremos a 3.6 %.[i]
Es importante destacar seis factores clave en esta fase de crecimiento de 2018:

1. Sincronía. Por primera vez en una década las economías más grandes del mundo estarán creciendo en sincronía.


2. Insuficiencia. No hemos recuperado el dinamismo anterior a la crisis: entre 1990 y 2007, el crecimiento promedio de la economía mundial fue de cerca de 4%. Entre 2008 y 2019, diez años después de la crisis, no se recupera ese nivel.


3. Riesgos. Nos preocupa particularmente el crecimiento acelerado de la deuda corporativa y de los hogares en economías emergentes, pero también en algunas economías de la OCDE; en caso de un nuevo shock en la economía mundial, las herramientas para enfrentarlo son escasas y la vulnerabilidad es alta.


4. Expectativas. El alto y creciente nivel de desigualdad, una década después de la crisis, nos ha dejado con una baja confianza por parte de la ciudadanía en las instituciones gubernamentales en toda la zona OCDE. Esto tiene un impacto en las expectativas, el optimismo y las decisiones de inversión.

5. Desequilibrio. Seguimos percibiendo desequilibrios importantes en la capacidad de aprovechamiento del crecimiento - de la globalización en general – entre los deciles más prósperos y los más vulnerables, lo que seguirá incrementando las desigualdades durante 2018.

6. Carbono. A pesar de los esfuerzos y avances, las estimaciones del Global Carbon Project advierten que las emisiones globales podrían incrementar una vez más, como en 2017, después de varios años de estabilización, si no se toman medidas más fuertes de descarbonización de nuestras economías.

 

A todo ello hay que añadir que, el bajo crecimiento del comercio, de la inversión y de la productividad impactan negativamente el potencial de largo plazo de nuestras economías. Por ello seguimos recomendando enfocar los esfuerzos en las reformas estructurales orientadas al crecimiento incluyente y sustentable. Muchos países de la OCDE tienen espacio para combinar reformas estructurales en competencia, comercio, capital humano, mercado de trabajo, protección social, digitalización y crecimiento verde, lo cual podría acelerar la productividad y el crecimiento de los salarios. La vieja receta sigue siendo válida: usar, simultáneamente, medidas de política monetaria, fiscal, y de cambio estructural, para que se refuercen mutuamente y consoliden el crecimiento sostenido, incluyente y sustentable.

Finalmente, un comentario sobre lo que llamaríamos “Efecto Trump”.


Por una parte, - en el corto plazo -, el impacto positivo en la bolsa de valores desde antes de la aprobación de la Reforma Fiscal, y por la otra, la clara tendencia a promover los acuerdos y las relaciones bilaterales más que las multilaterales como filosofía sobre comercio e inversiones, con efectos negativos en el mediano y largo plazos.


La economía mexicana: fortalezas y desafíos
Por su parte, la economía mexicana sigue creciendo. Después del 2.4% de 2017, la economía mexicana seguirá creciendo por arriba del 2% en 2018. También en 2019. Aunque este ritmo es importante, dado los embates externos, sigue estando por debajo de lo que México necesita para reducir significativamente la pobreza y crear los puestos de trabajo que nuestros jóvenes demandan.


En nuestra perspectiva de la economía mexicana de cara a 2018 destacan varios signos positivos o alentadores. Permítanme destacar cinco que consideramos cruciales:


1. El desempeño fiscal está mejorando. El proceso de consolidación fiscal va por buen camino, limitando el crecimiento de la deuda y manteniendo los costos de financiamiento bajos. La reforma fiscal ha incrementado los ingresos no petroleros. Vemos con buenos ojos los importantes cambios a la Ley de Responsabilidad Fiscal, aunque las autoridades debieran ser más cautelosas al aplicar la cláusula de circunstancias excepcionales.

 

2. La política monetaria se mantiene independiente, responsable y confiable. Si bien la inflación ha crecido más allá de los rangos previstos, el Banco de México ha tomado las decisiones adecuadas para reducir el índice inflacionario a lo largo de 2018, elevando las tasas desde 3% a fines de 2015 a cerca de 7% a fines de 2017. Estas altas tasas de interés debieran continuar en 2018 hasta alcanzar la estabilidad de precios pero, a partir de ese momento, la política monetaria podría relajarse y volver a apoyar el crecimiento.


3. Las exportaciones están creciendo. El valor de las exportaciones totales de mercancías de México creció cerca de 10% entre enero y octubre de 2017. Las exportaciones de manufacturas cerca de un 9%. Esto en un año en el que el comercio mundial de mercancías crecerá solo al 3.6%. Es importante destacar que gran parte de estas exportaciones las realizan empresas multinacionales establecidas en México. El desafío es conectar a las PYMES mexicanas a estos flujos. La participación de PYMES mexicanas en cadenas globales de valor sigue siendo muy baja.

4. La inversión extranjera directa también está creciendo. Los flujos de inversión extranjera directa a México en el primer semestre de 2017 crecieron en cerca de 9%, respecto al mismo período del año anterior, esto en un año de gran incertidumbre en las relaciones económicas con Estados Unidos y en el que se prevé una caída de los flujos de IED hacia América Latina de cerca de 5%.


5. Además, las reformas ya empezaron a dar frutos. Los resultados de la reforma de telecomunicaciones son impresionantes: una disminución de precios de los servicios de móviles de banda ancha de hasta un 75% y un aumento en el número de subscripciones de cerca de 50 millones entre 2012 y 2016. La reforma energética ha permitido asegurar inversiones privadas por casi 80 mil millones de dólares. La reforma laboral ha permitido la creación de cerca de tres millones de empleos en lo que va del sexenio. La reforma educativa ha permitido imponer el mérito y la transparencia como las principales características del manejo del sistema educativo. De acuerdo con la OCDE, la implementación plena de las reformas estructurales podría añadir hasta 1 punto porcentual extra a la tasa de crecimiento anual de la economía mexicana.


Estos son avances muy importantes, pero México sigue enfrentando desafíos de gran calado. Permítanme destacar algunas que consideramos cruciales:

1. Mejorar la productividad. México está experimentando un repunte en la productividad de los sectores energético, financiero y de telecomunicaciones. Sin embargo, muchos otros sectores siguen rezagados, afectados por regulaciones locales demasiado rigurosas, instituciones jurídicas débiles, informalidad arraigada, falta de capital humano, corrupción y desarrollo financiero insuficiente. De hecho la productividad laboral de México con relación a la de Estados Unidos ha venido cayendo de 40% en 1991 a 29% en 2016. Cabe destacar la muy baja productividad laboral de las PYMES mexicanas: Mexico tiene los niveles más bajos de la OCDE de productividad laboral entre PYMES y las brechas de productividad más altas entre las PYMES y grandes empresas. Las PYMES mexicanas no están vinculadas a las cadenas globales de valor. Para lograr un crecimiento incluyente de la productividad es fundamental mejorar las competencias, habilidades y destrezas de la fuerza de trabajo, ascender en las cadenas globales de valor, disminuir los obstáculos de la regulación, combatir la informalidad y reducir la corrupción.

2. Lograr un crecimiento incluyente, combatiendo la pobreza. A pesar de los importantes avances, México sigue teniendo niveles altos de pobreza. De acuerdo con el estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2018 de la OCDE, 7 de cada 10 mexicanos viven en pobreza o vulnerabilidad; mientras que el 20% más rico de la población gana 10 veces más que el 20% más pobre. Para reducir estos desequilibrios es fundamental:

a. Mejorar aún más la capacidad redistributiva del sistema fiscal. Ha habido avances con la reforma fiscal, pero México sigue siendo el país de la OCDE en donde el sistema fiscal y de transferencias tiene el impacto más bajo en el coeficiente Gini.

b. Elevar los niveles de recaudación a fin de poder incrementar el gasto social. Con solo el 8.4%, México es el país de la OCDE con el gasto social más bajo como porcentaje del PIB (en contraste con un promedio de 21% en los países de la OCDE).

c. Reducir la informalidad. Si bien se ha logrado reducir el número de trabajadores informales en varios millones durante los pasados cinco años, cerca del 57% de los trabajadores siguen empleados de manera informal.

d. Generar un circulo virtuoso, en donde competitividad e inclusión vayan de la mano, y el nexo entre ambas sea la norma.


3. Mejorar los programas sociales, incluyendo el combate a la pobreza. México ha fortalecido sus programas de combate a la pobreza. El programa Prospera ahora está mejor vinculado con los servicios de educación, formación vocacional, oportunidades de empleo y servicios bancarios, cubriendo a cerca de 28 millones de beneficiarios (en 2016). Sin embargo, los altos niveles de pobreza persisten y todavía hay mucho que mejorar. El 52% de los mexicanos que viven por debajo de la línea de pobreza alimentaria en zonas urbanas, y el 40% en zonas rurales, no recibió ningún subsidio de SEDESOL en 2016; el programa de pensiones para las Personas Adultas Mayores (PAM) tiene límites presupuestarios que impiden la cobertura total de la demanda (cubriendo solo al 60% de la población de más de 65 años); hay que afinar el enfoque, reducir el clientelismo, mejorar la calidad de los servicios públicos y la cooperación interinstitucional, así como la ayuda a la transición de los beneficiarios hacia empleos formales. También hay que revisar a fondo la multitud de programas sociales y de combate a la pobreza (hay más de 5,000 en los tres niveles de gobierno), para mejorar su impacto y su efectividad.

4. Sobre todo, México debe mejorar la institucionalidad, el funcionamiento del estado de derecho, la agenda anti-corrupción y la agenda de seguridad para construir un país más dinámico e igualitario.


Señoras y Señores:

México es la undécima mayor economía del mundo (en cuanto al PIB medido según la paridad del poder de compra); es líder mundial en el diseño e implementación de reformas estructurales; una de las economías más abiertas del mundo; con una de las fuerzas laborales más jóvenes y trabajadoras. Sin embargo, el potencial económico del país se ve obstaculizado por desafíos internos como los altos niveles de pobreza y desigualdad, extensa informalidad, bajas tasas de participación femenina en el mercado laboral, aprovechamiento escolar insuficiente, exclusión financiera, un estado de derecho frágil y altos niveles de corrupción, impunidad y delincuencia.

Para enfrentar estos desafíos es necesario implementar con vigor las reformas ya aprobadas y lanzar una nueva batería de reformas enfocadas en la inclusión y el fortalecimiento del estado de derecho. Hay que seguir con las reformas. Hay que seguir fortaleciéndolas, basándolas en las mejores prácticas. Incluso reformar las reformas. Es la única manera de progresar.


Para ello la OCDE preparó un documento sobre los “Avances y Desafíos de las Reformas”. Se lo entregamos al Presidente ahora que estuvo en la OCDE en diciembre. Se lo estamos dando a los Secretarios. Y los invito a consultarlo en línea. En marzo entregaremos una nueva versión del “Getting it Right”, con nuestras recomendaciones para enriquecer el debate entre los candidatos y ayudarlos a formular sus programas de Gobierno. Cuenten con la OCDE para diseñar, desarrolar e implementar mejores políticas para una vida mejor.

Muchas gracias.

 

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